29.9.20

El 4º pilar del bienestar: el derecho de acceso a los servicios de ayuda a las familias (que incluyen, predominantemente, las escuelas de infancia más los servicios domiciliarios de dependencia)... y así liberar a las mujeres y salvar las pensiones

 "Una constante en las propuestas de intervención de los gobiernos españoles anteriores para resolver lo que ellos llaman el problema de "la falta de sostenibilidad de las pensiones debido en gran parte –según ellos- al envejecimiento de la población" ha sido retrasar la edad de jubilación y recortar las pensiones. 

 
Un indicador de cambio esperanzador es que el ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, el Sr. José Luis Escrivá, del nuevo gobierno de coalición de izquierdas, no haya acudido a las mismas recetas neoliberales de siempre y, en su lugar, haya aconsejado que se facilite la inmigración, ya que serían necesarias 270.000 personas inmigrantes al año hasta 2050 para garantizar la sostenibilidad del sistema de pensiones, dado que más trabajadores equivalen a más contribuyentes a la Seguridad Social. (...)

 Habría que subrayar que otras medidas también necesarias y urgentes serían aumentar las cotizaciones a la Seguridad Social mediante el aumento de los salarios, pues un elemento sumamente negativo durante el período neoliberal ha sido  el deterioro de estos salarios, hecho que, además de crear problemas graves de falta de demanda doméstica (el motor de la economía), ha significado también un descenso de los ingresos a la Seguridad Social, pues esta variable depende no solo del número de trabajadores cotizantes, sino también del tamaño de la cotización de cada uno de ellos, lo cual está determinado en gran parte por el nivel de los salarios.

El aumento de la integración de la mujer en el mercado de trabajo

Pero hay también otra medida, más común en los países del norte de Europa (tradicionalmente gobernados por gobiernos de coalición de izquierdas) que del sur de Europa, que es facilitar la integración de la mujer en el mercado de trabajo. Precisamente una de las características de estos países nórdicos es la de tener un elevado porcentaje de mujeres trabajando (Suecia 80,2%, Noruega 76,5%, Finlandia 74,5%, Dinamarca 73,9%). 

En España, en cambio, como en casi el resto de países del sur de Europa, es mucho más bajo (España 61%, Italia 53,1% y Grecia 49,1%). Para hacerse una idea de lo grande que es este déficit cabe resaltar que si España tuviera un porcentaje de mujeres trabajando en el mercado de trabajo como el que tiene Suecia, habría 2,7 millones más de personas trabajando (que es casi el número de parados que hay en España), cuyas cotizaciones se transformarían en ingresos para la Seguridad Social, aportando 16.650 millones de euros adicionales que casi cubrirían su déficit actual (18.286 millones de euros).

La necesidad del 4º pilar del bienestar: ¿qué es este pilar?

Para conseguir esto, los países nórdicos han desarrollado los servicios que ayudan a las mujeres a integrarse en el mercado de trabajo, y que es lo que llamé en su momento el 4º pilar del Estado del Bienestar (término que, por cierto, ha hecho fortuna). En España tenemos un Estado del Bienestar que es como una silla de cuatro patas a la cual le falta una (ver mi artículo "El cuarto pilar del bienestar", Público, 15.10.09, para explicar cómo surgió). La primera pata es el derecho a la sanidad, la segunda el derecho a la educación y la tercera el derecho a la jubilación. Pero no tenemos la cuarta pata: el derecho de acceso a los servicios de ayuda a las familias (que incluyen, predominantemente, las escuelas de infancia más los servicios domiciliarios de dependencia). (...)

 Las autoridades deben intervenir más intensamente para cambiar los valores machistas que reproducen la enorme explotación de la mujer. Y tal cambio tiene que trabajarse ya en la infancia. Si visitan las escuelas de infancia de Suecia, verán a niñas jugando con camiones y niños jugando con muñecas. 

Pero tal revolución tiene que darse también en la manera de pensar de los diseñadores de las políticas públicas, que deben darse cuenta de que el futuro de las pensiones depende, en gran medida, de la liberación de la mujer (y del hombre), para que conjuntamente cambien la sociedad para eliminar la explotación de género, que está muy determinada también por la explotación de clase. Ambas, explotación de género y de clase, están muy relacionadas. 

Y si no se lo creen verán que los partidos políticos que más se oponen a la liberación de la mujer son los mismos partidos que sostienen el enorme poder de las élites económicas y financieras, que tienen excesiva influencia en las instituciones políticas y mediáticas del país. No es por casualidad que Vox, el partido más machista del país, sea el más neoliberal, favoreciendo los intereses de las élites económicas y financieras promotoras del neoliberalismo dominante. Y el PP y C’s le siguen a la zaga. (...)

El nuevo gobierno está reavivando esta propuesta con una visión más completa. Bajo la dirección de la vicepresidencia segunda, importantes ministerios de cariz social han sido asignados a Unidas Podemos, la cual, con la ayuda y colaboración de un renovado PSOE, podría hacer progresar uno de los sectores del Estado del Bienestar menos desarrollado en España. 

Será necesario para ello que se movilicen los movimientos sociales –desde el movimiento feminista hasta el movimiento de pensionistas (entre otros)– para presionar en esa dirección y neutralizar las derechas carpetovetónicas, herederas del franquismo, que, por desgracia, no han cambiado; continúan siendo las derechas de siempre. Un gran viento de esperanza se abre paso hoy en España."             (Vicenç Navarro, Público, 21/01/20)

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