"Italia dejó atrás hace tiempo el título de país europeo más afectado por el coronavirus. Después de meses muy duros de confinamiento, el país transalpino fue reabriendo muy, muy lentamente.
Ahora, Italia mira muy de cerca a su principal compañero de penurias, España, asombrado por lo rápido que se están descontrolando ahí —aquí— los nuevos brotes mientras ellos, los italianos, están consiguiendo mantener a raya el virus, al menos por el momento.
“Casi todos mis compañeros del hospital me preguntan todos los días: ‘¿Qué está pasando en España?’. No consiguen entender por qué dos países que son a priori tan parecidos están teniendo dos desarrollos tan diferentes. Yo tampoco entiendo muy bien por qué está ocurriendo esto”, reconoce Pau Mateo, médico y divulgador científico español que trabaja en Piacenza, epicentro de la primera onda epidémica en el norte de Italia.
Con el objetivo de mantener esos buenos datos, Italia ha anunciado esta semana que someterá a pruebas de coronavirus a todos los viajeros que lleguen desde España. Pero no es sólo cosa de Italia, pues hasta 20 países Schengen ya recomendaban o exigían test diagnósticos o cuarentenas a estos viajeros. (...)
Curiosamente, España ha sido más estricta que otros países en algunas de sus reglas para esta nueva normalidad. Es paradigmático el ejemplo de las mascarillas, cuyo uso en Italia sólo es obligatorio en espacios cerrados, mientras que en España también lo es en espacios abiertos. ¿Qué falla aquí? ¿Qué han hecho bien ellos?
Las posibles explicaciones son muchas y muy variadas, pero algunas generan bastante consenso: Italia nunca reabrió el ocio nocturno en espacios cerrados, a diferencia de España; Italia abrió sus fronteras el 1 de julio, como el resto de la Unión Europea, pero impuso una cuarentena de dos semanas para todos los ciudadanos de fuera del espacio Schengen, sin importarle sus pérdidas en turismo; por último, el Gobierno italiano obtuvo el apoyo en el Parlamento para prorrogar el estado de emergencia hasta el 15 de octubre. “Permite activar poderes y potestades necesarios para afrontar eficaz y rápidamente la crisis en curso”, argumentó entonces el primer ministro, Giuseppe Conte. (...)
Pau Mateo, el médico de Piacenza, no recuerda haber oído de manifestaciones en Italia en contra del estado de alarma, y se sorprendió al ver que en España la gente sí salió a pedir el fin del confinamiento en plena desescalada. “Personalmente, estoy muy de acuerdo con el hecho de que el estado de emergencia se prolongue hasta octubre en Italia”, opina.
“Creo que lo que está haciendo Conte y su equipo de Gobierno es algo muy complicado, porque fueron los primeros de Europa que decidieron cerrar el país y, de algún modo, están haciendo de rompehielos para el resto. Honestamente, creo que están haciendo las cosas como deberían. Los sanitarios estamos bastante de acuerdo en esto”, apunta.
Entre los sanitarios de España también hay voces que respaldan el enfoque italiano. “Italia no ha abierto los locales de ocio cerrados. En España, hasta ahora, apenas había diferencia entre las restricciones en ocio cerrado y abierto [al aire libre], cuando no debería haber sido así”, sostiene Javier Padilla, médico de familia especialista en Salud Pública. (...)
“Las pandemias responden a dinámicas y a
factores estructurales que son ajenos a la autoridad sanitaria y que se
tarda muchísimo en corregir”, afirma Aginagalde. “El modelo de trabajo,
por ejemplo, es algo terriblemente complicado de atajar. Un ejemplo
fácil: los brotes en mataderos en Alemania versus los brotes en
temporeros en España. Es más fácil combatir un brote en un centro
cerrado, donde todos los trabajadores están localizados y tienen un
sistema de salud laboral muy eficiente, en comparación con nuestro sistema de temporeros, que viven una situación de infraempleo o incluso de alegalidad,
y existen dificultades importantes para poder realizarles las pruebas
pertinentes y aconsejarles la cuarentena”, ilustra el epidemiólogo.
En Italia, la mayoría de los brotes se han producido entre personas que volvían del extranjero, cuenta Federica Oliva, aunque también ha habido alguno en el entorno laboral y en el del ocio, que han sido atajados rápidamente, señala la periodista. Pau Mateo apunta también al estricto control y vigilancia que se está dando en Italia. “Hace tres semanas estuve en una discoteca al aire libre, y esa misma noche pasaron por allí dos patrullas de policía local, una de Carabinieri, una de Policía Nacional y después, una más de la Guardia de Vigilancia para controlar que se estuviera respetando todo”, cuenta el médico. (...)
De nuevo, Italia fue más cauta que
España en su reapertura y puede que esto también haya influido en el
desarrollo de la epidemia. “En Italia, sólo cuando se vio que los
contagios estaban bajo control se abrió el país al turismo exterior, y
creo que este ha sido un factor clave”, opina Mateo. “La movilidad es un
aspecto muy importante en todo esto. Llevamos meses anunciando que
España era líder de reservas hoteleras en todo el mundo como si eso
fuera algo bueno. Sabemos que esta epidemia aumenta cuando la gente se
mueve”, coincide Javier Padilla. (...)" (Marina Velasco, HuffPost, 15/08/20)
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