"(...) No hay duda de que la mutualización de deudas es una condición necesaria
(pero no suficiente) para convertir la eurozona en un área de
prosperidad compartida, algo que beneficiará también a los trabajadores
alemanes. Pero necesita una implementación correcta y una comunicación
persuasiva. Basta pensar en otra unión fiscal (la República Federal de
Alemania) y compararla con lo que acaba de crear el Consejo Europeo.
Cuando
el capitalismo alemán, por la razón que sea, entra en crisis, el
déficit fiscal del gobierno federal aumenta automáticamente, conforme un
adicional de fondos fluye hacia los estados federados que hayan sufrido
la mayor pérdida de nivel de empleo y recaudación tributaria.
Lo bueno
de esta correcta unión fiscal es que ningún político alemán tiene que
decidir el reparto de las transferencias entre los estados alemanes.Imaginemos
el desastre que sería si el Bundestag alemán, o un foro de ministros
presidentes de los estados, tuviera que negociar cuánto dinero
transferirá cada uno de los estados más ricos, como Baviera, Renania del
Norte‑Westfalia y Baden‑Württemberg a cada uno de los estados más
pobres, como Turingia, Sajonia‑Anhalt y Mecklemburgo‑Pomerania
Occidental.
E imaginemos lo que pasaría si, justo antes del desembolso,
el ministro presidente de Baviera pudiera detener la transferencia con
destino a Turingia por un plazo de hasta tres meses mientras se analizan
sus cuentas públicas. Alemania sería presa de la división y la
parálisis.Lo que acabo de describir es el defecto divisivo fatal que se ha introducido en Next Generation EU.
Como escribí en otro lugar, casi parece que esto lo hubiera diseñado algún euroescéptico astuto.En
los próximos años, al activarse el fondo Next Generation EU, las élites
alemanas revisarán las cuentas de Italia, España y Grecia.
Eso
contribuirá a desviar el enojo de los trabajadores alemanes por la
austeridad que padecen (junto con los trabajadores italianos, griegos y españoles)
en dirección a sus homólogos italianos, españoles y griegos, que
naturalmente les responderán con la misma animosidad.
Acá no hay ninguna
receta para unificar a Europa, sino un plan para dividir a personas
cuyos intereses, de hecho, están alineados.Los que de veras queremos
unificar a Europa tenemos el deber de empezar mostrando solidaridad a la
mitad de Alemania que posee el 1,5% de su riqueza.
Antes de hablar
siquiera de eurobonos, primero tenemos que defender un aumento de los
salarios alemanes, que se prohíba la recompra de acciones y que se
pongan grandes límites a las bonificaciones de los ejecutivos.
A
continuación tenemos que demostrar a nuestros amigos alemanes que las
políticas actuales de la UE fomentan la desigualdad de riqueza en
Alemania, ya que contribuyen al patrimonio del 0,1% y a las penurias de
la mayoría. Finalmente, tenemos que explicarles el verdadero significado
de una unión fiscal: transferencia de riqueza no de Alemania a Grecia o
de Países Bajos a Italia, sino de Hamburgo, Lombardía y Atenas
septentrional a Turingia, Calabria y Tracia." (Yanis Varoufakis, Project Syndicate, 03/08/20)
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