"(...) Ha defendido que la única alternativa es aplicar una economía de guerra, ¿en qué sentido?
Una economía de guerra significa que el Estado y el conjunto de las empresas deben entender que es muy urgente reorientar la producción hacia sectores prioritarios de la economía de la vida: salud, higiene, alimentación, agricultura, educación, investigación, el mundo digital, la distribución, democracia, los medios y cultura, seguridad, crédito, seguros, energías y viviendas sostenibles.
Es decir, dedicando a ellos todos los medios posibles. E incluso reorientando a estos a las empresas que no lo estén, como las de energía fósil, química, textil, aeronáutica o turismo. Y formando a sus trabajadores. Al hacerlo nos preparamos para las próximas pandemias, encaramos la cuestión climática, creamos nuevas formas de crecimiento y empleo de mayor valor.
La política del BCE de facilitar dinero barato contra la crisis, ¿es oportuna o también un peligro por de algún modo falsear la economía y así ahondar en el fenómeno de las ‘empresas zombis’ al enmascarar la profundidad de su crisis?
La política del BCE es la misma que la de los otros grandes bancos centrales. Y es la correcta. Pero para que no conduzca a negocios zombis hace falta que los préstamos, subvenciones y aumentos de capital sólo se destinen a los negocios de la economía de la vida y a las compañías que se estén reorientando hacia ella. (...)" (Entrevista a Jacques Attali, Alexis Rodríguez-Rata, La Vanguardia, 11/01/21)
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