"(...) Hollande tenía en sus manos la oportunidad de regenerar la oferta socialista; sin embargo, al finalizar en 2017 su mandato, dejó como legado una izquierda aún más ensangrentada en un campo de ruinas.
En el fondo, la enfermedad del socialismo francés estriba en su incapacidad de responder a las profundas mutaciones de la sociedad generadas por la política europea de austeridad vinculada al pacto de estabilidad y a su radicalización a partir de 2012. Ha sido la extrema derecha la que ha recuperado la oposición a esta política, empujando, por otro lado, a una parte del electorado socialista a unirse a Emmanuel Macron, que planteaba, en 2017, como un arte de juego malabar, abrir nuevos caminos.
Anne Hidalgo presenta su candidatura sin que su partido haya reconsiderado, previa y seriamente, las razones estructurales de sus fracasos, y, lo que es más grave, sin contar con su apoyo sincero. Hasta el último momento, los socialistas se preguntaban si debían proponer un nombre alternativo. De modo que nos queda la impresión de la voluntad de la alcaldesa de París de imponerse a la dirección del partido y no de ser elegida con convicción.
Concurrir en
este contexto frente a Macron, es, desde luego, para ella, una apuesta
tenaz al tiempo que difícil, porque puede perder todo o casi todo. Así
que su verdadero desafío no es tanto su candidatura en los comicios de
abril, sino saber si podrá hacer de esta batalla el preludio y trampolín
de una verdadera y necesaria renovación de su partido para el futuro." (Sami Naïr, El País, 17/01/22)
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