"Cuando queda menos de un año para las elecciones presidenciales en Francia, había una gran expectación por ver que resultado ofrecían las elecciones regionales y departamentales cuya primera vuelta se celebró el domingo 20.
Finalmente, la enorme abstención electoral, que tradicionalmente favorece a los presidentes de región salientes –prime aux sortants-, no ha permitido grandes sorpresas, pero cuando menos sí hay que resaltar la debilidad del partido de Macron, que gobierna sin ningún anclaje en las instituciones intermedias…
Y también que con esta dinámica y a pesar del ligero bajón de Marie Le Pen en estas elecciones, por el momento no se puede descartar del todo que en las elecciones presidenciales del 2022 no encontremos con una segunda vuelta en la que la alternativa a la extrema derecha sea la derecha extrema (...)
Una abstención histórica alimentada por la rabia social de los últimos años, una bofetada magistral a todos los representantes de la macronía, una extrema derecha contenida en las urnas pero aún peligrosa, y una alternativa que queda por construir para romper con este viejo mundo…
Apenas uno de cada tres votantes acudió a las urnas (frente a uno de cada dos votantes en las anteriores elecciones regionales…). ¡Esta abstención llega incluso al 87% en la categoría de 18 a 24 años! Una abstención masiva que afecta en gran medida a la clase trabajadora y que no sólo se explica por el sol, o la atracción de parques y terrazas… Afirmar que el tema de estas elecciones parecía estar fuera de la realidad de nuestras vidas es un eufemismo.
La gente no ha considerado estas elecciones como un medio para oponerse a la ofensiva total de este gobierno –antisocial, autoritario, racista, etc.– entregado a los capitalistas, que lleva año y medio lidiando con una crisis sanitaria ciertamente inédita pero ante la que ha parecido en gran medida incompetente para hacerle frente. Esto es comprensible.
Con esta abstención histórica, lo que estalla es la crisis política que se viene incubando desde hace mucho tiempo en el sistema de los de arriba, que ilustra su ilegitimidad para gobernar la sociedad. (...)
En ese contexto, podemos alegrarnos de que los grandes perdedores de esta velada electoral sean los dignos representantes del macronismo, empezando por los que asumen la responsabilidad directa del mismo. Símbolo de esta derrota (que les lleva a una media del 11% de los votos emitidos, es decir, menos del 4% de los inscritos), el antiguo responsable de la reforma de las pensiones contra la que luchamos en el invierno de 2019-2020, Laurent Pietraszewski, ni siquiera llega a la segunda vuelta en los Hauts-de-France (...)
Afortunadamente, a pesar de la poca música mediática y de las encuestas de las últimas semanas, el varapalo recibido por Macron y sus representantes no ha abierto el camino a que la Rassemblement National (Marine Le Pen) se haga con el control de varias regiones. Si hace seis años estaba a la cabeza en seis regiones, ahora sólo lo está en una (en la PACA), y ha bajado del 28% al 19% a nivel nacional. Lo que no es nada desdeñable. Por tanto, la amenaza persiste (...)
Ahora bien, el árbol, algo vacilante pero aún presente de RN, no debe ocultar el bosque reaccionario de la llamada derecha clásica, que la mayoría de las veces compite con la extrema derecha sobre sus temas preferidos (seguridad, inmigración, en definitiva racismo…). (...)
Derecha, derecha extrema o extrema derecha… hay que ser muy astuto para ver con claridad sus matices.
En la calle y en las urnas, por una alternativa anticapitalista
En el campo de la izquierda, había que estar atento para captar la multitud de configuraciones. Totalmente unidos, en particular en Hauts-de-France y PACA (menos la FI), todo el panel de combinaciones posibles de la izquierda institucional estaba representado en estas elecciones. La abstención masiva se tradujo en una prima para los candidatos salientes, incluido el PS (como en Occitania, Nueva Aquitania, Bretaña o Borgoña), a pesar de que el PS que sigue debilitado y cuestionado por la irrupción de EÉLV [Verdes].
Pero en general, incluso cuando las listas
tenían un cierto carácter radical (como las impulsadas por France
Insoumise, el NPA en Nueva Aquitania y Occitania), los resultados siguen
siendo débiles.(...)" ( , Rebelión, 29/06/2021; fuente: L’Anticapitaliste (hebdo))
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