"(...) Isabel Díaz Ayuso ha ganado de calle las elecciones en la Comunidad Autónoma de Madrid. ¿Tiene algo que ver con la pregunta que se hace Stefanoni? ¿Los rebeldes son, ahora, los de derechas?
Un poco sí. Hay matices y declinaciones diversas, pero el fenómeno Ayuso, por lo que hemos visto estos últimos meses y el 4 de mayo, se puede enmarcar en esta interpretación. Pesan muchas otras cosas también, como el cansancio generalizado de la población por la pandemia y las restricciones. Ayuso ha cabalgado el tema de la libertad, que no es nuevo en la derecha y la extrema derecha.
Berlusconi ya lo enseñó hace 25 años: quizás ya se ha olvidado, pero en el año 2000 fundó una coalición que se llamaba La Casa de las Libertades. Ayuso lo ha juntado con abrir y no cerrar locales, de restauración sobre todo, tomar cañas, banalizando mucho la identidad madrileña. Ha conseguido unir una coalición social que va mucho más allá, pero que ha tenido este elemento.
En el caso de las nuevas extremas derechas vemos como hay algo de este juego pero de una forma distinta y dependiendo del lugar, del país. Se enmarca siempre en las tradiciones culturales, en la cultura y los debates políticos del momento. Stefanoni lo explica muy bien: una extrema derecha que se presenta como rompedora, antisistema, desde el Alt Right de Estados Unidos a Salvini, en Italia, Le Pen, en Francia, al mismo Bolsonaro, en Brasil, salvando todas las distancias y teniendo en cuenta las diferencias entre estos fenómenos.
Se presentan como una opción que va en contra de lo que se considera un establishment, en el que se incluye a toda la izquierda, gobierne o no, y sobre todo a una izquierda concebida a nivel cultural. A esto se une la idea de que parte de la extrema derecha ha sacado adelante y continúa sacado adelante que es la del marxismo cultural. El bolsonarismo lo marca mucho. Considera que hay una hegemonía cultural de la izquierda, que se ha convertido en establishment.
Se ve mucho en Estados Unidos pero cada vez más vemos consecuencias en Europa, lo políticamente correcto, las políticas que se definen como identitarias. La extrema derecha lo explota, defiende lo que llama libertad de expresión, y se presenta como provocadora, rompedora, antisistema y capta a una parte de la juventud que compra este discurso.
Ayuso no es exactamente lo mismo pero hay unos patrones comunes y lo ha sabido explotar muy bien sin comprar de todo un discurso ultraderechista, pero sí acercándose mucho a él. Esto también explica que Vox no haya ido mucho más allá del voto de hace dos años.
El eslogan «Comunismo o libertad» ¿cuajó? Suena a ultraderechista
Sí y no. No es que justifique a Ayuso ni que coincida con aquellos que dicen que ganó por el centro, que me parece que están muy equivocados. No es eso. El lema ‘comunismo o libertad’ lo usaba Berlusconi, que se vendía diciendo que era de centro-liberal. Las elecciones de 1994 las ganó con este mismo lema, que sirve tanto para la nueva ultraderecha como por la derecha neoliberal hegemónica desde hace 30 e, incluso, 40 años, según en qué contexto.
Ayuso ha captado muy bien un clima cultural, político, una serie de percepciones sobre sentimientos, opiniones generalizadas. Lo ha explotado, canalizado y ha conseguido mantener la coalición social tradicional del PP de Aznar o Rajoy en un feudo tradicional como es Madrid y al mismo tiempo utilizar parte de este discurso más nuevo, rompedor, casi antisistema de las nuevas ultraderechas. Esto le ha permitido frenar a Vox, que no le mordiera votos al PP. (...)
¿Se puede crear un sentimiento patriótico, nacionalista, de repente? ¿Existía un poso para el «madrileñismo» que ha explotado Díaz Ayuso? Del catalanismo hace cientos de años que se habla
El madrileñismo nunca ha existido. Por un lado, no creo que el madrileñismo haya sido el elemento clave que explique la victoria de Ayuso. Los elementos principales han sido la política fiscal, la oposición al gobierno central en un año tan duro como el último y defender la apertura de bares y actividades comerciales.
La política se hace hoy con frames, marcos, como decía Lakoff. Tú puedes crear marcos y si cuela, cuela. La extrema derecha lo hace constantemente y muchas veces la jugada le ha salido redonda. Si te sale mal, lo dejas estar y las cosas van tan rápido que la gente se olvida en muy pocos días. Ayuso ha creado un marco y no creo que vaya a más.
Le ha servido y
le ha ido bien pero el tema de fondo es la cuestión territorial en
España, la posible reforma del Estado de las autonomías y la
financiación autonómica y la cuestión central que ha explotado y donde
ha construido la idea de el identitarismo madrileño es la idea de Madrid
como aspiradora de una parte importante de España, lo que sería la
España vaciada. Ayuso y el PP han jugado con ello, siendo Madrid su gran
bastión actualmente. Y, eso, atención, tendrá consecuencias. (...)" (Entrevista a Stefen Forti, Siscu Baiges, CatalunyaPlural, 04/06/21)
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