"Los indultos son más que unos indultos: es una victoria moral del independentismo. Sólo faltaba el dictamen del Consejo de Europa. Lo ha dicho el propio vicepresidente Puigneró y hombre fuerte de Junts en el Govern: “es una victoria política”.
Es cierto que el informe constata que los dirigentes del proceso violaron la legislación española pero ha inyectado, sin duda, ánimos en el independentismo. El mismo Puigneró ha vuelto a poner, en el mismo saco, a España con Turquía como ya hace la misma resolución.
De hecho demuestra también que España tiene una política exterior de chichinabo. Cosa evidente tras ver ya el ninguneo de Marruecos y la cumbre en el pasillo de Pedro Sánchez con Biden. Si un diputado letón lleva un año y medio haciendo preguntas y llega a esta conclusión es que alguien en el Ministerio de Asuntos Exteriores, seguramente arriba de todo, no ha hecho bien su trabajo.
Porque pedir la retirada de las euroórdenes es peor que una falta de respeto a jueces y fiscales: se carga literalmente la separación de poderes de un estado miembro. Precisamente un organismo que ha de velar por la defensa de la democracia y el Estado de Derecho.
No quiero pensar mal pero la resolución del diputado letón Boriss Cilevics pidiendo al Estado “indultar o liberar a los presos” coincide, incluso en el tiempo, con el anuncio de Pedro Sánchez. El texto insta también a reforzar los delitos de rebelión y sedición que, mira por donde, va también en la línea del gobierno.
Yo lo he dicho más de una vez: no sé si fue rebelión o sedición. Ambas me sonaron siempre muy fuertes. Como Franco, que iba fusilando tras la Guerra Civil a los que se le habían opuesto a pesar de que el rebelde y sedicioso era él. Lo que sí que sé seguro es que declarar la independencia unilateral, proclamar la república, abolir la monarquía, derogar la Constitución, suspender el Estatut y pasarse por el forro las notificaciones del TC algo es.
Si en vez de sedición hubieran sido condenados por esta media docena de acciones les caen cine años. Y no a todos colectivamente sino a cada uno. Es el problema del encaje penal del proceso.
Nadie en su sano juicio podía pensar que unos cargos electos con sueldos superiores a los 100.000 euros anuales y coche, secretaria y escolta oficial pudiesen liar la que liaron. Es es un encaje de bolillos. El quid de la cuestión.
El rovell de l’ou. Por eso tengo para mis adentros que la jugada maestra de Pedro Sánchez no le saldrá bien. Incluso en el caso de que hipotéticamente ganara las próximas elecciones. El PSOE lo acabará pagando a largo plazo. Entonces vendrá una larga travesía del desierto con PP, Vox y lo que quede de Ciudadanos en La Moncloa.
Para mí es lo que realmente quieren los indepes: el cuanto peor, mejor. Poder decir: "¿veis lo malo que son los españoles?". Todos fachas. El famoso choque de trenes. Pero no conozco ni un sólo choque de trenes a lo largo de la historia en la que Catalunya haya salido beneficiada.
Ni en 1640 ni en 1714 ni en 1934 ni en el 2017. Y conceder los indultos de entrada, sin nada a cambio, sin autocrítica y mientras el independentismo radical echa pestes de la medida no parece la mejor manera de empezar por mucho que en la Moncloa se empeñen en decir que es "por la concordia".
Una cosa es el márketing político, e incluso lo que dicen los medios
de comunicación -cada vez con menos influencia y audiencia-, y otra lo
que piensan los electores. Recuerden que el voto es secreto." (Xavier Rius, director de e-notícies, 22/06/21)
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