29.3.21

En las elecciones del primer semestre de 2019, la mayoría de los barrios de calles rectas con piscinas, tanto de urbanizaciones como de chalets, votaron a Ciudadanos. En las siguientes, el voto se dividió entre el PP (urbanizaciones), Vox (unifamiliares) y, sobre todo, la abstención... Si alguna de las dos formaciones piensa que heredará los votos de Ciudadanos deberían darse una vuelta por allí... Las opciones de Más Madrid pasan por esa hiperexcitación de la derecha y el miedo a los ultras

 "(...) En las elecciones celebradas en el primer semestre de 2019, la mayoría de esos barrios de calles rectas con piscinas, tanto los de urbanizaciones como los de chalets, votaron a Ciudadanos. Sucedió en toda España, pero Madrid fue una de las autonomías donde se produjo con más claridad. 

El discurso de regeneración y consenso, derecha económica y progresismo social era defendido por rostros que encajaban en ese estilo de vida. Era gente que los 'pauers' se podían encontrar en el gimnasio o su lugar de trabajo. 

 La cosa salió mal. Un partido que defendía la estabilidad y la renovación provocó nuevas elecciones generales y sostuvo a gobiernos que llevaban medio siglo. Moncloa intentó una opa, pero falló. Probablemente, el PSOE no solo es un partido viejo en un mundo nuevo sino que los discursos sobre lo común o la igualdad de oportunidades se reciben peor cuando el formato del relato social es la competición y uno cree que tiene cierta ventaja sobre los demás. 

Si alguien cree que esa operación sigue siendo posible con leyes económicas de centroderecha cabe recomendarle que apague el ordenador, salga del despacho y visite el territorio donde se encuentran los votos que quiere disputar. La vecindad ideológica en ciertos aspectos contradice los estilos de vida concretos.

 El voto se dividió entre el PP (urbanizaciones), Vox (unifamiliares) y, sobre todo, la abstención. Si alguna de las dos formaciones piensa que heredará automáticamente los votos de Ciudadanos también debería darle una vuelta. La defensa de la propiedad o la seguridad encajan bien, pero las guerras culturales contra el feminismo o las diversas opciones sexuales no. Los discursos tabernarios de apostólicos y espadones galdosianos todavía menos. 

Las opciones del PSOE, o de un partido con menos tradición ideológica como Más Madrid, pasan por esa hiperexcitación de la derecha y el miedo a los ultras, además de por un programa concreto de dotaciones y mantenimiento. El hecho de que la gente lleve a sus hijos a un concertado religioso no significa que lo sea. Solo es un signo de distinción. La derecha importa ideas de Estados Unidos sin tener en cuenta que aquí no tenemos el tejido asociativo que allí respalda a la coalición cristiana, ni que esta es mayoritariamente protestante y España es un país católico.

Es complicado saber lo que va a pasar, salvo que la dispersión urbana seguirá creciendo y, con ella, la segregación o la desconexión social. En los próximos años se completarán los desarrollos del este de Madrid, donde probablemente habrá conflictividad por los realojos de la Cañada Real. 

 También hay desarrollos previstos en decenas de localidades, siempre con el mismo formato: rotondas que llevan a calles amplias y rectas donde hay edificios con una piscina. Cómo se va a regular el alquiler si volveremos a tener decenas de miles de viviendas para vender. España es un país adicto a la construcción. Si alguien tiene un proyecto renovador en los próximos años no tiene que disputar las banderas, sino los planes de urbanismo."                   (Jorge Dioni López  , El Confidencial, 27/03/21)

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