25.11.21

El partido demócrata stadounidense está atrapado en una cámara de resonancia de activistas, consultores, obsesos por la política y empleados excesivamente woke... La insistencia de los activistas y flanco izquierdo del partido en hablar todo el santo rato sobre pronombres, las atrocidades de Cristóbal Colón, supremacismo blanco, heteropatriarcado y demás temas típicos provocan que las bases tradicionales del partido (a saber, gente sin estudios superiores de clase obrera) se sientan excluidos, cuando no acusados... El partido tiene que hacerse menos identitario, hablar más como seres humanos, y apelar a la gente normal, sin paridas postmodernas... la polarización del voto según niveles educativos es cada vez más clara. Esta tendencia es también visible en prácticamente todas las democracias occidentales

 "(...) La teoría de David Shor

La tesis principal de David Shor es que el partido demócrata está atrapado en una cámara de resonancia de activistas, consultores, obsesos por la política y empleados excesivamente woke. En su opinión, el partido en los últimos años (empezando allá por el 2014) está cada vez más obsesionado con cuestiones identitarias, desde derechos sexuales a inmigración o discriminación racial. 

La insistencia de los activistas y flanco izquierdo del partido en hablar todo el santo rato sobre pronombres, las atrocidades de Cristóbal Colón, supremacismo blanco, heteropatriarcado y demás temas típicos de la “religión” woke (que no tiene nada de nueva - es fruto de la tradición mesiánica de la política americana) quizás motive a los universitarios progres de ONGs y fundaciones cercanas al partido, pero provocan que las bases tradicionales del partido (a saber, gente sin estudios superiores de clase obrera) se sientan excluidos, cuando no acusados de ser la fuente de todo mal.

Esta teoría ha sido recibida con entusiasmo por una parte significativa del partido, especialmente el ala más moderada - básicamente porque les da la razón. “Defund the Police” y toda esa palabrería estilo latinx, pronombres, y recordar a los ancestros nativos emocionará a los activistas, pero para un obrero de GM de Ohio al que le han cerrado la fábrica le parecerá una sarta de chorradas. El partido tiene que hacerse menos identitario, hablar más como seres humanos, y apelar a la gente normal, sin paridas postmodernas. Hablar mucho de lo que los votantes dicen estar a favor, poco de lo que los votantes recelan.

Esta idea revolucionaria ha recibido el nombre (un tanto sarcástico) de popularismo, y está en el centro de todas las guerras internas demócratas estos días.

A favor de Shor también juega que, si miras los datos demográficos en 2016 y 2020, el electorado demócrata parece haber cambiado de forma considerable. El partido ha perdido apoyo a patadas entre votantes blancos sin educación universitaria, y ganado votos a mansalva entre votantes blancos con educación superior. Incluso entre votantes de color, esta polarización del voto según niveles educativos es cada vez más clara. Esta tendencia, por cierto, es también visible en prácticamente todas las democracias occidentales, como señala este estudio recién salido del horno de Gethin, Martínez Toledano y Piketty. Estados Unidos va por delante, pero la tendencia es clara (...)

 En España, por cierto, la tendencia es algo menos marcada, y el único país que parece ir en dirección contraria es Portugal.(...)

 Como todas las historias sobre voto y electorado que parecen sencillas y fáciles, el modelo de Shor se topa con que las cosas son un poco más complicadas de lo que parecen. Este artículo de Ian Haney Lopez repasa las más obvias, pero vale la pena repasar algunas ideas claves. (...)

 Como señala Haney, Shor acierta al decir que los demócratas, en su infinita torpeza, a menudo lanzan mensajes que parecen dirigidos a ofender la identidad de estos votantes. Ir por el mundo hablando sobre “los problemas de la identidad blanca” no te hará amigos entre gente blanca que pasa de la política y que de golpe estás diciendo que el desastre que es el país es su culpa, ciertamente.

Donde Shor se equivoca es cuando dice que, dado que estos temas alienan a los “centristas”, los demócratas deben dejar de hablar de ello. Esto es absurdo, porque los republicanos van a seguir utilizando racismo y temas identitarios como arma arrojadiza; uno no puede salir del debate dándoles la razón, porque entonces perderán esos votantes anti-racistas woke universitarios que (no lo olvidemos) le dieron la victoria a Biden.

Descubriendo a Marx

La estrategia a seguir (que tiene bastante evidencia empírica detrás) es hablar de clase social y raza a la vez, no como temas separados. Los demócratas tienen que decir que el conflicto en Estados Unidos es entre 1% y el resto, y que los ricos utilizan las divisiones raciales como arma arrojadiza para distraer al personal.

Y sí, es tierno ver a la intelligentsia del partido demócrata, ala progresista, descubriendo el Überbau. Cuando decía el año pasado que Estados Unidos es el país más clasista que conozco no bromeaba; si hay un lugar donde el marxismo parece cuadrar más es este."         (Roger Senserrich , Four freedom, 12/10/21)

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