13.5.21

Ayuso ha conseguido convertir su idea de libertad, resignificada como defensa del negocio comercial y del “derecho a trabajar y a consumir sin restricciones”, respondiendo así a la fatiga de pandemia de una parte significativa de la población

 "(...)  Ayuso ha tenido éxito en lograr que, más allá de las dosis clásicas de neoconservadurismo, neoliberalismo y nacionalismo español, predomine un marco de polarización asociado a la singularidad de Madrid en la lucha contra la pandemia, representada por ella frente al gobierno de Sánchez, como quedaba bien descrito por Juan Jesús González días antes del 4M: “La pandemia se ha convertido en un factor adicional de polarización como resultado, por un lado, de la precariedad de la estrategia gubernamental a la hora de abordar una crisis sin precedentes; y, por otro, del desánimo y la fatiga de una opinión pública harta de restricciones e impotente ante la magnitud de los costes económicos, sociales y psicológicos de la pandemia”

En efecto, Ayuso ha conseguido convertir su idea de libertad, resignificada como defensa del negocio comercial pero también del “derecho a trabajar y a consumir sin restricciones”, respondiendo así a la fatiga de pandemia que se ha ido extendiendo en una parte significativa de la población afectada. Se ha presentado como una vía de conciliación entre salud y economía frente a los bandazos del gobierno de Sánchez-Iglesias y a su escasa atención a los sectores más perjudicados por el estado de alarma, ya sea en el plano económico o, simplemente, en su estado de ánimo. 

Así, ha sabido dejar en segundo plano el balance desastroso de su propia gestión de la crisis sanitaria, sobre todo en la primera fase, recuperar la mayoría de los votos que en el pasado fueron a Ciudadanos (el primer gran derrotado en la jornada electoral) y atraer a una parte del tradicional abstencionismo e incluso a otra, aunque reducida, procedente del electorado del PSOE. 

Ha sido, además, un voto claramente transversal en cuanto a su composición social y territorial que puede suponer, si llega a consolidarse, un salto adelante en la ampliación del bloque social hegemónico que se ha ido construyendo a lo largo de los 26 años de gobiernos del PP. Porque es evidente que ha habido una fracción nada despreciable de voto prestado, negativo, como ha reconocido la misma líder del PP en la noche electoral. 

 Otro dato favorable al bloque reaccionario ha sido el hecho de que Vox, pese a que ha perdido muchos votos respecto a los que obtuvo en las últimas elecciones generales, ha podido resistir el efecto Ayuso consolidándose como fuerza política en sus principales feudos. A esto se suma que la líder del PP ha recogido parte de su discurso y de sus propuestas concretas (contra la eutanasia, contra el aborto, contra los okupas…), aunque no haya hablado de ellas apenas durante la campaña. Por tanto, debemos temer que, aun no estando en el gobierno, Vox continuará marcando su agenda y condicionando la aprobación de leyes que exijan mayoría absoluta. (...)"                       ( Jaime Pastor , Rebelión, 11/05/2021; fuente: VientoSur)

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