"Noemí está embarazada, tiene un hijo de cuatro años y, desde hoy, se encuentra en la calle sin alternativa habitacional. Esta misma mañana, la agentes de la Policía la ha desahuciado de un bloque de viviendas ocupado en la calle Rascón del barrio de Carabanchel.
Pese a los anuncios por parte del Gobierno de paralizar los desahucios y sus intenciones de usar el parque de viviendas del Banco Malo para usos sociales, esta mañana un grupo de policías, una comisión judicial y un cerrajero han entrado a la vivienda y expulsado a la mujer embarazada. Su hijo, de cuatro años, se encontraba en el colegio en el momento del desahucio.
“No han querido escuchar nada y la policía nos ha apartado a la acera de enfrente”, explican a El Salto desde el Sindicato de Vivienda de Carabanchel, que han asistido al desahucio con la intención de negociar con la Sareb y parar la expulsión de su vecina.
La Sareb no ha respondido a las llamadas del Sindicato y
la persona encargada de las negociaciones. “Hemos intentado contactar
varias veces con la comisión de negociadores de Sareb y ni nos han
contestado ni nos han devuelto la llamada”, lamentan desde el Sindicato.
“Me veo en la calle porque Sareb quiere, porque estaba a la espera de
un contrato y al final no me lo han querido hacer”, ha explicado la
desahuciada en un vídeo difundido por el Sindicato.
Desde que el Gobierno anunciara que el Estado se haría con el mando de la Sareb, no parece que haya cambios. El edificio de la calle Rascón alberga otras viviendas también ocupadas por familias sin otra alternativa habitacional, como la de Noemí.
“Estamos en medio de una negociación y ese bloque está en la carpeta de negociación de la Sareb”, dicen desde el Sindicato, “pero no lo han tenido en cuenta”, lamentan. Desde la plataforma vecinal no entienden que la Sareb se comprometa a negociar y al final haga lo contrario. “No entendemos estos procesos arbitrarios en los que negocian y paralizan el desahucio en algunos pisos o bloques, pero luego de otros ni nos escuchen ni contesten al teléfono”, cuestionan.
Casi al mismo tiempo que
desalojaba a Noemí, la Sareb intentaba dejar en la calle a Isa Marcos,
una vecina de Villalba (Madrid) que había perdido su empleo fijo de
limpiadora con la pandemia y desde entonces sobrevive limpiando por
horas en varios domicilios. Esta activista, integrante de la asamblea de
vivienda de esta localidad madrileña y víctima de violencia machista,
se enfrentaba este viernes a su cuarto intento de desahucio.
La Sareb aducía que no cumplía con los criterios de vulnerabilidad por no tener menores a su cargo. La concentración este viernes a las 11h en las puertas de su vivienda ha tenido efectos y el desahucio se ha suspendido, informan desde el Plan Sareb.
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