"John Sawers, jefe del espionaje británico (MI6) entre el 2009 y el 2014, temía un catastrófico desenlace nuclear al comienzo de la invasión rusa de Ucrania pero cree que hoy se ha reducido el peligro debido al creciente equilibrio de fuerzas entre ambos ejércitos. Advierte, sin embargo, que nada es previsible en una guerra que, cuanto más se alargue, más riesgos tiene. Pero ve probable que se empiece a buscar una solución negociada de aquí a entre tres y seis meses (...)
¿Conoció a Putin durante aquella primera etapa?
Sí. Blair fue el primer jefe de gobierno extranjero en ir a visitarle tras su victoria electoral y se reunió con él media docena de veces. Putin se presentó como un reformista, un modernizador, que decía que quería que Rusia fuera más como Alemania, un país europeo exitoso.
¿Cuándo cambió?
Entre el 2003 y el 2004. El hierro penetró su alma. Las revoluciones políticas en Georgia y Ucrania, el mayor acercamiento a Occidente que proponían, le asustaron. Temió un efecto contagio en su país y volvió al modo ruso por defecto de la autocracia. Claramente le atrajo el poder también, y la posibilidad de enriquecerse. Adoptó una postura agresiva-defensiva hacia el mundo. (...)
Creo que Putin se ha convencido de que Occidente le miente y él puede mentir a Occidente. Considera que Occidente es profundamente hipócrita, que lo ha sido hasta cierto punto. No somos inmunes a esa acusación. Pero hoy Putin parece haber perdido toda perspectiva respecto al impacto de sus acciones en el resto del mundo.
Hay un choque de opiniones entre aquellos que abogan por una negociación y otros, especialmente en los países bálticos y otros que pertenecieron al antiguo bloque soviético, de que hay que seguir luchando hasta derrotar a Rusia. ¿Cómo lo ve usted?
Creo que es imposible una victoria contundente para Rusia o para Ucrania. La guerra seguirá mientras los dos sigan pensando que tienen posibilidad de avanzar en el terreno militar. Si se iniciara una negociación hoy no prosperaría ya que ninguna de las dos partes se ve en la necesidad de hacer concesiones.
Estoy de acuerdo, sin embargo, en que tiene que llegar el momento en el que se busque un acuerdo político. Será solo cuando ambos vean que la guerra está estancada, que seguir solo significará más dolor para los dos y compartan la necesidad de encontrar una salida pacífica. Lamento decir que pasarán algunos meses aún hasta que se llegue a este punto. (...)
La amenaza nuclear planea sobre esta guerra, por eso consume la atención mundial. ¿Cuánto le preocupa?
Esta es la crisis más peligrosa desde la guerra fría. Estamos hablando de una gran potencia militar con un enorme arsenal nuclear y de una guerra en la que la OTAN está apoyando a su enemigo de manera activa. En las primeras semanas existían razones para estar realmente preocupados ante la posibilidad de una escalada nuclear. Creo que el peligro se ha reducido ahora que se ha desvanecido la posibilidad que veíamos antes de un colapso militar ruso y de un Putin arrinconado. También Putin debe entender que utilizar un arma nuclear en Ucrania tendría efectos devastadores para su país: la contaminación radioactiva se extendería a tierras rusas.
Pero cuanto más dure la guerra más riesgo de un imprevisto, de un accidente…
Sí. Hace tres meses pocos pensaron que Putin iba a invadir, y menos pensaron que Ucrania resistiría como ha resistido. La guerra es imprevisible, por definición, siempre. (...)" (John Carlin, La Vanguardia, 02/06/22)
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