"(...) Cuba ya ha planeado exportar sus vacunas a diversos países del mundo y hasta ahora ha producido cinco diferentes candidatas a vacuna, incluyendo Soberana 02 y la vacuna intranasal sin aguja, Mambisa. Esta última, que representa una gran esperanza para la administración de la vacuna en países de bajos recursos, lleva ese nombre por los guerrilleros que lucharon en la Guerra de los Diez Años (1868-1878) por la independencia de España.
Todas estas vacunas han sido desarrolladas bajo las duras condiciones impuestas por el bloqueo ilegal de Estados Unidos. (...)
Uno de los efectos del bloqueo es que ha impedido que Cuba pueda comprar ventiladores para tratar a pacientes críticos, ya que las dos compañías suizas que los fabrican (IMT Medical AG y Acutronic) fueron compradas por una empresa estadounidense (Vyaire Medical, Inc.) en abril de 2020. En respuesta, Cuba ha desarrollado su propio ventilador.
Al mismo tiempo, el país caribeño sufre de una escasez de jeringas, ya que los fabricantes de jeringas están de algún modo vinculados a la industria farmacéutica de EE. UU. Terumo (Japón) y Nipro (Japón) tienen operaciones en Estados Unidos, mientras B. Braun Melsungen AG (Alemania) está asociada con Concordance Healthcare Solutions (EE. UU.). Una empresa india de jeringas, Hindustan Syringes & Medical Devices Ltd., está vinculada a Envigo (EE. UU.), lo que hace que el gobierno estadounidense observe de cerca a dicha empresa.
En un acto concreto de solidaridad, se está levantando una campaña para recaudar fondos para comprar jeringas para Cuba.
(...) los datos muestran que los programas de vacunación han sido, como se esperaba, muy poco equitativos. En países con bajos recursos, solo el 0,9% de la población ha recibido al menos una dosis. (...)
En febrero de 2021, en uno de nuestros boletines, el Instituto Tricontinental de Investigación Social señaló que vivimos en una época de “tres apartheids”: médico, de alimentos y de dinero. En el centro del apartheid médico está el nacionalismo de las vacunas, el acaparamiento de vacunas y, como le llama Ghebreyesus, el apartheid de vacunas. El asunto es muy grave.
La alianza de vacunas COVAX ha
visto que las vacunas quedan fuera de su alcance, tanto por los acuerdos
bilaterales entre los países ricos y los productores de vacunas, como
por la falta de apoyo financiero de parte de los Estados más ricos a los
más pobres. Las tendencias muestran que muchos países no tendrán un
porcentaje importante de su población vacunada antes de 2023, “si es que
ocurre”, dice la Intelligence Unit de The Economist.
¿Cuál es la causa de estos tres apartheids? El control que un puñado de empresas ejerce sobre la economía mundial (...)
Para la discusión sobre el apartheid de vacunas son centrales al menos dos de esos monopolios: el monopolio sobre las finanzas y el monopolio sobre la ciencia y tecnología. La falta de recursos disponibles lleva a muchos países al Fondo Monetario Internacional (FMI), a diversos inversores públicos (el Club de París) o al capital comercial (el Club de Londres). Estos financistas siguen el ejemplo del FMI, que ha exigido a los países hacer recortes en diversas áreas cruciales para la vida, como la educación y la atención sanitaria.
Reducir el financiamiento de la educación merma el potencial de los países de desarrollar suficientes profesionales científicos, así como el ambiente científico necesario para crear tecnologías esenciales como lo son las candidatas a vacuna. Recortar fondos al sistema de atención sanitaria y adoptar las reglas de propiedad intelectual que bloquean la transferencia tecnológica deja a los países desarmados para enfrentar adecuadamente la pandemia.
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