En Bilbao siempre se ha dicho que lo mejor de la ciudad es que puedes ver monte estés donde estés. Así, el asfalto no agobia tanto. Pero desde 2012, además de monte, también se ve la torre Iberdrola, el octavo rascacielos más alto del Estado, con 165 metros de altura. La torre parece la mejor metáfora de todo lo demás: la omnipresencia de esta eléctrica, aupada históricamente por el Partido Nacionalista Vasco, quien permitió su construcción —el alcalde que otorgó la licencia fue Iñaki Azkuna—.
El 13 de octubre, el portavoz del PNV en el Congreso de los Diputados, Aitor Esteban, amenazó en el hemiciclo a Pedro Sánchez: “Está en juego el futuro de la economía, pero también el futuro de su propio Gobierno”. Trece días después, el presidente de España modificaba el decreto aprobado hacía solo un mes para poner freno a los beneficios caídos del cielo, un bonito nombre para describir lo mucho que ganan las eléctricas en un mercado opaco donde la energía se paga siempre al precio más caro —una reducción cifrada por el Gobierno en 2.600 millones anuales, que repercutiría sobre todo en Iberdrola, la mayor de las eléctricas—. El presidente de Iberdrola, Ignacio Galán, festejó la modificación del real decreto y la publicación de uno nuevo, el cual supone un impacto “considerablemente menor” al recorte planeado originariamente por el Gobierno de coalición, indicó Galán.
En la presentación de cuentas del 27 de octubre, Ignacio Galán ofreció dos cifras: aseveró que la compañía dejó de ingresar 85 millones en solo 15 días y que la regulación de septiembre tuvo un impacto negativo de 114 millones —lo que supondría 1.368 millones menos al año—. Con las cuentas rehechas, Iberdrola prevé cerrar el año con un beneficio neto de entre 3.700 y 3.800 millones —hasta septiembre, ha ganado 2.408 millones— y de entre 4.000 y 4.200 para 2022. Por acción, 0,44 euros de beneficio para el próximo ejercicio, con cargo a 2021. En Euskadi tiene 60.000 accionistas.
La CNMC, retiro estratégico
El parlamentario de EH Bildu Josu Estarrona intervino en la sesión del 15 de octubre —dos días después de las palabras de Aitor Esteban en el Congreso— para recordarle al lehendakari Iñigo Urkullu que el partido que preside tiene el dudoso honor de ostentar 15 puertas giratorias. De la sanidad pública a la privada. Del partido a Petronor. El Puerto de Bilbao, EITB, el Tribunal de Cuentas. La lista es larga pero la que interesa aquí son estos dos nombres que Estarrona trae a El Salto: Xabier Ormaetxea e Idoia Zenarruzabeitia.
“Cuando Pedro Sánchez accedió a la presidencia, el PNV solicitó tener a una persona en la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia”, recuerda el parlamentario soberanista. En realidad, ya lo tenía desde un año antes: Xabier Ormaetxea, quien fuera parlamentario del PNV durante 17 años (1987-2004). Pero Ormaetxea no entró por cupo de partido, sino por una sentencia del Tribunal Supremo que estimó ilegal su cese de la extinguida Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones. A quien buscaba sustituir el PNV era a la exvicelehendakari del Gobierno vasco, Idoia Zenarruzabeitia, quien debía abandonar la CNMC por la renovación reglamentaria de cargos. El Gobierno español no cumplió el deseo del PNV, y se quedó con un representante de diez, que no es poco. El PSOE controla cinco consejeros; PP, Ciudadanos, ERC y Podemos, los cuatro restantes. (...)
Impunemente PNV
“Hay mucha impunidad en su forma de hacer política”, indica el parlamentario de Podemos Ahal Dugu en el Congreso de los Diputados, Juantxo López de Uralde, sobre la pregunta de Aitor Esteban. “Teniendo en cuenta el tamaño del grupo parlamentario, el PNV es el partido con más casos de puertas giratorias del Estado”, añade. “Y no pasa nada”, ratifica Josu Estarrona. El más destacado en Iberdrola fue el del expresidente del Parlamento Vasco (1998-2005), Juan María Atutxa, consejero de Iberdrola desde 2010 y hasta 2016, cuando se jubiló al cumplir 75 años.
El periodista Oriol Malló, autor de El libro negro del BBVA, que está escribiendo uno sobre Iberdrola, resume que “la defensa de Iberdrola ha sido natural en el PNV, porque el PNV siempre ha sido un partido de cuadros”. “De cuadros del capitalismo”, matiza. Y advierte de que Ignacio Galán fue el que hizo que Iberdrola entrara en el mercado de las energías renovables, “un mercado complejo al que no se le veía rentabilidad, a no ser que tuviera apoyos públicos importantes, claro”. (...)
“A la consejera de Desarrollo Económico y Medio Ambiente [Arantxa Tapia] se le olvida que en Euskal Herria hay otras empresas además de Iberdrola y que los precios abusivos de la electricidad tienen un impacto enorme en su actividad y en sus plantillas, pero el Gobierno vasco antepone los intereses de las eléctricas, sobre todo Iberdrola, frente a esas otras empresas y sus plantillas, lo cual es inaceptable para ELA”, indicaron. “A las eléctricas el PNV no les discute su política de abuso y privilegios. Son amigos”, zanjó Lakuntza.
Noval matizó que la modificación del decreto del 14 de septiembre no solo supone eliminar una reducción de 2.600 millones de euros de los beneficios de las eléctricas, dado que esa cantidad fue calculada sobre un precio de la luz que no ha dejado de ir en aumento. (...)
Recientemente, en una tribuna publicada por el presidente de la patronal vasca Confebask, Eduardo Zubiaurre defendió también públicamente los intereses de Iberdrola. Ignacio Galán le había lanzado un órdago a Teresa Ribera, la ministra de Transición Ecológica: la eléctrica no subiría el precio de la luz a las industrias si el Gobierno retiraba el decreto. (...)" (Gessamí forner, El Salto, 04/11/21)
No hay comentarios:
Publicar un comentario