22.2.21

Rivera... aquél de Ciudadanos... tuvo la osadía narcisista de liderar a la derecha española como presidente del Gobierno... entendió la política como la apuesta por el éxito personal. Como la vida de un deportista de éxito. El partido sólo había sido un instrumento para su realización personal. A esto se reducía Cs. Y esto lo vieron los votantes

 "(...) El caso de Cs está más emboscado, pero es más triste. El 14-F sólo fue la fecha de una defunción, pero las causas reales del fracaso están en el imperdonable error de no pactar un gobierno de coalición en abril del 2019 cuando los 57 diputados de Cs sumaban mayoría absoluta  con los 123 del PSOE. No sólo fue un error, fue ante todo una traición a la Resistencia que lo había engendrado para sustituir a los nacionalistas como partido bisagra en la gobernabilidad del Estado. 

Y precisamente, la primera vez que lo tenía en su mano en momentos difíciles para la nación, se niega en nombre de haber empeñado su palabra en no pactar con Sánchez. Él, que por entonces ya se le conocía como “el Veleta”. ¡Qué momento tan inoportuno para cumplirla por una vez! Ahora puede comprobar las consecuencias de su “No es No”. Y puede entender por qué le abandonaron millones de votantes.

Pero no fue el error lo peor, sino la causa. En pleno acoso a Mariano Rajoy por los casos de corrupción y con 57 diputados en abril de 2019, a solo 9 de los 66 del PP, tiene la osadía narcisista de liderar a la derecha española como presidente del Gobierno español. La idea la ha ido macerando en plena campaña contra Rajoy, pero la moción de censura y el cambio de líder en el PP le revienta los planes. 

La hecatombe le sobreviene con la misma crueldad que al personaje de la mitología griega Ícaro; quiso volar tan alto que sus alas de cera se derritieron al acercarse al sol. “César o nada”, era la culminación de entender la política como la apuesta por el éxito personal. Como la vida de un deportista de éxito. El partido sólo había sido un instrumento para su realización personal. A esto se reducía Cs. Y esto lo vieron los votantes.

Pero el error y la traición venían aún de antes. Cuando quiso acortar camino para llegar al poder sin importarle los medios, pactando con la coalición europea de extrema derecha “Libertas” en 2008. Ahí acabó con la transversalidad de Cs (lo de la renuncia a la socialdemocracia de 2017 sólo fue una redundancia innecesaria), y abandonó la lucha por desplazar al PSC para centrarse en suplantar al PP. 

Y poco después, con el partido completamente controlado, empezaron a maquillar el lenguaje (la palabra inmersión se debía relegar a conveniencia), a moderar el discurso, y acercarse al espacio convergente. Ese camino de flacidez que le llevó a implantarse en España y crecer en Cataluña, tuvo su culminación en diciembre de 2017 con el triunfo en las elecciones catalanas. Sus 36 diputados eran la desesperación de esa media Cataluña excluida y asfixiada de nacionalismo, convencida de que era su única tabla de salvación.

Pero Inés Arrimadas cometió dos errores imperdonables: no hizo ni el ademán de presentarse a la investidura. Albert Rivera no podía permitirse una derrota en sus constantes éxitos electorales camino del sorpaso al PP (recuerden que estamos en 2017). Y poco después huye de la pesadilla nacionalista a Madrid

 Ella lo pide, y Albert necesita su éxito mediático creciente para ayudarle a ganar la presidencia del gobierno. Aquí se quedan sus votantes abandonados a su suerte. ¿Y se preguntan por qué han perdido 30 diputados de 36? ¿Y se preguntan por qué sus votantes se han echado en manos de Vox?

 Los 11 escaños de Vox no son de carambola, ni circunstanciales, borrarán del mapa a Cs. Al menos en Cataluña. (...) Se han quedado sin espacio. Los electores no están para sutilezas.

 Cs, respecto al PP, ya no tiene diferencia alguna. Lo único que les queda es fusionarse. Se harían un favor y reforzarían el centro derecha. Vox ni quiere ni debe formar parte de esa coalición, fusión o reabsorción. En Vox no son constitucionalistas, son nacionalistas españoles. Eso es lo que han votado 217.883 catalanes en nombre del constitucionalismo (...)

Fracasado Cs como partido de centro izquierda, y disuelto en centro derecha liberal con el PP, es urgente que surja una izquierda nacional, con España como espacio del bien común. Es precisamente ahí, donde la nación está a la intemperie."                (Antonio Robles, El Liberal.cat, 19/02/21)

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