10.6.21

El escándalo de las mascarillas defectuosas para los ‘sin techo’ acorrala al ministro de Sanidad alemán

 "La compra de varios lotes de mascarillas chinas por valor de 1.000 millones de euros en la primavera de 2020 fue un mal negocio para el contribuyente alemán: el precio fue elevadísimo para su calidad y más de un año después la mayoría siguen almacenadas a la espera de darles uso o de destruirlas. 

Pero más caras le pueden salir al ministro de Sanidad alemán, Jens Spahn, que se enfrenta a feroces críticas de la oposición… y de su socios de Gobierno, los socialdemócratas del SPD. Estos últimos no han llegado a pedir su cabeza directamente, pero casi. Una exclusiva del semanario alemán Der Spiegel reveló el viernes que Spahn quiso deshacerse de las mascarillas de mala calidad entregándolas a colectivos de personas sin hogar, personas con discapacidad y perceptores de ayudas sociales. “Es escandaloso e inhumano”, dijo al día siguiente el secretario general del SPD, Lars Klingbeil. (...)

Los hechos que revela Der Spiegel son todavía un poco confusos. El semanario asegura haber accedido a documentación interna según la cual el Ministerio de Trabajo tuvo que pararle los pies al de Sanidad, dispuesto a repartir entre colectivos desfavorecidos unas mascarillas que no cumplían las normas europeas de calidad. Según este relato, la calidad dudosa de las mascarillas, clasificadas en el estándar chino KN95 y no en el FFP2 europeo, obligaba a las autoridades a hacer análisis de calidad antes de su distribución. 

Estos test no llegaron a hacerse, según el semanario, y pese a ello el departamento de Spahn diseñó un plan para repartir las mascarillas durante la segunda ola de la pandemia. En uno de los correos electrónicos que cita la información, el número dos del Ministerio de Trabajo alemán, Björn Böhning, contesta a su homólogo en Sanidad: “La seguridad y la salud deben ser lo primero, especialmente con respecto a los grupos de personas vulnerables”, y urge a que se les hagan los “esenciales” análisis de calidad. (...)

La copresidenta del SPD, Saskia Esken, calificó el comportamiento de Spahn de “inhumano”. El líder del partido, Norbert Walter-Borjans, añadió otro adjetivo: “indigno e inhumano”. En un país donde no se piden dimisiones tan a la ligera como en otros, Esken lo sugirió este lunes en una entrevista: “Si las acusaciones resultan ser ciertas, ya no es defendible que ocupe su cargo”.            (Elena G. Sevillano, El País, 07/06/21)

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