26.2.21

Daniel Bernabé: se apueste ahora sin disimulo por la ultraderecha, como hace la prensa conservadora, para obstaculizar unas políticas que sólo piden un modelo socialdemócrata claro... A pesar de todos los golpes, el ‘régimen del 78’ resiste, pero se podía haber legitimado todo mucho mejor, si se hubiera tratado con normalidad la entrada de Podemos en el Gobierno .

 "(...) --En la década en la que ha pasado de todo en España, se produce también una oportunidad, valorada por muchos. Por otros se vio, en cambio, como un peligro. El hecho es que no sucedió, y me refiero al acuerdo entre el PSOE y Ciudadanos, tras las primeras elecciones generales de 2019, que hubiera supuesto una mayoría absoluta en el Congreso, necesaria para plantear reformas.

 --Veo antes un proyecto de Restauración felipista, con el Rey Felipe. De alguna forma, los poderes del Estado tenían pensado un plan con Susana Díaz al frente del PSOE y con Soraya Sáenz de Santamaría como líder del PP, y con Felipe VI asentado como jefe del estado. Y que Ciudadanos actuara como visagra entre ambos partidos. 

Con ese esquema se podía caminar otros 40 años de democracia. Pero salió mal. No digo que haya mandatarios en la sombra que trataran de implementar ese modelo, pero se presionaba en esa dirección. Al final, las cosas no salieron de ese modo. Y se reconfiguró todo. 

Mi temor es que se apueste ahora sin disimulo por la ultraderecha, como hace la prensa conservadora de este país. Y todo porque se obstaculiza unas políticas que piden una subida de impuestos, que no plantean una revolución, sino sólo un modelo socialdemócrata claro.

--Desde la periferia, como Cataluña, pero también desde la izquierda alternativa, se señala que el llamado ‘régimen’ del 78 es producto de un acuerdo entre los grandes partidos, como el PSOE y el PP. Pero las dos fuerzas políticas no han dejado de oponerse, con fuertes conflictos entre ellas.

--La idea de que se trata de dos partidos similares, no es cierta. Lo que ocurre es que, con las limitaciones que conlleva la política económica, con modelos parecidos, las diferencias se centran en lo simbólico, en los derechos civiles. Sin embargo, hay que recordar que Rodrigo Rato o Pedro Solbes han pertenecido a la misma escuela económica. 

En todo caso, si hay un partido del que dependa la estabilidad del sistema es el PSOE, no el PP. El PP pasa por una situación muy complicada, con el riesgo de que ascienda Vox, a pesar de que eso podría inquietar a las grandes fortunas de este país, que sí podrían preocuparse por la inestabilidad que podría generar.

--La guerra cultural entre los dos grandes partidos es enorme, y se acusan mutuamente de haber roto el consenso de la transición. ¿Quién lo rompe, Rodríguez Zapatero con sus políticas de derechos civiles?

--El consenso se rompe desde el lado del PP, con la fundación Faes y tras la derrota en las elecciones, con el segundo mandado de José María Aznar. El PP se da cuenta de que, incluso con una mayoría absoluta, no puede llevar a cabo sus políticas y que la contestación la tiene en la calle. Han forzado una situación que se comprueba ahora veinte años después. 

Se aprovechaban los éxitos deportivos para exhibir un nacionalismo español, con una bandera que se ha acabado utilizando contra el otro, contra otros nacionalismos y contra los ‘malos’ españoles de izquierda. Algunos medios de comunicación llevaron a cabo un revisionismo total sobre la Guerra Civil y todo eso ha acabado en un partido como Vox. Querían llevar al PP a la derecha, y lo que han conseguido es la creación de Vox.

 --Pero, ¿Vox no es, también, o, principalmente, el resultado de esa fricción tan fuerte y constante entre PP y PSOE?

--Sí, pero hay otro factor, y es que, entre 2010 y 2014, entre la huelga general y las marchas del 15M, se produce una gran preocupación. Los poderes económicos no saben cómo encarar esa situación. Pero lo acaban haciendo, y se pone en marcha una acción mediática, con el Estado y la cúpula policial, y se apuesta por un guante de seda con la ultraderecha. Cuando se habla del Ibex 35, no se trata de que dominen de una forma clara, pero sirve de metáfora.

 Lo que hay es una enorme influencia, aunque sus acciones no son inmediatas. Hay una parte que apuesta por un PP moderado y un PSOE moderado, pero hay otra parte que tienen connotaciones franquistas, que se inclina por la ultraderecha de Vox. Y en eso también está una parte del PP, la del PP madrileño. (...)

--A pesar de todos los golpes, el ‘régimen del 78’ resiste.

--Resiste, pero se podía haber legitimado todo mucho mejor, desde la óptica de la defensa de la Constitución. Con la entrada de Podemos en el Gobierno se podía haber hecho, si se les hubiera tratado con normalidad. De tal forma, que las propias contradicciones en el día a día en el Gobierno, hubiera desgastado a Podemos y beneficiado al PSOE. Era una opción posible. 

Pero se consideró ilegítimo al nuevo Gobierno, y hubo proclamas golpistas. En mayo de 2020 ocurrieron cosas extrañas, en el Ejército y en la judicatura. Es incomprensible, porque se dio la impresión de ser una democracia tutelada. Y es un problema, porque nos señala carencias democráticas, que son preocupantes. (...)"                     (Entrevista a Daniel Bernabé, Manel Manchón, 21/02/21)

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