"Tras la primera vuelta de las elecciones presidenciales de 2017 en Francia, el economista Thomas Piketty sugirió que, aunque había cuatro candidatos con puntuaciones muy ajustadas a la cabeza (Emmanuel Macron, Marine Le Pen, François Fillon y Jean-Luc Mélenchon), en realidad Francia estaba dividida en tres campos políticos: una izquierda socialista y más o menos euroescéptica, un centro y una derecha proeuropeos y liberales, y una extrema derecha nacionalista. Los resultados de la primera vuelta de las elecciones presidenciales de este año sugieren que tenía razón. (...)
El premio a la mejor actuación es para Jean-Luc Mélenchon, el candidato de la izquierda de La France Insoumise, que superó a Pécresse y Zemmour hasta el 21,95% (19,9% en 2017), a pesar de haber rondado el 12-14% durante gran parte de la campaña. Incluso hubo un momento a última hora de la tarde del domingo en el que estuvo a punto de recortar la distancia con Le Pen.
Es un logro notable, que sugiere que la izquierda francesa no está muerta. Mélenchon sigue siendo divisivo, pero aunque no es un hombre que reúna naturalmente a las distintas facciones de la izquierda bajo su liderazgo, ha reunido a sus votantes. La gran pregunta ahora es si sus votantes acudirán a votar a Macron. (...)" (Paul Smith, Brave New Europe, 11/04/22)
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