29.9.21

Daniel Bernabé: La pirámide azteca del cantante Nacho Cano en Madrid (y las prioridades que no aprendimos en pandemia)... El sainete productivo consiste en esto, un modelo de desarrollo que o bien sólo beneficia a unos pocos, no creando empleos de calidad ni tejido productivo, o bien es directamente inmoral produciéndose el saqueo de las arcas públicas para el beneficio privado... Todo esto después de la pandemia, lo que demuestra que poco o nada ha cambiado la visión de país que la derecha tiene para España... cuando tanto el sector público como el privado deben pasar de la economía especulativa a la real, proporcionando seguridad vital continuada a los ciudadanos, evitando así el creciente descrédito del sistema institucional tan presente ya en toda Europa... se trata de situar al actual sistema en una línea que no le conduzca a su autodestrucción: las opciones autoritarias de extrema derecha esperan su oportunidad cada vez mejor situadas

 "(...) En el año 2003, el Ayuntamiento de Madrid, en manos del PP, concedió una parcela de suelo público a Moreno para que construyera el Coliseo de las tres culturas, un fastuoso teatro que costaría 140 millones de euros pero del que nunca se puso ni un ladrillo. Como dato, el solar edificable estaba situado entre las calles del Papa Negro, el Machu Pichu y el Inca Yupanqui. (...)

El solar fue recuperado por la administración en 2010 por incumplimiento de contrato, saltando hace unas semanas a la actualidad ya que fue cedido, esta vez, a Nacho Cano, antiguo integrante del grupo Mecano, (...)

Cano protagonizó este año una sentida actuación de nochevieja en la Puerta del Sol, vacía por la pandemia, organizada por la Comunidad de Madrid, también gobernada por el PP. En mayo, la presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso le concedió un galardón y este verano, la también peculiar política, pasó sus vacaciones en una villa que el cantante y compositor posee en la isla de Ibiza. Evidentemente la opinión pública sospecha un trato de favor en la concesión del solar al cantante.

Cano presentó una solicitud para construir también un teatro en el terreno público. Este jueves 16, un periódico local ha desvelado la naturaleza del proyecto: una pirámide azteca de treinta metros de altura y un aparcamiento para 400 coches. El teatro Malinche, así se denomina el extemporáneo edificio, serviría para poner en marcha un espectáculo musical sobre Hernán Cortés. El concejal del distrito donde se ubicaría el proyecto, un señor llamado Alberto Serrano, ha contado en una reunión municipal los entresijos de su reunión con Cano, o alguien que "tenía pinta de Nacho Cano", ya que le sorprendió que "fuera bajito".

 "Lo que me cuentan es que Nacho Cano viene a perder dinero, que lleva más de 10 años con este proyecto. Tenía muy buena pinta todo pero no tengo ni idea de esto, la verdad", declaró el concejal tras reunirse con el cantante en su casa, una donde había "varias habitaciones" y muchos "abogados y arquitectos". Serrano ha confesado que hizo una aportación al proyecto ya que, además de los restaurantes de comida mexicana que pretenden acompañar al teatro, pidió que también hubiera alguno dedicado al "jamón extremeño", en un canto, suponemos, al maridaje entre culturas.

 El actual equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Madrid, en manos de la derecha desde 2019, ya es experto en planes coloristas de entretenimiento turístico. A principios de marzo de 2020 su vicealcaldesa, Begoña Villacís, anunció una noria gigante de 140 metros de altura con un coste de 125 millones de euros. Diez días después, Madrid, como el resto de España y la Unión Europea, entraba en los días más duros de las décadas recientes al estallar en toda su magnitud la pandemia de coronavirus, quedando su población confinada domiciliariamente por varias semanas. De la noria nunca más se llegó a saber. (...)

Villacís hacía sólo lo que había venido a hacer al Ayuntamiento, en lo que consiste una parte sustancial de la política española: utilizar el terreno público para construir desde vivienda con fines especulativos hasta proyectos megalomaniacos que pretenden servir de reclamo turístico. En el mejor de los casos el negocio será legal, beneficiando a unos pocos empresarios. En el peor, la corrupción hará su aparición, como ha sucedido a lo largo y ancho de la geografía del país.

 El sainete productivo consiste en esto, un modelo de desarrollo que o bien sólo beneficia a unos pocos, no creando empleos de calidad ni tejido productivo, o bien es directamente inmoral produciéndose el saqueo de las arcas públicas para el beneficio privado, bien de manera legal o ilegal, un matiz que a menudo depende del ansia depredadora de los protagonistas. Todo esto, en un país con graves desajustes económicos territoriales, con una tasa de desempleo juvenil de las mayores de la UE, debería resultar preocupante. Después de la pandemia, además, de una obcecación que demuestra que poco o nada ha cambiado la visión de país que la derecha tiene para España.

 Si algo debería habernos enseñado la pandemia es que no podemos pretender una seguridad absoluta en un mundo naturalmente inestable, pero que al menos deberíamos tener claras una serie de prioridades inmediatas. Entre ellas el fortalecimiento del sector público, incluido su sistema sanitario, también la reindustrialización en líneas estratégicas, prestando especial atención a aquellos sectores de los que el país carece, asegurando las líneas de suministro en el caso de que el comercio internacional se vea bruscamente detenido. En definitiva, que tanto sector público como privado deben pasar de la economía especulativa a la real, proporcionando seguridad vital continuada a los ciudadanos, evitando así el creciente descrédito del sistema institucional tan presente ya en toda Europa.

 La propuesta no puede ser calificada de revolucionaria, tan sólo de situar al actual sistema en una línea que no le conduzca a su autodestrucción: las opciones autoritarias de extrema derecha esperan su oportunidad cada vez mejor situadas. No parece tan extraordinario pedir a la economía y a la política que emparejen recursos y soluciones frente a problemas y amenazas, es decir, que se muevan simplemente estableciendo una escala de prioridades. En lugar de eso se propone la construcción de una pirámide azteca en Madrid. El Partido Popular ganó las elecciones autonómicas y municipales de una forma contundente. Prioridades, siempre se trata de prioridades."            (Daniel Bernabé, RT, 16/09/21)

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