31.1.22

El pasaporte COVID reduce miles de muertes: un análisis con datos de Francia, Italia y Alemania... los pasaportes COVID han evitado alrededor de 4.000 muertes por COVID en Francia (lo que equivaldría a un 32% más de las 12.000 que ocurrieron en este periodo), 1.100 en Alemania (es decir, un 6% más) y 1.300 en Italia (es decir, un 14% más). En Francia, donde el impacto ha sido mayor, el certificado COVID ha permitido reducir considerablemente la presión sobre las unidades de cuidados intensivos, evitando así superar los umbrales de ocupación que provocaron los confinamientos anteriores. Derivado de todo lo anterior, en términos económicos, los pasaportes COVID redujeron las pérdidas del PIB en alrededor de 6.000 millones de euros en Francia, 1.400 millones de euros en Alemania y 2.100 millones de euros en Italia

 "Los pasaportes COVID se introdujeron por primera vez para viajar entre países europeos en junio de 2021 y varios Estados miembros, incluidos Francia, Alemania e Italia, empezaron a exigirlo poco después para muchas actividades sociales. 

Nuestro estudio (Oliu-Barton et al., CAE 2022) se centra en estos tres países porque implementaron certificados COVID prácticamente al mismo tiempo (entre julio y agosto de 2021) y con características bastante similares (el pasaporte permite la entrada a lugares públicos, restaurantes, bares, museos, cines, trenes...).(...)

 El impacto específico del pasaporte COVID es significativo pero heterogéneo en los tres países: así, en Francia, la tasa de vacunación habría sido del 65,2% frente al 78,2% observado. En Alemania habría sido del 67,3% frente al 73,5% observado y en Italia del 70,4% frente al 80,1% observado. Por lo tanto, podemos estimar que el pasaporte de salud tuvo el impacto de aumentar la tasa de  vacunación en alrededor de 13 puntos en Francia, 6,2 puntos en Alemania y 9,7 puntos en Italia. 

La estimación de este contrafactual sin certificado COVID es bastante precisa estadísticamente ya que el intervalo de confianza (95%) para estos impactos está entre 9,7 y 14,9 para Francia, entre 2,6 y 6,9 para Alemania y entre 5,4 y 12,3 para Italia. Es en Francia donde el impacto ha sido más fuerte y en Alemania donde ha sido el más débil. Una interpretación es que, a diferencia de Francia, la comunicación sobre el pasaporte de salud ha sido menos clara, las restricciones a las actividades sin pasaporte menos fuertes y la implementación menos centralizada.

 Esto sugiere que los métodos de implementación del certificado son decisivos para su efectividad. Cabe resaltar también que, aunque el incentivo de los pasaportes COVID es mayor en la gente joven, también es significativo en las personas mayores de 60 os. En Francia, por ejemplo, estimamos que el pasaporte COVID ha permitido aumentar en 8,9 p.p. la tasa de vacunación de los mayores de 60, mientras que solo 4.4 p.p. en Italia.  (...)

El pasaporte COVID también podría tener un impacto en la actividad económica de forma directa al permitir que las personas vacunadas tengan, con menos riesgo, más interacciones sociales y económicas. Indirectamente, también afecta al reducir la probabilidad de que las autoridades adopten restricciones mayores, como cierres o limitaciones de aforo. 

Para estimar este impacto utilizamos, además de las estimaciones previas en cuanto a la tasa de vacunación, las  estimaciones semanales del PIB proporcionadas por la OCDE con el OECD Weekly Tracker [Woloszco 2021]. El impacto del pasaporte en el PIB semanal se obtiene teniendo en cuenta el tiempo entre las dos dosis de vacuna, diferentes características de la situación de salud del país y sus socios comerciales, así como la temperatura de la semana que puede afectar la propagación del virus. 

La metodología completa esta detallada en el articulo [Oliu-Barton et al., 2022]. También controlamos las características permanentes de cada país, así como los efectos comunes a los diferentes países. El resultado es el siguiente: en promedio, aumentar la proporción de vacunados en la población en 1 punto porcentual aumenta el PIB semanal un mes después en alrededor de 0,052 puntos porcentuales. 

De este modo, estimamos que, a finales de 2021, sin el pasaporte sanitario, el PIB semanal habría sido un 0,6% (el intervalo de confianza es de 0,5-0,8%) inferior en Francia, un 0,3% (0,1-0,4%) inferior en Alemania y un 0,5% (0,3-0,6%) inferior en Italia. Esto corresponde para la segunda mitad de 2021 a pérdidas de valrededor de 6 mil millones de euros en Francia, 1,4 mil millones en Alemania y 2,1 mil millones en Italia. 

 Finalmente, los pasaportes de salud pueden haber permitido reducir el número de pacientes en cuidados intensivos al aumentar la tasa de vacunación y, por lo tanto, reducir el riesgo de medidas de política pública más estrictas, como los confinamientos. En Francia, por lo tanto, estimamos que el número de pacientes con COVID en cuidados intensivos habría sido alrededor de un 45% más alto a
finales de 2021 que lo observado con el pasaporte de salud.  

La diferencia no es menor: habría resultado en niveles de presión hospitalaria por encima de los umbrales que desencadenaron los confinamientos anteriores. El impacto en este punto en Alemania e Italia, en cambio, parece haber sido más débil y menos decisivo.

 Nuestros resultados son cuantitativamente más fuertes de lo previsto, y deberían ayudar a las decisiones sobre cuándo y cómo implementar pasaportes de salud. La diferencia entre los países analizados sugiere que esas preguntas no tienen una respuesta universal. 

En el contexto español, la ausencia de un certficado COVID no ha impedido que el país alcance tasas de vacunación que se cuentan entre las más altas del mundo. Sin embargo, la existencia de pasaportes  específicos en comunidades autónomas debería ayudar a implementar evaluaciones como la aquí presentada aprovechando la heterogeneidad en políticas sub-estatales. 

Estas evaluaciones serán cruciales para una estrategia de vacunación que se anticipa de largo aliento, en tanto que los refuerzos periódicos son una posibilidad ya contemplada por epidemiólogos y virólogos en el mundo entero, al menos para poblaciones de riesgo.

Por último, las consideraciones éticas y normativas, o de cualquier tipo de coste potencial asociado, deberían igualmente formar parte (como ya lo están haciendo) del debate en torno a los certificado COVID, pero también podrían estar más cerca de la evaluación de lo que ahora están. (...)"               (Miquel Oliu-Barton, ESADE,  28 Ene, 2022)

No hay comentarios:

Publicar un comentario