"(...) Todo cambió en febrero del 2014. El golpe de estado en la capital ucraniana Kiev, mundialmente publicitado como la “Revolución del Maidán”, llevó al poder las fuerzas de la ultraderecha nacionalista.
El proyecto de las nuevas autoridades consistía en imponer a toda costa y a todos, su única agenda antirrusa, pro-occidental y extremadamente anticomunista, y a todos los que no estuvieran de acuerdo se les declaraba traidores, separatistas o agentes de Putin. Ante la desobediencia de la población de Donbass a las órdenes del nuevo gobierno de Kiev y el masivo desconocimiento de su legitimidad, sucedió una verdadera rebelión civil (una especie de “antimaidan”).
El gobierno nacionalista de Kiev, el 14 de abril de 2014, empezó la “Operación Antiterrorista” atacando con todo su poderío militar a los territorios rebeldes. La gente del Donbass, como pudo, con y sin la ayuda militar y logística rusa, resistió. Se proclamaron dos repúblicas populares independientes: la de Donetsk y la de Lugansk, por el nombre de sus capitales municipales.
Hasta el 22 de febrero de 2022, Rusia no reconocía la independencia de estas repúblicas, dando la oportunidad al gobierno ucraniano de integrarlas al país, cumpliendo los Acuerdos de Minsk, firmados por Ucrania en 2014, donde estaba previsto el esquema de solución al conflicto armado sin perder estos territorios. Se planeaba la posibilidad de una autonomía cultural, devolviéndole al ruso la categoría del idioma del estado en esta región, donde es nativo para todos: rusos, ucranianos, judíos y decenas de otras nacionalidades.
Durante casi 8 años de guerra en el Donbass, que tuvo sus fases calientes y frías, varios organismos de derechos humanos permanecieron sordos y ciegos ante cientos de denuncias de las repúblicas rebeldes sobre los asesinatos y torturas de miles de civiles por parte del ejército ucraniano. Y mucho más que el ejército regular, los sembradores de terror fueron los batallones paramilitares de la ultraderecha ucraniana: “Azov”, “Aydar”, “Dnepr” y otros.
Del paramilitarismo callejero de los tiempos revueltos del Maidan, ellos llegaron a ser parte del ministerio de defensa de Ucrania y se convirtieron en los principales grupos de choque de las fuerzas armadas ucranianas en Donbass. En los territorios bajo control ucraniano crearon verdaderos campos de concentración y centros de tortura para los rebeldes presos y civiles sospechosos de simpatizar con Rusia.
Cuando los combates en el Donbass terminaron con los acuerdos de Minsk, jamás cumplidos por Ucrania, las partes beligerantes llegaron a una línea de división armada en la región de Donetsk y de Lugansk. Aunque las capitales regionales y sus alrededores quedaron bajo dominio rebelde, casi 2/3 del territorio del Donbass ucraniano quedó controlado por el gobierno de Kiev y las fuerzas militares, apoyadas por los batallones de ultraderecha, que se instalaron allí como un ejército de ocupación.
En casi 8 años las repúblicas independientes, a pesar de todo el apoyo de Rusia, que el gobierno ucraniano siempre presentó como una invasión y una injerencia en sus asuntos internos, no fueron reconocidas políticamente por ningún país del mundo; muchos de sus habitantes optaron por salir a Ucrania y a Rusia y los que se quedaron obtuvieron pasaportes que no tenían validez en el exterior, mientras la situación económica de la región seguía deteriorándose.
En los últimos años, antes del reconocimiento de las repúblicas el 22 de febrero, el gobierno ruso facilitó los trámites para entregar la nacionalidad rusa a todos los habitantes del Donbass interesados, despertando una reacción furiosa de Kiev. En Ucrania todavía quedaban las esperanzas de reintegrar estos territorios, ya que al gobierno de Kiev sólo le faltaba empezar a cumplir los acuerdos de Minsk. Mientras tanto, la OTAN aprovisionaba a Ucrania con las armas más modernas y sus instructores entrenaban al ejército y a los paramilitares para matar, y todos los medios, las 24 horas, sembraban el odio hacia Rusia.
A mediados de febrero de este año la situación del Donbass cambió. La artillería ucraniana abrió fuego intenso contra el territorio rebelde causando decenas de muertos civiles. Se declaró la evacuación de los niños hacia Rusia. Putin reconoció la independencia de las repúblicas, poniendo fin a la larga espera por el cumplimiento de los acuerdos de Minsk, y el parlamento ruso aprobó el uso de las tropas en el extranjero.
Los gobiernos de las repúblicas rebeldes exigieron el inmediato retiro de las tropas ucranianas de todo el territorio del Donbass. Frente a la previsible negativa ucraniana, la noche del 24 de febrero las fuerzas rusas y de Donetsk y Lugansk atacaron las instalaciones militares en todo el territorio de Ucrania y las fuerzas terrestres entraron a lo largo de casi toda la frontera. (...)
Desde hace tiempo la manera más simple y precisa para explicar en Latinoamérica las realidades de Ucrania es hablar de una Colombia en el corazón de Europa. Un hermoso y riquísimo país, con una ubicación estratégica inmejorable, convertido por sus élites vendidas en una república bananera de los EE.UU., con una democracia formal que se basa en el estricto control de los medios, la desarticulación de las obligaciones sociales del estado, la destrucción de la memoria, una imposición de una historia falsa, y con grupos paramilitares al servicio del poder para amedrentar y acallar las pocas voces disonantes. Rusia – el país más cercano y más inseparable cultural, humana, económica e históricamente de Ucrania – fue declarado el principal enemigo de su pueblo. (...)
Hay que pisar la tierra de Donbass para sentir cosas que no se sienten desde Moscú o desde Kiev. Para ver que lo del fascismo no es ninguna exageración. Y siendo absolutamente contrario a la guerra, una y otra vez hacerse estas jodidas preguntas: ¿La paz realmente sería paz?,¿Es posible la paz con un gobierno que hizo posible todo esto? ¿Realmente hubiera habido otro modo? …
Y luego despedir con la mirada a los
tanques que siguen avanzando hacia el oeste y tomar un poco de aire del
Donbass antes de volver a este otro mundo paralelo dominado por el
Goebbels colectivos de los medios." (Oleg Yasinsky, Sociología Crítica, 09/05/22)
No hay comentarios:
Publicar un comentario