17.2.21

El pacto energético divide a la UE, mientras España amenaza con abandonarlo. Los gobiernos temen demandas por volverse ecológicos...

 "Los países de la UE están divididos sobre los planes para una renovación de un tratado internacional de energía, que algunos temen podría dar lugar a demandas por cambiar del carbón a la energía verde. 

 Se supone que el Tratado de la Carta de la Energía, que data de 1994, impulsa la cooperación energética transfronteriza e incluye una disposición de protección de la inversión que tiene como objetivo proteger a las empresas de decisiones políticas arbitrarias. 

Eso puede haber tenido sentido a principios de la década de 1990 como una forma de atraer inversores a países excomunistas, pero ahora aumenta el peligro de que los gobiernos sean demandados por decisiones de reducir las emisiones que afectan las inversiones en proyectos como las centrales eléctricas de carbón. 

 La Comisión Europea está intentando renegociar el pacto para que encaje mejor con las prioridades actuales. Presentó su posición negociadora el lunes y las conversaciones sobre la reforma del tratado tendrán lugar del 2 al 5 de marzo.  (...)

España podría renunciar al tratado si no se puede poner rápidamente en línea con las ambiciones ecológicas de la UE, dijo a POLITICO la viceprimera ministra Teresa Ribera. Ribera, junto con otros dos ministros españoles, envió una carta a la Comisión Europea la semana pasada, pidiéndole que elabore planes para retirarse del tratado. 

Advirtió que Madrid podría retirarse solo si otros países no quieren unirse. “No somos muy optimistas sobre las posibilidades de obtener un resultado exitoso en las próximas rondas de negociación”, dijo Ribera. Un borrador reciente de la posición de la Comisión, obtenido por POLITICO, mostró que Bruselas quiere mantener las protecciones del tratado para nuevas inversiones en infraestructura de energía de gas natural durante 10 años o, si las negociaciones se prolongan durante el resto de la década, hasta 2040. 

Bloque dividido 

Ribera dijo que los esfuerzos para reformar el tratado "deberían estar claros para fin de año". De lo contrario, “tenemos que empezar a preparar una retirada [como] la Unión Europea o, en el caso de que sea necesario, considerar la posibilidad de que algunos de los estados miembros [se vayan]. Preferiríamos, por supuesto, tener una decisión en bloque ”. 

París también ha adoptado un enfoque de confrontación. En una carta de diciembre a la Comisión, los ministros franceses se quejaron de la lentitud de las conversaciones de modernización e instaron a la UE a renunciar al acuerdo si no hay un "progreso decisivo" para finales de este año. (...)"                   (Sarah Anne Aarup and Karl Mathiesen , POLITICO, 14/02/21)


"España plantea su salida del Tratado sobre Carta de Energía si no es compatible con el Acuerdo de París.

La vicepresidenta del Gobierno y ministra de Transición Ecológica y Reto Demográfico, Teresa Ribera; la titular de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, Arancha González; y la responsable de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, han enviado una carta a la Comisión Europea planteando una salida tanto de España como de la UE y sus Estados miembro del Tratado sobre la Carta de Energía (TCE) si en el proceso de reforma del mismo que está teniendo lugar actualmente, este no se alinea con los objetivos del Acuerdo de París. (...)

El Tratado sobre la Carta de Energía permite que multinacionales e inversores puedan demandar a una nación si consideran que se ha legislado en contra de sus intereses económicos. Fruto de esa posibilidad de arbitraje entre inversores y Estados —el conocido como mecanismo ISDS—, España acumula 48 demandas y se enfrenta a multas por valor de más de 10.000 millones de euros. Ya ha perdido 18 de ellas, lo que implica que deberá compensar a varias multinacionales con 1.074 millones de euros.

Aplauso, con cautela

Desde las organizaciones que forman la Campaña No a los Tratados de Comercio e Inversión aplauden la misiva de las ministras, pero se muestran cautos. Desde Ecologistas en Acción señalan: “Celebramos mucho la carta que el Gobierno envía a la Comisión Europea para pedir la salida del Tratado de la Carta de la Energía si no logra ser compatible con el Acuerdo de París. Pero insistimos: la salida exige fechas claras y urgentes, la crisis climática no espera”.

Por su parte, Lucía Bárcena, investigadora del Transnational Institute apunta que “reconocer que el Tratado sobre Carta de la Energía es un instrumento obsoleto es el primer paso para salirse”. Y remarca: “Reformar el tratado no es realista”.

En la carta enviada a la Comisión, las tres dirigentes señalan que muchas de las partes contratantes “parecen no compartir las ambiciones europeas relativas a la mitigación climática, al desarrollo sostenible y a la transición energética”. Y aunque se comprometen a seguir trabajando en la “modernización del TCE”, advierten que “la retirada es la única solución efectiva a largo plazo si no se acuerda finalmente un TCE modernizado y en plena concordancia con el Acuerdo de París".                 (Pablo Rivas, El Salto, 15/02/21)

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