"La peor pesadilla de cualquier gobernante europeo es tener que imponer un segundo confinamiento nacional para frenar la pandemia. Volver a cerrar colegios, comercios u oficinas no es una opción si se quiere recuperar del coma asistido a unas economías ya muy maltrechas. La estrategia de respuesta, en la mayoría de los países, es local. Detectar cuanto antes nuevos rebrotes, en ciudades, municipios o regiones, y aislarlos. (...)
La realidad es, como siempre, más compleja que cualquier ocurrencia. Y difícilmente se ajusta a martillazos. Si la primera ola del virus creó agravios comparativos entre países pero cierta sensación de sacrificio compartido entre ciudadanos, la segunda corre el riesgo de suscitar rencores regionales. (...)
La ciudad de Leicester, en el centro de Inglaterra, fue la señal de alarma. 866 nuevos positivos en el transcurso de dos semanas. Allí surgió el primer rebrote, apenas comenzada la desescalada nacional, y sus habitantes sufrieron el 29 de junio el primer confinamiento parcial de una larga cadena por toda Inglaterra, Gales y Escocia. Comercios y colegios se cerraron, pero el Gobierno de Londres emitió señales contradictorias que no dejaron claro si eran los responsables municipales, regionales o estatales quienes tenían la última palabra para imponer nuevas restricciones.
“Los confinamientos locales serán más polémicos de lo que fue el confinamiento nacional. Hay un mayor riesgo de que sea percibido como una injusticia, si una parte del país disfruta de unas libertades que en otras se limitan”, advirtió entonces Raphael Hogarth, investigador del centro de pensamiento Instituto para la Gobernanza. No ha cambiado mucho la situación, a pesar del tiempo transcurrido. (...)
“Las restricciones del Gobierno son inaceptables. Están basadas en la ignorancia. No quieren escucharnos y van a destruir más puestos de trabajo y la salud mental de los ciudadanos”, protestaba este jueves el alcalde de esa última localidad, de 120.000 habitantes, Andy Preston. Paradójicamente, él mismo había reclamado dos días antes mayores medidas de distanciamiento entre personas y hogares.
El lamento común entre la clase política inglesa se repite: ¿por qué no somos como Alemania? También allí ha aumentado el número de casos positivos, pero el repunte se mantiene controlado. En primer lugar, porque las líneas de competencia sanitaria están clara y jurídicamente definidas (pertenecen a los länder o Estados) y el nivel de cooperación entre el Gobierno federal y las autoridades estatales es eficaz y leal. Han pactado un sistema de dos niveles que establece una respuesta automática y ajena a la discusión.
Si la IA supera los 35 casos por cada 100.000 habitantes en 14 días, las reglas de distanciamiento social son más severas. No más de 25 personas en un recinto privado. Si la IA supera los 50 casos por semana, el máximo es de 10 personas en un domicilio privado. Las condiciones para que el virus se propague no son nacionales, tienen más que ver con la actividad económica, población, o movilidad de cada región, municipio y hasta barrio. Los casos se disparan en Baviera o Renania-Westfalia, o en determinadas zonas de la capital, Berlín.
Rastreo eficaz
Francia, el paradigma de un Gobierno centralista en Europa, debe demostrar que la eficacia y rapidez de respuesta ante una crisis sanitaria nacional es la misma cuando se trata de aplicar cirugía local. Al igual que el Reino Unido, el objetivo ha sido acelerar el número de test realizados, y ya son más de un millón semanales (el sistema británico procesa en la actualidad cerca de 265.000 pruebas diarias). Medida que debe ir acompañada de localización, rastreo y contención eficaces.
Para ello, cada vez que un nuevo departamento se incorpora a la lista de “zonas rojas”, la prefectura puede aprobar medidas restrictivas. Marsella, Lille, Burdeos, Lyon, Toulouse o Niza, han bajado a 10 el máximo de personas que pueden reunirse en interiores o exteriores, han extendido el uso obligatorio de las mascarillas y acortado el horario de bares y restaurantes. (...)
A medida que la lucha contra el virus se realiza con microscopio local,
sin embargo, surgen nuevas rivalidades políticas. Y algunos condados o
distritos de Londres, como Harrow East o Orpington, gobernados por
políticos conservadores, reclaman para sus habitantes medidas más
relajadas que para el resto de la ciudad. (...)" (Rafa de Miguel, El País, 04/10/20)
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