14.9.20

Editorial de El País... Madrid en riesgo... Madrid es ahora una cuestión de Estado. Y es el Estado el que ha de volcarse en su rescate. Tiempo habrá de juzgar la pésima gestión de la presidenta...

 "Los expertos no aciertan a entender por qué España tiene y ha tenido un número tan alto de contagios, pero es indudable que ha habido un problema grave de gestión política. (...) la sensación de antes y la de ahora es que si se pone la lupa sobre estos seis meses de gigantesca crisis sanitaria, Madrid destaca como un problema especial. (...)

Desde el principio, los peores registros y las situaciones más dramáticas se produjeron en la Comunidad de Madrid. El sistema público de salud no pudo atender todas las necesidades y la gestión de la presidenta Isabel Díaz Ayuso sólo deparó sorpresas desagradables. Desde su confinamiento en un apartamento de lujo, y el enredo para explicar los motivos y el coste de aquella decisión, hasta su obstinación en adelantar las fases del estado de alarma para aliviar las medidas restrictivas aún a costa de que dimitiera su directora general de Salud. (...)

 Las diferencias entre las cifras oficiales de mortalidad que suministra Sanidad —alrededor de 8.800 fallecidos a los que se pudo hacer la prueba de la covid— y las de la Comunidad de Madrid —unos 15.000 muertos por covid o sospecha de covid— son gigantescas y muestran una durísima realidad: los fallecidos que no figuran en la estadística oficial de Sanidad murieron sin la atención médica debida. Cientos de familias han denunciado a la Comunidad por desatención a sus ancianos en las residencias, más denuncias que en ninguna otra parte de España, y un juez obligó en abril a que se las medicalizara ante las tragedias que se vivieron dentro de cada una de ellas.

Las infraestructuras sanitarias de la Comunidad de Madrid se vieron desbordadas desde la tercera semana de marzo.

El consejero competente sobre residencias (de Ciudadanos) alertó por escrito a su colega de Sanidad (del PP) de las consecuencias de negar la atención médica a los ancianos y denunció la situación en el Parlamento regional. Los protocolos enviados a los hospitales, luego rectificados, evidencian el dramático abandono al que se sometió a los enfermos de residencias. (...)

La mitad de los fallecidos diarios se registran en Madrid, y las medidas que todos los expertos recomendaban se tomaron más tarde. En la estadística de los rastreadores que pueden combatir con eficacia la expansión de la enfermedad, también ocupa los últimos lugares en número y hasta la vuelta al colegio se convirtió en un acto más de improvisación.  (...)

Madrid es ahora una cuestión de Estado. Y es el Estado el que ha de volcarse en su rescate. Tiempo habrá de juzgar la pésima gestión de la presidenta."                   (El País, editorial, 13/09/20)

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