17.3.21

EE. UU. tiene sin usar decenas de millones de la vacuna de AstraZeneca que el mundo necesita

 "Decenas de millones de dosis de la vacuna contra el coronavirus fabricada por la empresa británico-sueca AstraZeneca están almacenadas en las instalaciones de fabricación estadounidenses, a la espera de los resultados de su ensayo clínico en Estados Unidos, mientras los países que han autorizado su uso suplican poder acceder a ellas.

El destino de esas dosis de la vacuna de AstraZeneca es objeto de un intenso debate entre la Casa Blanca y los funcionarios federales de salud, ya que algunos sostienen que el gobierno debería dejarlas ir al extranjero, donde se necesitan desesperadamente, mientras que otros no están dispuestos a renunciar a ellas, según altos funcionarios del gobierno. (...)

Unos 30 millones de dosis se embotellan actualmente en las instalaciones de AstraZeneca en West Chester, Ohio, donde se lleva a cabo el “llenado-acabado”, la fase final del proceso de fabricación durante la cual la vacuna se coloca en viales, dijo un funcionario con conocimiento de las existencias.

 Emergent BioSolutions, una empresa de Maryland a la que AstraZeneca ha contratado para fabricar su vacuna en Estados Unidos, también ha producido en Baltimore suficientes vacunas para decenas de millones de dosis llenadas en viales y envasadas, dijo el funcionario.

Pero aunque la vacuna de AstraZeneca ya está autorizada en más de 70 países, según un portavoz de la empresa, su ensayo clínico en Estados Unidos aún no ha presentado resultados, y la empresa no ha solicitado a la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA por su sigla en inglés) una autorización de uso de emergencia. AstraZeneca ha pedido al gobierno de Joe Biden que le permita prestar dosis estadounidenses a la Unión Europea, donde no ha cumplido sus compromisos de suministro originales y donde la campaña de vacunación ha tenido un gran tropiezo.

El gobierno, por ahora, ha denegado la petición, según un funcionario. (...)

La empresa se enfrenta ahora a otro problema de seguridad. Actuando por precaución, las autoridades sanitarias de Dinamarca, Noruega e Islandia suspendieron el jueves el uso de la vacuna de AstraZeneca tras varios informes en todo el continente sobre graves coágulos de sangre.

Las autoridades europeas y la empresa afirmaron que no había pruebas de ninguna relación causal. En la gran mayoría de los casos, la aparición de estas afecciones no tiene nada que ver con la vacuna. Es de esperar que un porcentaje de personas enferme por casualidad después de vacunarse, como ocurriría en cualquier grupo de personas.

AstraZeneca también se ha encontrado con otros problemas a medida que su vacuna se ha ido extendiendo. La escasez de suministro ha alimentado las tensiones con las autoridades europeas. Algunas personas en Alemania y otros países se han resistido a tomar la vacuna, por temor a que sea de segunda clase debido a su menor eficacia general en los ensayos clínicos en comparación con la vacuna de Pfizer. El mes pasado, Sudáfrica detuvo sus planes de introducir la vacuna después de que un pequeño ensayo clínico descubrió que no parecía proteger contra la enfermedad leve o moderada causada por una variante del coronavirus que se vio por primera vez allí y que ha causado preocupación.

 En Estados Unidos, los movimientos del gobierno de Biden para pedir más suministros de las tres vacunas autorizadas por la FDA han dejado aún más de lado a la candidata de AstraZeneca. Es posible que Estados Unidos solo necesite brevemente, o nunca, las dosis de AstraZeneca si se autoriza su uso de emergencia.

“Si tenemos un excedente, vamos a compartirlo con el resto del mundo”, dijo Biden a los periodistas el miércoles, hablando en general sobre el suministro de vacunas de Estados Unidos. “Vamos a empezar por asegurarnos de que los estadounidenses sean atendidos primero”. (...)

Johnson & Johnson, que tiene autorización para su vacuna en Estados Unidos pero se retrasó en sus objetivos de producción tanto ahí como en Europa, pidió recientemente a Estados Unidos que prestara diez millones de dosis a la Unión Europea, pero el gobierno de Biden también denegó esa petición, según funcionarios estadounidenses y europeos.

La Unión Europea ha sido objeto de fuertes críticas por su “nacionalismo vacunal” y su proteccionismo, que aumentaron la semana pasada cuando Italia bloqueó un pequeño envío de dosis a Australia, intensificando el tira y afloja por unas vacunas muy necesarias. Aun así, la Unión Europea exportó 34 millones de dosis de vacunas contra el coronavirus en las últimas semanas a decenas de países, incluso mientras se enfrentaba a la escasez en su región.

A medida que las frustraciones se hacen más intensas, algunos funcionarios europeos culpan a Estados Unidos. El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, dijo que Estados Unidos, junto con Gran Bretaña, “han impuesto una prohibición total a la exportación de vacunas o componentes de vacunas que se producen en su territorio”. Preguntada el jueves sobre el suministro estadounidense de la vacuna de AstraZeneca, Jen Psaki, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, dijo a los periodistas que los fabricantes de vacunas eran libres de exportar sus productos fabricados en Estados Unidos siempre y cuando cumplieran los términos de sus contratos con el gobierno.

Pero como la vacuna de AstraZeneca se produjo con ayuda de la Ley de Producción de Defensa, Biden tiene que aprobar los envíos de dosis al extranjero. Esta medida podría tener enormes repercusiones políticas negativas mientras los estadounidenses sigan clamando por las vacunas. (...)"             (Noah Weiland y

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