6.8.20

La receta italiana para controlar mejor al coronavirus que España: rastreadores suficientes y aislamiento domiciliario duro

"Durante meses, Italia fue el espejo en el que se reflejaba España. Lo que ocurría en el país transalpino se replicaba a la semana aquí. Tanto en lo relativo a la explosión en el número de casos, como en las medidas para aplanar la curva: el confinamiento estricto fue decretado por Sánchez poco después del anuncio de Conte, con medidas muy similares. Las fechas de la desescalada fueron también similares, y la contención de la pandemia parecía exitosa en ambas naciones durante junio. 

Sin embargo, ahora los caminos se han separado: mientras que las cifras italianas indican que el virus está bajo control, en España Aragón y Cataluña sufren transmisión comunitaria, los números de nuevos positivos e incidencia en relación a la población son muy superiores y las comunidades autónomas llevan semanas anunciando medidas más restrictivas. ¿Qué se ha hecho distinto y qué se puede aprender?  (...)

Italia, por el contrario, y exceptuando un ligero repunte en los positivos de los últimos días, no ha detectado –aún– grandes aumentos ni brotes preocupantes desde que completó su desescalada. Pero hay un dato que juega en su contra en comparación con España: los fallecimientos. La tasa de letalidad del coronavirus de Italia sigue siendo alta con respecto a otros países, del 14,2%, frente al 9,9% español. (...)

 Es muy difícil comparar la situación entre dos países en una pandemia, puesto que hay multitud de factores que influyen, y muchos de ellos no son controlables a largo plazo: la estructura social y económica de los pueblos, las costumbres, la capacidad del sistema sanitario y del programa de vigilancia epidemiológica, sus conexiones con otros lugares... pero, a grandes rasgos, las cifras permiten asegurar que Italia está sobrellevando mucho mejor la nueva normalidad que España, donde se debate ya si estamos cerca o lejos de una segunda ola

No hay rastro de transmisión comunitaria en ninguna región y los hospitales no comunican ninguna saturación. El único dato que rompe la aseveración es la tasa de letalidad, que podría ser un indicativo de que en nuestro país se hacen más test y se detectan más casos asintomáticos que en Italia.
Sin embargo, otros datos hablan mejor de la capacidad de Italia para ejecutar la vigilancia epidemiológica. En primer lugar, el número de brotes detectados: en Italia hay 655 activos, según los últimos datos, frente a los 422 españoles, pese a detectar un número muy inferior de positivos. Es decir, el vecino mediterráneo es capaz de detectar con más facilidad de dónde vienen los nuevos casos y adscribirlos a un espacio y un tiempo concretos

Por el contrario, en muchas comunidades españolas, hay un amplio porcentaje de casos de los que no se detecta su origen: no se sabe quién contagió al positivo analizado.  En segundo lugar, Italia, en promedio, cuenta con más rastreadores ejerciendo, controlando los contactos estrechos de cada positivo. Al menos en teoría, porque el país no es nada prolífico a la hora de informar del número de empleados en esta función, pese a que la Organización Mundial de la Salud ha insistido una y otra vez en que es clave. El tema no está en el debate público, a diferencia de aquí. 

El Gobierno italiano ha asegurado que "la mayoría" de regiones, que tienen al igual que en España las competencias en Sanidad, cuentan con un rastreador o más por cada 10.000 habitantes. En las comunidades españolas con transmisión comunitaria reconocida no se llegaba a esta ratio cuando los datos de positivos seguían relativamente bajos. Aragón contaba hace unas semanas con 0,81 rastreadores por cada 10.000 habitantes, aunque las últimas contrataciones han elevado el dato a 2. Cataluña cuenta con un paupérrimo 0,23 de rastreadores, aunque la consellera de Sanidad ha prometido fichar a más en las próximas semanas: y Madrid cuenta con 0,27. (...)

Por otro lado, las autoridades sanitarias italianas han instaurado un sistema que permite confinar rápidamente ciudades, barrios o edificios. Unos aislamientos quirúrgicos amparados por el estado de emergencia que hace unos días Conte ha extendido, como mínimo, hasta octubre. Para abandonar una zona en cuarentena, los ciudadanos tienen que dar negativo en las pruebas de diagnóstico en dos ocasiones y en caso de violar las medidas, los contagiados se exponen a sanciones de hasta 1.000 euros o incluso la cárcel.

 En España, las autonomías se han encontrado con varias dificultades para decretar confinamientos, debido a las características del ordenamiento jurídico español: según los juristas, el Estado de Alarma es una medida excepcional que se queda grande para esta situación, pero la Ley de Salud Pública de 1986 no es lo suficientemente específica como para dar soporte a estas actuaciones.  (...)"         (Javier Martínez, InfoLibre, 01/08/20)

No hay comentarios:

Publicar un comentario