2.5.22

¿Cuál es el balance actual de los tres niveles –político, estratégico y táctico– del conflicto en Ucrania y qué perspectivas hay de un acuerdo de paz? El final de esta guerra es imprevisible, pero por ahora se pueden vislumbrar tres escenarios posibles: (1) la derrota completa de alguno de los actores (poco probable); (2) una división del país –aunque el presidente Zelensky ha afirmado que Ucrania no está dispuesta a entregar territorios del este del país a cambio del fin de la guerra, una eventual derrota del ejército ucraniano, podría obligarle a aceptarla–; y (3) un alto el fuego, con una especie de acuerdo tipo Minsk 2 en el que Rusia conservaría los territorios ocupados pero en el que ni Ucrania ni la comunidad internacional los reconocería como rusos... o sea, un Minsk 3... y para esto se destruye Ucrania, se desbarata la economía mundial y se pone en peligro de muerte por hambre a millones de personas... total, para quedar más o menos como antes

 "(...) El verdadero balance de esta guerra sólo será posible tras un acuerdo de paz, que no parece cercano. El conflicto bélico puede durar meses o incluso años, por dos motivos principales: (1) tanto Ucrania como Rusia consideran esta guerra como una cuestión de supervivencia; y (2) todavía no sabemos cómo pueden influir en un eventual acuerdo de paz otros actores, como Occidente, que está apoyando política, económica y militarmente a Ucrania, y China y la India, entre otros que se han abstenido de condenar la agresión rusa.

El balance táctico

 (...) El Kremlin y el altísimo porcentaje de ciudadanos rusos (entre el 71% y el 83% apoyan la invasión de Vladimir Putin)[6] consideran que Rusia está en guerra con Occidente, principalmente con EEUU y la UE en el territorio de Ucrania, donde se juega una nueva distribución del poder en un orden mundial. Los rusos consideran que la guerra en Ucrania es parte de la guerra hibrida que comenzó en 2014 con el “Occidente colectivo” (que es como los rusos denominan a los principales componentes de la relación transatlántica: EEUU, la UE, y la OTAN). (...)

La guerra híbrida no es la Guerra Fría, pero, al igual que aquella, supone una forma extrema de lucha por un nuevo orden mundial.[7] Mientras los ucranianos luchan por sobrevivir, paradójicamente, el Kremlin –que ha ordenado la invasión del país vecino– y los rusos –que la apoyan en su inmensa mayoría– creen estar luchando por su supervivencia.

(2) El balance político y estratégico de la invasión rusa

Los objetivos políticos rusos declarados por el Kremlin en la primera fase de la guerra han sido los siguientes: “desnazificar” Ucrania (derrocando el gobierno de Zelensky); desmilitarizarla, destruyendo los almacenes de armamento que Ucrania recibe de Occidente y los campos de entrenamiento donde militares occidentales entrenan a los ucranianos; e “impedir el genocidio” que supuestamente sufren los rusos de la región de Donbás y conseguir la neutralidad militar de Ucrania (impidiendo su ingreso en la OTAN). En la segunda fase de la guerra, Rusia podría haber renunciado a cambiar el gobierno ucraniano, pero mantiene los otros objetivos: sigue bombardeando las fábricas y almacenes de armas, “salva a los rusos de Donbás” y exige el reconocimiento de la soberanía rusa de Crimea y la independencia de las Repúblicas Independientes de Luhansk y Donetsk.

La estrategia rusa para alcanzar estos objetivos políticos se ha centrado en la conquista de los territorios en el sureste del país con tres puntos clave: (1) Jerson, que es de vital importancia para Crimea por su canal de agua que abastecía a la península (y que el gobierno de Kyiv interrumpió después de la anexión en 2014), y en la región entera, ya que tiene capacidad de irrigar 420.000 hectáreas en las que se cultiva trigo y maíz; (2) Mariúpol, que es clave para el control del Mar de Azov[8] y para crear un corredor entre Crimea y el Donbás; y (3) Odesa, que es el puerto civil y militar más importante de Ucrania. Privar a Ucrania de Odesa y Mariúpol la convertiría en un Estado continental, bloqueando la mayor parte de sus exportaciones que se realizan a través de este puerto.

 Dicha estrategia forma parte de una más amplia para devolver a Rusia un cierto equilibrio del poder en el Mar Negro (durante la época soviética, sólo Turquía, miembro de la OTAN, no estaba controlada por Moscú; actualmente Rumanía y Bulgaria, junto con Turquía, representan una eficaz disuasión para la defensa del flanco oriental de la Alianza), así como para transformar a Bielorrusia y Ucrania en “Estados tapón” entre Rusia y los países occidentales.

Pero a pesar de que aparentemente Rusia ha renunciado al objetivo del cambio del gobierno de Zelensky, después de su derrota y retirada en el noroeste del país, es poco probable que haya desistido de convertir a Ucrania en un Estado fallido (porque de ello dependen sus otros objetivos políticos). Así que, probablemente, lo intentará mediante la conquista de territorios en el sureste del país, para desmoralizar a los ucranianos y desgastar su gobierno.

(3) Las perspectivas para un acuerdo de paz entre Rusia y Ucrania

Tanto el presidente Zelensky como otros lideres políticos europeos han definido el conflicto en Ucrania “como la mayor guerra en Europa después de la Segunda Guerra Mundial”, pero no es cierto. Asombra cómo se han olvidado, tan rápido, de las guerras de la antigua Yugoslavia que duraron de 1991 a 1999, del genocidio de Srebrenica (donde el ejército serbobosnio asesinó a 8.000 personas), del asedio de Sarajevo que duró más de dos años… (...)

En un excelente análisis de Kathryn Hedgecock y Robert Person, “Bargaining with Blood: Russia’s War in Ukraine”,[9] se afirma que si los Estados pudieran conocer el resultado de la guerra por adelantado, simplemente anticiparían el acuerdo para evitar el coste de la contienda. En Ucrania, ambos actores consideran las negociaciones actuales “como una política por otros medios”, y tanto Kyiv como Moscú creen que sus fuerzas pueden prevalecer y que aún no están al borde de la derrota, lo que significa que es probable que el conflicto se prolongue. (...)

Sin embargo, la gran incógnita de este conflicto es el papel que puede jugar China, porque Pekín no quiere que su socio estratégico salga debilitado de esta guerra. Incluso, aunque las severas sanciones financieras pueden degradar lentamente la capacidad de Rusia para mantener la invasión durante un período prolongado, la capacidad y la voluntad china de compensar la eficacia de las sanciones seguirá facilitando a Putin un comodín. 

China aseguró recientemente a la UE, en la cumbre celebrada el 1 de abril, que buscaría la paz en Ucrania a su manera, pero Pekín evitó una vez más criticar a su socio estratégico principal, Rusia.[11] Los informes de los servicios de inteligencia publicados por EEUU sugieren que China está dispuesta a proporcionar a Rusia apoyo económico y militar, pero la naturaleza encubierta de tal apoyo diluye la capacidad de Ucrania para calcular con precisión el efecto sobre la determinación y las capacidades rusas a largo plazo.[12]

La guerra de Bosnia (1992-1995) y los consiguientes acuerdos de paz –los Acuerdos de Dayton– mostraron dos aspectos que posiblemente se darán en la guerra de Ucrania. El primero es que, en la fase de guerra de desgaste, todos los actores intentan conquistar el mayor territorio posible para fortalecer sus respectivas posiciones negociadoras.(...)

 El final de esta guerra es imprevisible, pero por ahora se pueden vislumbrar tres escenarios posibles: (1) la derrota completa de alguno de los actores (poco probable); (2) una división del país –aunque el presidente Zelensky ha afirmado que Ucrania no está dispuesta a entregar territorios del este del país a cambio del fin de la guerra, una eventual derrota del ejército ucraniano, podría obligarle a aceptarla–; y (3) un alto el fuego, con una especie de acuerdo tipo Minsk II[14] en el que Rusia conservaría los territorios ocupados pero en el que ni Ucrania ni la comunidad internacional los reconocería como rusos."                   (Mira Milosevich-Juaristi , Instituto Elcano,  26/04/22)

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