"¿Acudir a un centro de salud y que no haya ningún médico de familia? No es un desvarío, es una posibilidad más que plausible, al menos en la Comunidad de Madrid. La consejería de Sanidad ha enviado a los centros de salud un protocolo de actuación ante la ausencia de médicos en verano y concede el mando a las enfermeras de Familia y Comunidad.
La medida, con la que el Servicio Madrileño de Salud asume el preocupante déficit de facultativos en la atención primaria, ha provocado indignación de colectivos sociales y organizaciones médicas. “Un centro de salud que no tiene médico de familia no es un centro de salud ni responde a las necesidades asistenciales de la Atención Primaria, en todo caso será un centro de atención de enfermería”, ha denunciado la Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública de Madrid (Adspm).
Amyts, sindicato mayoritario de personal médico y facultativo en Madrid, considera que el documento es un “ataque directo a la profesión médica que supone “una piedra más para acabar con la Atención Primaria”.
En el ‘Procedimiento de actuación ante la ausencia de médico en un centro de salud’ se protocoliza la atención primaria en un centro sin personal médico. “Su título en sí es inaceptable”, afirma el sindicato, puesto que supone naturalizar lo que es una situación extrema. El documento pone la responsabilidad en las enfermeras. “Estos profesionales están capacitados para el liderazgo clínico-asistencial de los centros de salud”, afirma, aunque también admite que esto no es del todo legal: “Existen competencias exclusivas de otros profesionales, especialmente limitaciones legislativas que hacen que se precise de los diferentes roles de un Equipo de Salud”.
El protocolo prevé tres posibles situaciones en ante la falta de pérsonal médico en un centro: procesos demorables, procesos no demorables y procesos de urgencia o emergencia.
En el primer caso, los pacientes serán citados para más adelante en función de la agenda del ambulatorio. En el segundo, realizará la atención el servicio de enfermería o derivará al paciente a otro centro de salud. En el supuesto de urgencia, el ambulatorio comunicará con el centro más cercano para solicitar la presencia de un médico o llamará al SUMMA para solicitar la asistencia urgente, mientras la enfermera inicia las primeras atenciones.
En declaraciones a Efe, Ángela Hernández, presidenta de Amyts, ha remarcado que el procedimiento dictado por la Comunidad es consecuencia de que en Madrid existe un 20% de plazas de médico de familia sin cubrir y un porcentaje mucho mayor de pediatras de atención primaria.
“Primero, se sobrecargó a los médicos de cada equipo, por las ausencias de los profesionales, y, ahora, cuando llega el verano, en lugar de plantearse agrupar o cerrar centros, sacan un protocolo para actuar sin médico. Es un contrasentido porque la atención primaria está enfocada a la asistencia por los médicos de familia y los pediatras. Si no hay médicos ni pediatras, será otra cosa, pero no atención primaria”, ha reprochado Hernández.
Para la Adspm, la situación responde a los “desastrosos resultados de la política de recortes, deterioro y desmantelamiento de la atención primaria”. “Lo realmente preocupante –añade- es que antes de ocuparse en conseguir recursos que permitan el funcionamiento de los centros de salud, la consejería asume el recorte y la destrucción de la atención primaria en su plan intencionado de potenciar el aseguramiento privado en la región”. (...)" (Antoni López Tovar, La Vanguardia, 07/06/22)
"Madrid, tercer mundo sanitario.
La Gerencia de Atención Primaria de la Comunidad de Madrid ha emitido un documento en el que elabora el protocolo de actuación en caso de que no haya médicos en sus centros de salud. Realmente es algo necesario porque ya no es un caso aislado ir a uno y encontrar que no hay médico de familia. Considera la Comunidad que los madrileños no merecen el mínimo de que les atienda una médica y que se deben apañar con quien haya, normalmente una enfermera. Como en los países en emergencia, uno recibe la atención médica que se puede.
Es lógico que elaboren un protocolo porque va a ser una situación cada vez más habitual. En el último MIR, quedaron vacantes (se ofertaban trabajos pero no los quisieron) 211 plazas. Hace poco, la comunidad ofertó 98 plazas, 98 trabajos para médicos en un país como este, que no es Suiza, y el 80% no fueron ocupadas. Es decir: muy poca gente quiere trabajar en la Atención Primaria madrileña. No ocurre ni en otras comunidades autónomas ni en otros lugares del mundo, lo que sitúa a Madrid en una situación realmente sonrojante. Una especie de tercer mundo sanitario en el que nadie quiere trabajar.
Cualquier análisis medianamente objetivo tras el sufrimiento del sistema público de salud en la pandemia hace evidente que hay que reforzar la primaria como dique primordial de nuestra Sanidad. El deterioro que ha sufrido no es una negligencia: es una decisión política. Madrid ha decidido desmantelar su sistema público de salud por la vía de los hechos y es un tema tan incuestionable como que un gobierno profundamente liberal está debilitando deliberadamente las condiciones de la demanda de empleo público en Sanidad. Conocen perfectamente las leyes de la oferta y la demanda y la están interviniendo así, convirtiendo los puestos de trabajo en vertederos laborales. Saben perfectamente que es la manera de cargárselo. Es decir: abogan por la desprotección universal de la salud de sus ciudadanos.
Ya sabemos que estamos ante un modelo, el del PP, en el que solo se alcanza una vida básica de calidad mínima con dinero. Esto,
que desde la perspectiva de los derechos humanos es un paso atrás
civilizatorio sin matices, es la punta de lanza de las políticas de la
derecha extrema y la extrema derecha madrileñas, que además se va a
consolidar por sus futuras y evidentes victorias electorales. Fruto,
entre otras cosas, de la incapacidad de la izquierda madrileña de ejecutar una oposición mínimamente efectiva en lo electoral. (...)" (Quique Peinado , InfoLibre , 07/06/22)
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