18.11.20

Daniel Bernabé: Lo cierto es que tenemos un Gobierno que hubiera cambiado los cuadros de las paredes, antes del coronavirus, y ahora le toca cambiar desde las baldosas a la grifería... Esto no es que vaya a cambiar, es que ya está cambiando. Esta vez de una forma profunda, con una dirección diferente a estos últimos cuarenta años. Thatcher y Reagan sienten ahora el peso de la historia

 "(...) Lo cierto es que tenemos un Gobierno que hubiera cambiado los cuadros de las paredes, antes del coronavirus, y ahora le toca cambiar desde las baldosas a la grifería. Unos se miran al espejo por las noches y les da vértigo ir tan lejos, otros lo mismo pero pensando que al final van a tener que vivir tiempos históricos, esos de los que hay que cuidarse. 

Este Gobierno, si dura -y está durando ya más de lo que muchos tenían previsto- va a decepcionar a muchos y va a encabronar a otros pocos. Pero va a ser de todo menos una anécdota más cercana a la poesía que a la esforzada albañilería. Ojo, cuando llegaste como interiorista es complicado, a hostia de la covid-19, pasar a tirar tabiques. Lo mismo das con un muro de carga, uno de esos en los que se asientan intereses profundos, y el resto de vecinos del bloque del poder te la lían gorda.

Cambios, como los de La Caixa y Bankia, como los del BBVA y el Sabadell, que se pueden leer como fusiones de empresas o como nuevos equilibrios de poder. Cambios como que el FMI te aplauda una política fiscal que toque el meñique a los ricos. Cambios como que la UE ahora quiere para todos lo que pidió Syriza antes de que le torcieran el brazo a Tsipras. 

Cambios como que una de las máximas preocupaciones del Ejecutivo sea evitar el expolio de las empresas del Ibex por fondos norteamericanos y chinos. Ya ven, otra vez el sainete trágico, ese que marca que a los señores de la pasta lo mismo les viene mejor un Gobierno intervencionista que uno neoliberal.

No se trata tan sólo de derecha o izquierda, sino de los que buscan una restauración de algo que ya no existe y los que están leyendo que el suelo se mueve y que la única forma de no caerse -no ellos, el país- es moverse con el suelo. Y ahí, dentro de estas esferas, los intereses múltiples.

 ¿Cómo ser de izquierdas en un Gobierno, en un momento, donde lo mismo tu cambio es un socialismo a la inversa, todos cuidando de los ricos, para que los ricos no dejen de necesitarnos, al menos, para ganar su pasta?¿Cómo no serlo y pensar que ahora al menos existe un nuevo ajedrez donde si se saben mover las piezas existe una posibilidad para romper aquella maquinaria que engendró la Gürtel? 

Esteban Hernández, alguien a quien le gustaría escribir sobre los Flamin Groovies pero que ha acabado narrando la trastienda de Goldman Sachs, es de los pocos a los que he leído este fresco de nuevos equilibrios en Así empieza todo, el tercer libro que aparece en este artículo: vivimos tiempos tan acelerados que hasta los escritores, animales hambrientos de ambición, ego e individualismo, vemos la necesidad de destacar las páginas necesarias escritas por otros.

Esto no es que vaya a cambiar, es que ya está cambiando. Esta vez de una forma profunda, con una dirección diferente a estos últimos cuarenta años. Thatcher y Reagan sienten ahora el peso de la historia.

Recuerden, pidan forma y dirección, apellidos al cambio. Esto está cambiando, lo cual no implica que sin su concurso, ese que les hizo protagonistas de la anterior década, esto vaya a cambiar a mejor. No digan que no les advertimos."                  (Daniel Bernabé, Público, 17/11/20)

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