13.1.21

La imprevisión y la torpeza de Madrid, de ayuntamiento y comunidad, es preocupante... Las previsiones fueron bastante precisas: todos sabíamos que la nevada iba a ser abundante.... Lo lógico, lo esperable, es que se hubieran previsto los medios y el personal necesario para tener despejados los hospitales o las principales vías, y hacer frente a las emergencias más graves. No fue así. Después de la nevada, nuestros dirigentes han pedido la colaboración de los vecinos, más sal, la ayuda de la UME, la zona catastrófica o lo que haga falta. Quizá menos pedir y más prever hubiera estado bien... al menos la sal, que se hubiera debido empezar a esparcir el jueves

 "La imprevisión y la torpeza de Madrid, de ayuntamiento y comunidad, es preocupante. Las previsiones fueron bastante precisas: todos sabíamos que la nevada iba a ser abundante. El Plan de Emergencias Invernales estaba activado, e incluso se envió el jueves un SMS a los ciudadanos anunciando lo que iba a ocurrir y avisando de que era mejor permanecer en casa y evitar desplazamientos innecesarios. 

No se esperaba que cayese tanta nieve, pero se había advertido con insistencia de que la descarga iba a ser de grandes proporciones. Lo lógico, lo esperable, es que se hubieran previsto los medios y el personal necesario para, al menos, tener despejados los lugares indispensables, como los hospitales o las principales vías de la ciudad, y hacer frente a las emergencias más graves. No fue así.

Después de la nevada, tampoco nuestros dirigentes han estado especialmente brillantes: han pedido la colaboración de los vecinos, han solicitado más sal, la ayuda de la UME, la declaración de zona catastrófica o lo que haga falta. Quizá menos pedir y más prever hubiera estado bien. O, al menos, haber pedido antes: era evidente que iba a hacer falta sal, que se hubiera debido empezar a esparcir el jueves, pero se actuó poco y tarde. También se debería haber reaccionado mejor. 

El ejemplo más preciso es el del metro, el único transporte público existente y prácticamente la única forma de desplazarse, cuyos vagones iban llenos en el día de ayer (en mitad de una pandemia), ya que las frecuencias de paso no eran las precisas. Donde no ha habido problemas ha sido a la hora de las recriminaciones al Gobierno central, que no han faltado. (...)"               (Esteban Hernández, El Confidencial, 12/01/21)

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