"Los daños colaterales de una guerra pueden ser casi tan dolorosos como los del campo de batalla. Y en el caso de la invasión rusa de Ucrania, el impacto se extiende ya por casi todos los confines del planeta, según el plan de acción elaborado por la UE para hacer frente las consecuencias sociales, políticas y económicas del conflicto en países terceros.
El informe, al que ha tenido acceso EL PAÍS, avisa, en particular, del creciente riesgo de “una hambruna catastrófica” en los países del norte de África que desencadene “nuevas olas de protesta social, de desplazamientos internos y de migración hacia las regiones vecinas y, posiblemente, hacia la UE”. El diagnóstico deja a España e Italia en primera línea de un éxodo potencialmente masivo a través del Mediterráneo. (...)
El informe, 27 páginas de alarmante lectura, recorre desde los Balcanes y Turquía hasta América Latina, pasando por Asia central, Oriente Próximo, el Magreb y el Sahel. En todas esas zonas se acusan las consecuencias de “un nuevo escenario geopolítico, marcado por la elevada inestabilidad y los crecientes riesgos de una fragmentación de la comunidad internacional”.
El desencadenante de la grave crisis, según Bruselas, es la guerra de Putin y, en concreto, el bloqueo ruso de las exportaciones agrícolas ucranias y la escalada de los precios energéticos. El documento no concreta el destino de la potencial crisis migratoria. Pero por las zonas señaladas como más castigadas por la crisis alimentaria y la energética (el Magreb y el Sahel, entre otras) parece inevitable que España e Italia se sitúen en primera línea del posible éxodo masivo.
La Comisión, según el documento, se propone concentrar su ayuda en los países más golpeados por la crisis, en los aspirantes a ingresar en la Unión, en los actores más influyentes de cada región o en los que sean esenciales para la importación de energía y materias primas. (...)
En el caso de los países más próximos a España, el informe señala que el impacto “ya es muy significativo” en la vecindad sur (Marruecos, Túnez o Libia y Egipto). La tormenta perfecta en esa zona y en Oriente Próximo suma el impacto aún no superado de la pandemia, la sequía en algunas partes del territorio y el escaso margen presupuestario de las administraciones para socorrer a la población más vulnerable.
El desenlace para el Magreb y su entorno se vislumbra temible: “La falta de granos y de otros productos agrícolas esenciales, unido a la subida de precios de productos básicos y de alimentos y la reducción de los subsidios, puede llevar a graves crisis económicas y sociales”, señala el informe comunitario. (...)
Pero esa ayuda no impide que, según el informe, el riesgo de crisis económica y social sea “particularmente alto en Egipto, Jordania, Yemen, Líbano, Libia, Marruecos y Túnez”, siete países que suman más de 200 millones de habitantes. La amenaza de hambruna es creciente, según Bruselas, “en las capas más pobres de la población”. Y la posibilidad de una huida en busca de mejores condiciones alimentarias apunta tanto al interior de los propios países como hacia países vecinos “y posiblemente hacia la UE”. Los 27 socios comunitarios han pactado este mes un mecanismo de reparto de refugiados que podría estrenarse en la próxima crisis migratoria si llega a producirse. (...)
Los problemas se repiten, con mayor o menor gravedad, en todas las zonas geográficas analizadas por los servicios diplomáticos comunitarios. La onda expansiva, según su análisis, se propaga en forma de carencia de materias primas y de cereales fundamentales para la nutrición en esos países, por la falta o encarecimiento de fertilizantes y por una escalada general de precios, sobre todo de un suministro tan esencial como el energético. La peligrosa espiral está condenando a decenas de millones de personas a una situación de penuria y empobrecimiento difícilmente soportable si la agresión de Putin contra Ucrania se prolonga mucho tiempo. (...)
La prolongación de la guerra, un escenario considerado probable por la OTAN, podría desestabilizar también la región de América Latina y el Caribe, según el informe comunitario. “Los precios más altos en energía y alimentos aumentarán la pobreza, el hambre y la tensión social en un contexto de creciente desigualdad, polarización política y desconfianza hacia los gobiernos”, apunta el documento.
La caída del suministro de fertilizantes tendrá un “impacto importante en varios países, como México, Perú, Brasil, Chile, Colombia y Argentina”, detalla la Comisión. Y añade que las fallas en el comercio de grano, sobre todo en trigo y soja, “afectará al suministro en países como Nicaragua, Haití, Perú, Ecuador”. (...)" (Bernardo de Miguel , El País, 22/06/22)
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