2.11.20

Colectas para paliar el frío en las aulas de Madrid. Asociaciones de padres recaudan dinero para instalar filtros de aire en centros públicos de la región. “O esto, o tendremos a los niños enfermos durante meses”

 "Sorpresa. Ha llegado el frío. Y con él, el momento de enfundar a los niños con el gorro, los guantes, las camisetas térmicas y la bufanda. No para ir a la calle, sino para estar en clase. Las evidencias científicas han dejado claro que las aulas deben tener las ventanas abiertas y debe haber ventilación cruzada, con puertas también abiertas en lados opuestos.

 Pero cientos de padres de la región madrileña se preguntan si hay opciones para suavizar las temperaturas de un invierno cada vez más presente en Madrid. Y, sobre todo, de quién es la responsabilidad de acondicionar los colegios públicos ante este curso. La Administración regional, de nuevo en el foco. Los padres consideran que de la misma que manera que es su función contratar profesores o comprar ordenadores, deben pensar cómo preparar los centros para los meses más duros del año y mantenerlos seguros.

 Ante la sensación de desamparo, muchos han dado un paso al frente y han empezado a hacer colectas para comprar filtros de aire y cerrar así las ventanas. “Si esperamos a que se haga cargo la Administración, acaba el invierno y seguimos igual. Pero es indignante”, explica Javier Vera, presidente del Ampa del colegio de infantil y primaria Francisco Arranz.

Ha pasado en ese colegio del distrito de Latina. La madre de una alumna trabaja en una residencia de ancianos, así que propuso instalar los mismos aparatos que había visto allí. Por eso le explicó al presidente del Ampa su idea. “O esto, o tendremos a los niños enfermos durante meses”, le dijo a Vera. Los padres, que tienen claro que el virus se mueve por el aire, conocen la importancia de ventilar, pero ya ha empezado a correr como la pólvora la solución que proporcionan los filtros de aire, que supuestamente eliminan las partículas en suspensión, susceptibles de contener el virus. 

Así que ellos mismos buscaron el modelo, consiguieron el contacto del proveedor y hablaron con el director del centro. La respuesta, positiva. Tras una reunión con los distribuidores de la marca y una prueba, el director solo puso una pega: no podía hacerse cargo de los 4.200 euros que costaba poner un equipo en cada una de las 22 aulas. “Así que le propusimos poner dinero desde el Ampa, más de la mitad, y aceptó enseguida”, explica Vera.

El Ampa empezó entonces la petición de donaciones. Llegaron 10, 15, 20… algunos pusieron hasta 100 euros. Cada uno lo que quisiera o se pudiera permitir. “Pero también he recibido muchas cartas diciendo que es indignante que tengamos que hacer esto nosotros”, admite el presidente. Al final, la asociación de padres colaboró con 4.400 euros y el colegio con algo más de 1.000 para instalar, además de los 22 equipos, siete más en aulas de uso común. “Nos hemos quedado también sin dinero en el Ampa que utilizábamos para otras cosas”.

Pero la preocupación de los padres del Francisco Arranz por paliar los efectos de un invierno duro no es un caso único. Ha ocurrido en el Averroes, en Arroyomolinos, donde la asociación de padres también se ha hecho cargo de pagar la instalación. O en el colegio de infantil, primaria y secundaria Maestro Rodrigo, en Aranjuez, donde cada padre ha pagado 10 euros para recaudar el montante final. 

Otro, como el Manuel Bartolomé Cosío, en Madrid, ha pedido presupuesto a través de las familias, aunque aún no han decidido nada. Muchos quieren soluciones similares a las que están tomando en otros centros, pero la situación socioeconómica de las familias no es homogénea. Insisten en que no entienden que la Administración regional no se haga cargo de este gasto, cuando recibió 260 millones del Gobierno central como partida extra para educación. (...)

“Al principio nos preocupaba que contrataran a los profesores, porque empezaron tarde y mal y hay alumnos que todavía les falta alguno. Después, los ordenadores, los proyectores o la limpieza. Y ahora llegan el invierno y el frío. Es de una incompetencia que da miedo porque no se puede decir que ha llegado por sorpresa”, se queja Esther Gómez, madre de una niña de cuatro años y otra de ocho, y tesorera del Ampa Ermita del Santo, una de las 17 que rubrican la carta. “Nos dejan pocas opciones para los niños: o se pelan de frío, o se contagian o que no vayan al colegio”, dice, indignada, porque no entiende que esté todo “fatal organizado”. (...)

Pero no todo ha salido del bolsillo de los padres. Javier Ayala, el alcalde de Fuenlabrada, anunció el jueves que su municipio va a donar a todos los colegios de la ciudad “filtros HEPA” —que se utilizan en aviones u hospitales para limpiar el aire de partículas nocivas para la salud— y destinará 850.000 euros, un dinero que tiene pensado reclamar a la Administración de Ayuso. “El invierno está a la vuelta de la esquina y no podemos permitir que los niños tengan más riesgo de contagio”, aseguró. El Ayuntamiento de Soto del Real ha seguido el mismo camino. (...)"                       (Berta Ferrero, El País, 31/10/20)

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