"(...) -Ha hablado de cómo en esta dualidad entre lo financiero y lo productivo, las grandes urbes están absorbiendo a lo rural en occidente. Se ha hablado mucho en los últimos meses de cómo Madrid, por su efecto de capitalidad, se está convirtiendo en parte importante del problema territorial español.
-En el caso de España, una de las tensiones tiene que ver con que no tenía una ciudad global, tenía dos, Madrid y Barcelona. Mientras hubo recursos, cooperaban, no había problema en que los partidos catalanes apoyaran la gobernabilidad del Estado cuando era necesario y, a cambio, recibían su parte del pastel.
Pero, desde el principio del siglo, Madrid se viene desarrollando más que Barcelona y, además, en 2008, llegó la crisis. Las dos ciudades globales empiezan a competir. Barcelona piensa que puede conseguir mucho más si desarrolla su recorrido global por su cuenta, y las élites catalanas se decantan por la independencia de Catalunya.
Las élites catalanas podían ser independentistas, y tenían más apoyo en el rural interior y las ciudades de provincias que en la gran Barcelona. Esta deriva política se da en Estados Unidos, las ciudades grandes tienen una tendencia política y las del interior, otra. En España, Vox se ha desarrollado más en la España interior... Ese cambio geográfico entre las grandes urbes y las ciudades intermedias y el mundo rural también genera comportamientos políticos. Cuando Cristophe Guilluy hablaba de las dos Francias, se refería precisamente a esto.
El problema es que una vez se ha deslocalizado, ya no hay industria en los territorios interiores, hay que tirar de la agricultura y la ganadería por la ventas al exterior y porque hay un proceso de empobrecimiento de los agricultores y los ganaderos. Hay empresas financieras que entrar en el mundo de la agricultura y la ganadería y estos sectores acaban trabajando para otros poniendo sus medios de producción.
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