24.2.21

Hubo una clara intencionalidad política para destruir los avances sociales en el sur de Europa, para crear unas condiciones marcadas por Alemania... Europa llegó con una cara amable, pero con una carga de dominación política. Y nuestras elites lo aceptaron...

 "Daniel Bernabé (Madrid, 1980) provocó una gran polémica con su anterior libro, La trampa de la diversidad, (Akal), en la que recogía esa crítica a la izquierda por refugiarse en la política de la identidad dejando de lado las propuestas en el terreno económico. El periodista y escritor señala ahora en La distancia del presente, (también en Akal), cómo ha evolucionado la democracia española en diez años que han sido decisivos, entre 2010 y 2020. (...)

--Pregunta: Usted ha analizado en La distancia del presente toda la década anterior, entre 2010 y 2020, como un compendio sobre la crisis de la democracia española. ¿Todo cambia en mayo de 2010, con el plan que impone la Comisión Europea al Gobierno español? ¿Qué marca ese momento?

--Es el instante en el que Rodríguez Zapatero, que representa la soberanía, la pierde en beneficio de los mercados, que le tuercen el brazo. Se inicia un cambio de rumbo en el Gobierno. Y se debe decir que aquellos famosos ‘brotes verdes’ que el Ejecutivo destacaba eran ciertos. Se habían producido, con indicadores claros en ese sentido. Pero se produce un segundo embate por parte de los fondos de inversión, y con el poder del mercado al frente, que están al margen del control democrático, que condiciona la política.

--¿Se experimentó, entonces, con Grecia, primero, y España después?

--Los recortes en España fueron durísimos. Comenzaron en 2010, y todavía no se han corregido. Hubo una destrucción de la inversión pública. Y se reclamaron esos recortes que no sirvieron de mucho, porque se decía que si se gastaba menos la prima de riesgo bajaría, que todo se podría poner en su sitio. Pero no valió para nada, hasta que no intervino Draghi. Hubo una clara intencionalidad política para destruir los avances sociales en el sur de Europa, para crear unas condiciones marcadas por Alemania. Y que esos países regresaran a una posición secundaria.

 --El país se reajusta en ese momento. Pero, ¿cuándo España cambia su modelo? Iñaki Gabilondo ha insistido en estos últimos años en que España se había caracterizado siempre por su austeridad, por unas clases medias que no querían vivir endeudadas y que el cambio se produce con los gobiernos de Aznar.

--Las posiciones reales las marcan los poderes económicos. Y debemos recordar que había presentadores de informativos que vendían hipotecas en la televisión. Desde el punto de vista moral, no se puede decir nada, porque cada uno es responsable de un mayor o menor endeudamiento. Pero es cierto que hubo un cambio. España había sido un país que nunca había tenido demasiado de nada, con generaciones que habían vivido la Guerra Civil y la posguerra. 

Y el cambio yo lo sitúo con la llegada del euro. Pese a ser un análisis sociológico aventurado, entiendo que con el auge de una tecnología accesible, con la vivienda unifamiliar y el segundo coche se produce un cambio en la mentalidad del país, que tiene mucha ideología detrás. Y el país va en una dirección equivocada.

--Lo cierto, como se expone en el libro, es que España adopta un modelo muy anglosajón, al aparecer como uno de los países más endeudados junto a los anglosajones, a diferencia de otros países europeos, con modelos distintos.

--Es interesante, porque se produce un cambio de paradigma. España había tenido una relación diferente con la economía y el mercado. Se pensaba que era un bien social. Los negocios se consideraban como una aspiración social, pero se adopta ese paradigma que viene a ser una colonización por parte del modelo neoliberal. Y empezamos a entender todas las variables en clave anglosajona.

--Algunos economistas sostienen ahora que la entrada en la Unión Europea comportó una división de la economía clara y compartimentada en la que los países del sur se iban a encargar del sector servicios, y que la industria se frenó en países como España para cumplir con ese plan.

--Yo creo que sí, que se puede interpretar de esa manera. Se nos mintió, desde fuera y desde dentro. Y es que en el norte de Europea se ha quedado todo, con una industria enorme que abastece al resto. En España ha quedado poca cosa y el gran problema es que en muchas zonas lo único que hay es una industria de distribución. Sólo en el norte de España se aguanta con cierta potencia. Europa llegó con una cara amable, pero con una carga de dominación política. Y nuestras elites lo aceptaron, con un modelo basado en la especulación y la corrupción. Ni en ese momento pesó el espíritu nacional. (...)" 

(Entrevista a Daniel Bernabé, Manel Manchón, 21/02/21)

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