8.4.22

Un sector de la derecha y uno de la izquierda están de acuerdo en que está bien bombardear a civiles, a condición de que los bombardeados sean malos

 "Han escandalizado con razón las declaraciones de María Jamardo, periodista radical, en un programa de Telecinco: “Ni el que bombardeaba era tan malo ni los que eran bombardeados eran tan buenos”, refiriéndose al bombardeo de Gernika por los nazis en 1937, crimen invocado por el presidente ucraniano en su comparecencia ante el Congreso de los Diputados el pasado martes. 

Zelenski, mal informado, creyó haber encontrado un símbolo universal capaz de concitar a su favor la imaginación indignada de todos los españoles; ignoraba que nuestro batallón Azov, mucho más numeroso que el ucraniano, sigue justificando el golpe de Estado de Franco y agradeciendo la ayuda alemana contra los malvados comunistas y los perversos separatistas vascos. 

Ahora bien, lo que tampoco sabía Zelenski es que sus palabras iban a molestar asimismo a un sector de la izquierda (al que yo llamo “estalibán”) que ha considerado que las palabras de Jamardo, monstruosas en el caso de España, sí son aplicables, en cambio, al de Rusia y Ucrania: ni los bombardeadores rusos son tan malos ni los bombardeados ucranianos son tan buenos. Aún más: los rusos son de algún modo los buenos, pues están bombardeando a los nazis ucranianos. 

Un sector de la derecha y un sector de la izquierda están de acuerdo en que está bien bombardear a civiles en otro país, a condición de que los bombardeados sean malos. Comparten la misma visión nihilista sobre el derecho y la legalidad internacional; discrepan sobre el contenido de la maldad a extirpar. (...)

Hoy sucumben a esta norma muchos izquierdistas que, entre el negacionismo y la contextualización, no tienen empacho en oponer al pensamiento mainstream pro-ucraniano la propaganda mainstream pro-invasión.(...)"                   (Santiago Alba Rico  , CTXT, 8/04/2022)

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