"Así fue el desembarco de Yolanda Díaz con Sumar en Galicia.
(...) Carmela, la hija de la vicepresidenta Yolanda Díaz, comentó que el aire empezaba a escasear según ascendía hacia el castro da Torre, en el corazón de la Serra do Courel. El empinado camino no era lo suficientemente largo para sufrir mal de altura, pero sí es cierto que aquel aire se respiraba distinto. Pasó un mes desde que el mayor incendio jamás registrado en Galicia tiznase todo de negro: las piedras en el suelo, la tierra que ya casi no está y las ramas de arbustos que resisten como testigo de las más de 11.000 hectáreas abrasadas. Olía aún a quemado. Hasta allí arriba, seguida por una comitiva de periodistas llegados desde Madrid, asesores, vecinos y hasta una pareja de Jaén, quiso subir la ministra de Trabajo para dotar de argumentos el acto con el que presentó este jueves Sumar en Galicia. Un lugar que arde, y por eso estaba también a su lado el cineasta Óliver Laxe para confirmarlo, porque su rural quedó «abandonado por las administraciones» de cualquier signo político.
«Vamos a demostrar que se puede vivir en un rural vivo», reivindicó la vicepresidenta segunda del Gobierno en Folgoso do Courel, el concello elegido para retomar la ronda de reuniones de Sumar y presentar el proyecto en Galicia, donde hace justo diez años inició junto a Xosé Manuel Beiras la primera aventura política aglutinante: Alternativa Galega de Esquerdas. Díaz rechazó que lo suyo vaya a ser una sopa de siglas y también descarta calificar como partido a Sumar, que sin embargo ya tiene tipografía y un logo circular estampado en las tarjetas que colgaban del cuello de algún asesor. Por ahora, lo que está haciendo es mantener estas reuniones —«escuchas», según el lenguaje de Sumar— donde se forma un círculo en el que cada participante tiene dos minutos y Yolanda Díaz toma nota de sus reflexiones, críticas y propuestas que hacen. Solo intervino para abrir la sesión, donde expuso sus ideas en una jornada centrada en el rural: «Isto non son entelequias, é posible facelo» [en un acto donde mezcló gallego y castellano].
Antes de iniciar la escucha en la Casa Museo de Uxío Novoneyra, donde descansan los restos del poeta, contempló desde lo alto del castro da Torre cómo los castaños y robles habían servido como cordón natural a las llamas. Orlando Álvarez, un vecino y conservacionista de la zona, reivindicó la vegetación autóctona como cortafuegos y habló del «lobby da madeira», al que «non lle importa tanto que o monte arda» porque todo lo quemado se vende después. Entre sus peticiones, Álvarez reclamó no plantar más pinares. Yolanda Díaz asintió, como volvería a hacer cada vez que alguien iniciaba su turno de palabra durante la hora y media que duró la ronda de escucha.
«Arrancamos Sumar en Galicia sabiendo que tenemos una tarea pendiente que trae causas desde sesenta años atrás, en los que nuestro modelo productivo cambió tanto que provocó consecuencias tan tremendas como la despoblación del rural, que vemos aquí en Galicia y en toda España», dijo Díaz ante los medios de comunicación, reivindicando así «la España Vacía, que también está aquí».
La promotora de Sumar reclamó firmar un «contrato social con el rural». «Venimos a escuchar a la gente que sabe —apuntó en referencia a la reunión en la Casa Museo de Uxío Novoneyra—. Necesitamos un gran pacto, un contrato social entre lo rural y lo urbano, con la tierra. Es fundamental. Hay que cambiar el modelo productivo a una agricultura y ganadería que no puede ser extensiva», subrayó la ministra de Trabajo, que pidió apostar por una agricultura y ganadería «próxima, de calidad, humana y sostenible» frente al modelo intensivo actual «que no es el correcto».
Abundó así, argumentándolo con la tierra quemada que la rodeaba, sobre los cambios en el modelo productivo que llevaron a la población local a «abandonar el rural» porque las administraciones las «abandonaron antes». «Acabamos de ver el monte gallego, la Serra do Courel, completamente arrasada, quemada. Las administraciones públicas solo actúan en el rural, da igual quien gobierne, cuando hay incendios, cuando el daño ya está hecho», criticó. La vicepresidenta expuso que todas estas políticas públicas «no pueden diseñarse desde las capitales, sino desde aquí, sumando», y definió como clave una «transición alimentaria justa».
Citó a Novoneyra, a las puertas de su casa, para resumir sus intenciones con Sumar: «Chove para que eu soñe». Y eso, aunque sin lluvia en el cielo, le sirvió para manifestar el suyo: «En Sumar soñamos y vamos a cambiar el país». Junto a Yolanda Díaz estaba Branca Novoneyra, hija del poeta y concejal de Compostela Aberta en Santiago, la también edil Marta Lois, el líder de Podemos Galicia, Antón Gómez-Reino, y asesores como Xaime Subiela.
En la escucha
participaron veinte personas: investigadores, un ingeniero forestal,
productores locales y vecinos de la zona. La política ferrolana habla de
Sumar como un proyecto transversal, y de ahí que en la reunión hubo
quien propusiese expropiar casas abandonadas para destinarlas a alquiler
social y también quien pidió bajar impuestos a los autónomos porque «no
te dejan vivir». Y Yolanda Díaz, con cada uno, asintió y tomó nota." (Manuel Varela, La Voz de Galicia, 02/09/22)
"(...) En que se diferencia Sumar doutros movementos cidadáns que comezaron deste xeito?
Ningún movemento comezou como Sumar. Nin en Galicia nin en España nin en Europa. Isto estámolo a facer de maneira artesanal e queremos que sexa así, porque temos creatividade e moita intelixencia. E ímolo facer coa xente dentro, porque non queremos un país no que a xente quede nas marxes. ‘O país que fica fóra’, que nos di o escritor Manolo Rivas.
Nesta xuntanza coa veciñanza do Courel escoitou tantos dos problemas que ten a xente que vive aquí que é difícil escoller un par deles. Iso xa di moito.
Sen dúbida. Eu xa sabía que este acto de escoita era un dos máis
importantes, porque ollamos unha parte do país que se descoñece, que é o
país rural. Precisa unha mirada diferente, porque pode ter outro modelo
produtivo e pode xerar postos de traballo de calidade. Este rural pide o
dereito á alimentación con comercio de proximidade e quere servizos
públicos de calidade. Hoxe levo que é posible ter un rural vivo." (Carlos J. González, El Progreso, 02/09/22)
"(...) Antes del acto, que se ha desarrollado en los exteriores de la Fundación Uxío Novoneyra, poeta gallego imprescindible (1930-1999) que vinculó su obra al entorno natural de la comarca, la vicepresidenta ha pedido “un nuevo contrato social entre el rural y lo urbano”, que “cambie el modelo productivo” hacia una agricultura y una ganadería “extensiva” y abordar, a su vez, la transición alimentaria.
Pero ha lanzado una advertencia: “No se pueden diseñar esas políticas públicas desde las capitales. Tenemos que hacerlo desde aquí”. Acompañada, entre otros, del cineasta Oliver Laxe (director de O que arde) y de la familia Novoneyra, a la que Díaz conoce desde niña por la amistad de su padre, el líder sindicalista Suso Díaz, con el poeta, la ministra ha aprovechado para visitar el área de montaña afectada por el fuego, que el Gobierno declaró la semana pasada zona catastrófica después de que más de 11.000 hectáreas ardieran en Folgoso do Courel y A Pobra do Brollón el mes pasado.
En un encuentro con expertos y profesionales de la extinción, la prevención y la política forestal con un claro componente cultural, la titular de Trabajo ha recitado en su intervención poemas de Novoneyra: “Chove pra que eu soñe” y en Sumar soñamos y vamos a cambiar el país”, ha alentado. (...)
Si bien la hoja de ruta de Sumar no se ha hecho pública aún, a partir de ahora la ministra intensificará su agenda. El próximo encuentro será el viernes día 9 en Bilbao, según ha anunciado Díaz. Fuentes de la plataforma señalan que está previsto que se desarrollen actividades prácticamente todas las semanas hasta diciembre, y será este mismo mes cuando presente los grupos de trabajo encargados de sintetizar las propuestas recogidas en los encuentros sobre cada materia, que conformarán la base del nuevo proyecto. El objetivo, recuperar a un votante desencantado, cuyo apoyo es ya imprescindible para evitar el ascenso a la Moncloa del PP de Alberto Núñez Feijóo." (Paula Chouza, El País, 01/02/22)
"Buscaría acabar con la despoblación de la ‘España Vaciada’.
Aunque, como ya ocurrió en el acto de Matadero en Madrid, los cargos políticos quedaron en un segundo plano, la vicepresidenta del Gobierno sí estuvo acompañada por el secretario general de Podemos Galicia, Antón Gómez-Reino; así como por otras personalidades como la poeta y concejala de Compostela Aberta Blanca Novoneyra, hija del escritor gallego; y el cineasta Óliver Laxe.
La ubicación, insistió, no fue casual, pues supuso una forma de mostrar al resto de España “un gran desconocido: un pulmón magnífico que se llama Galicia”. “Arrancamos Sumar en Galicia sabiendo que tenemos una tarea pendiente desde hace 60 años, en los que el cambio del modelo productivo trajo consecuencias tan tremendas como la despoblación rural –la España vaciada–”, explicó.
La también ministra de Trabajo relató como el cambio en la agricultura y la ganadería, “que pasó de ser de proximidad, de calidad, humana y sostenible”, a un modelo intensivo, “que no es correcto”, desembocó en que, “a medida que se extendían las zonas de monte, se fuese perdiendo población rural”.
“ATAJAR” LAS CAUSAS DE LA DESPOBLACIÓN. A este respecto, Díaz se mostró crítica con la gestión de las Administraciones “de todos los colores políticos”. “La ciudadanía abandona el rural fundamentalmente porque las Administraciones lo abandonan. Sólo actúan en la extinción de incendios y hacer esto, como política pública, es actuar cuando el daño ya está hecho”, argumentó.
Insistió en “atajar” las causas que producen el abandono rural, una de ellas la falta de servicios. Sobre este tema, instó a suscribir un “nuevo gran pacto”, “un nuevo contrato social entre lo rural y lo urbano”. “Los habitantes del rural tienen los mismos derechos que los que viven en las ciudades. Un contrato social con la tierra es fundamental”, aseveró la líder de ‘Sumar’.
Abogó por cambiar el modelo productivo hacia una agricultura y una ganadería “que no puede ser extensiva” y por abordar finalmente un proceso de transición alimentaria; siempre desde el rural y para el rural. “No se pueden diseñar políticas públicas desde las capitales. Hay que hacerlo desde aquí”, defendió.
ACTO DE ESCUCHA. Los temas avanzados por Díaz fueron también los abordados en el ‘acto de escucha’ –así define la vicepresidenta las reuniones que mantiene con expertos y profesionales de distintos ámbitos en el marco de desarrollo de su proyecto político– que ocupó gran parte de la jornada. En el participaron desde agricultores y ganaderos, a emprendedores en el rural, vecinos de la parroquia y trabajadores en la extinción de incendios. Todos ellos, en turnos de dos minutos, expusieron los problemas a los que se enfrentan sus pueblos, sus necesidades y las soluciones que les gustaría recibir por parte de todas las Administraciones. Ya en las conclusiones, Díaz pidió a los participantes a “insistir” y “seguir sumando, desde abajo, no desde arriba”. Puso el foco en la importancia de la economía social, respecto de lo que recordó que el Perte de Economía social puede ser una herramienta útil para “desarrollar ese rural vivo”.
Reivindicó igualmente un rural feminista, que apoye a las mujeres que trabajan y cuidan; así como un turismo “sostenible”, que no resulte “insoportable” para los vecinos de las zonas más afectadas. A mayores consideró “lamentable” además la falta de internet en determinados lugares, “que es clave para poseer derechos en pie de igualdad”. Y “anota” por último, la renovación de la Administración pública, “la gran asignatura pendiente de este país”. (Elena Piñón, el Correo Gallego, 01/09/22)
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