"Durante meses, Italia fue el espejo en el que se reflejaba España. Lo que ocurría en el país transalpino se replicaba a la semana aquí. Tanto
en lo relativo a la explosión en el número de casos, como en las
medidas para aplanar la curva: el confinamiento estricto fue decretado
por Sánchez poco después del anuncio de Conte, con medidas muy
similares. Las fechas de la desescalada fueron también similares, y la
contención de la pandemia parecía exitosa en ambas naciones durante
junio.
Sin embargo, ahora los caminos se han separado: mientras
que las cifras italianas indican que el virus está bajo control, en
España Aragón y Cataluña sufren transmisión comunitaria, los
números de nuevos positivos e incidencia en relación a la población son
muy superiores y las comunidades autónomas llevan semanas anunciando
medidas más restrictivas. ¿Qué se ha hecho distinto y qué se puede
aprender? (...)
Italia, por el contrario, y exceptuando un ligero repunte en los
positivos de los últimos días, no ha detectado –aún– grandes aumentos
ni brotes preocupantes desde que completó su desescalada. Pero hay un dato que juega en su contra en comparación con España: los fallecimientos. La tasa de letalidad del coronavirus de Italia sigue siendo alta con respecto a otros países, del 14,2%, frente al 9,9% español. (...)
Es muy difícil comparar la situación entre dos países en una
pandemia, puesto que hay multitud de factores que influyen, y muchos de
ellos no son controlables a largo plazo: la estructura social y
económica de los pueblos, las costumbres, la capacidad del sistema
sanitario y del programa de vigilancia epidemiológica, sus conexiones
con otros lugares... pero, a grandes rasgos, las cifras permiten
asegurar que Italia está sobrellevando mucho mejor la nueva normalidad
que España, donde se debate ya si estamos cerca o lejos de una segunda
ola.
No hay rastro de transmisión comunitaria en ninguna región
y los hospitales no comunican ninguna saturación. El único dato que
rompe la aseveración es la tasa de letalidad, que podría ser un indicativo de que en nuestro país se hacen más test y se detectan más casos asintomáticos que en Italia.
Sin embargo, otros datos hablan mejor de la capacidad de Italia para ejecutar la vigilancia epidemiológica. En primer lugar, el número de brotes detectados: en Italia hay 655 activos, según los últimos datos, frente a los 422 españoles, pese a detectar un número muy inferior de positivos. Es decir, el vecino mediterráneo es capaz de detectar con más facilidad de dónde vienen los nuevos casos y adscribirlos a un espacio y un tiempo concretos.
Sin embargo, otros datos hablan mejor de la capacidad de Italia para ejecutar la vigilancia epidemiológica. En primer lugar, el número de brotes detectados: en Italia hay 655 activos, según los últimos datos, frente a los 422 españoles, pese a detectar un número muy inferior de positivos. Es decir, el vecino mediterráneo es capaz de detectar con más facilidad de dónde vienen los nuevos casos y adscribirlos a un espacio y un tiempo concretos.
Por el contrario, en muchas
comunidades españolas, hay un amplio porcentaje de casos de los que no
se detecta su origen: no se sabe quién contagió al positivo analizado.
En segundo lugar, Italia, en promedio, cuenta con más rastreadores
ejerciendo, controlando los contactos estrechos de cada positivo. Al
menos en teoría, porque el país no es nada prolífico a la hora de informar del número de empleados en esta función,
pese a que la Organización Mundial de la Salud ha insistido una y otra
vez en que es clave. El tema no está en el debate público, a diferencia
de aquí.
El Gobierno italiano ha asegurado que "la mayoría" de regiones,
que tienen al igual que en España las competencias en Sanidad, cuentan
con un rastreador o más por cada 10.000 habitantes. En las
comunidades españolas con transmisión comunitaria reconocida no se
llegaba a esta ratio cuando los datos de positivos seguían relativamente
bajos. Aragón contaba hace unas semanas con 0,81 rastreadores
por cada 10.000 habitantes, aunque las últimas contrataciones han
elevado el dato a 2. Cataluña cuenta con un paupérrimo 0,23 de
rastreadores, aunque la consellera de Sanidad ha prometido fichar a más
en las próximas semanas: y Madrid cuenta con 0,27. (...)
Por otro lado, las autoridades sanitarias italianas han instaurado un
sistema que permite confinar rápidamente ciudades, barrios o edificios.
Unos aislamientos quirúrgicos amparados por el estado de emergencia que
hace unos días Conte ha extendido, como mínimo, hasta octubre. Para
abandonar una zona en cuarentena, los ciudadanos tienen que dar negativo en las pruebas de diagnóstico en dos ocasiones y en caso de violar las medidas, los contagiados se exponen a sanciones de hasta 1.000 euros o incluso la cárcel.
En España, las autonomías se han encontrado con varias dificultades para decretar confinamientos,
debido a las características del ordenamiento jurídico español: según
los juristas, el Estado de Alarma es una medida excepcional que se queda
grande para esta situación, pero la Ley de Salud Pública de 1986 no es
lo suficientemente específica como para dar soporte a estas
actuaciones. (...)" (Javier Martínez, InfoLibre, 01/08/20)
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