"Cataluña, Euskadi, Canarias, la Comunidad de Madrid y Murcia no han pedido, por el momento y tras la última oferta del Gobierno, más rastreadores militares para contener el covid-19 y aplicar una estrategia de vigilancia epidemiológica que realmente funcione de cara al futuro.
Las dos primeras nunca han solicitado ni un solo efectivo de los que facilita, a coste cero, el Ministerio de Defensa. Las otras tres cuentan, respectivamente, con 112, 150 y 110 miembros del Ejército, pero no han pedido más. Y no llegan, meses después del estallido de la pandemia, a la ratio de 30 rastreadores por cada 100.000 habitantes considerado el mínimo imprescindible por las organizaciones internacionales. El Ejecutivo central explica que hay más de 3.000 ya formados y a disposición de quien los necesite.
No hay un registro ni unificado ni centralizado de cuántos rastreadores tiene operando cada comunidad autónoma.
Hay regiones que se niegan a dar estos datos, como Galicia. Otras
cuentan a los profesionales sanitarios que no desempeñan esta tardea de
manera exclusiva, por lo que su labor es muy sensible a las oleadas de
casos y la saturación en la Atención Primaria. Otras utilizan cifras
poco precisas. La inmensa mayoría, salvo Castilla y León, no actualiza
el dato de manera periódica, por lo que el conocimiento de la ciudadanía
depende de una entrevista, una pregunta parlamentaria o de lo que le
apetezca al responsable de turno.
Así, Cataluña cuenta con 1.568 rastreadores. No ha
pedido ninguno adicional al Ministerio de Defensa. El dato le coloca en
20 trabajadores por cada 100.000 habitantes, 10 menos que lo que
recomiendan organismos como el indicador de Salud Global de la
Universidad de Harvard o la Universidad John Hopkins. Euskadi, que tampoco ha elaborado ninguna solicitud, ha contratado a 600 personas para esta labor: 27 por cada 100.000 vascos.
La Región de Murcia está en porcentajes similares, de 26 por cada 100.000. El Gobierno liderado por López Miras incorporó
a 110 militares para esta tarea, puntualizan fuentes del Ministerio de
Defensa. Aún no hay constancia de que haya solicitado más efectivos,
pese al anuncio de Robles de que más de 3.000 están disponibles con solo
pedirlo.
Por su parte, la Comunidad de Madrid, tras meses siendo
criticada por la ausencia de rastreadores al ser la región más golpeada
–de España y, en determinados momentos, de Europa–por la segunda ola
durante agosto y septiembre, aún no ha llegado al baremo de 30
profesionales dedicados en exclusiva a la vigilancia epidemiológica: se
queda en 24, contando con los 150 militares. Robles declaró la semana
pasada que no entiende por qué no piden más.
Diversos responsables
políticos de la autonomía, como su vicepresidente Ignacio Aguado, han
asegurado que no los necesitaban porque la pandemia estaba bajo control.
En pocas semanas empezaron a subir los casos. La lógica que defienden
epidemiólogos es la contraria: se necesitan, cuantos más mejor, para que
la pandemia siga bajo control.
Canarias está siendo de las comunidades autónomas menos
afectadas por la segunda ola, a lo que ayuda, entre otros factores, su
carácter de archipiélago. Su incidencia acumulada a 14 días se sitúa en
71 casos, la más baja de España en la actualidad, por lo que no sufre
grandes urgencias. Pero con un virus tan azaroso, nada les garantiza que
no puedan sufrir un grave rebrote, para lo cual una plantilla reforzada
de rastreadores ayudaría. Y actualmente cuentan con 452 profesionales,
de los cuales 112 son militares. 20 por cada 100.000 canarios. No han
pedido más, por el momento.(...)
En mayo y junio, durante la desescalada, todas las comunidades autónomas prometieron al Ministerio de Sanidad contar con un sistema de vigilancia epidemiológica suficiente para controlar los rebrotes. La llegada de la segunda ola puso de manifiesto que no contrataron al suficiente personal.
Ahora,
la mayoría cumple con las recomendaciones internacionales mínimas, pero
3.000 militares siguen a disposición de las regiones sin que, por el
momento, hayan sido solicitados. Son más útiles en escenarios de baja o
nula transmisión, indican los expertos, para garantizar que siga siendo
así. Con transmisión comunitaria y descontrolada, ningún ejército podría
atajar el avance de la pandemia y solo funcionan medidas de
confinamiento. En la actualidad, para muchas zonas, es tarde para vigilar. (...)" ( Javier Martínez, InfoLibre, 06/11/20)
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