6.10.22

Sobre el gas licuado... si un país no dispone de la planta que convierte el gas en líquido, no podrá vender su gas. Si el país comprador no dispone de una instalación que haga el proceso contrario, no podrá comprarlo. Y Alemania, hoy, no tiene ninguna planta del segundo tipo. Los barcos se han convertido en los grandes protagonistas de la cadena: solamente hay 700 en todo el mundo que puedan hacer esta tarea y el 10% son propiedad de Nakilat, una empresa qatarí... Qatar, junto a Estados Unidos, tendrá un papel preponderante en la resolución de la crisis energética en Europa... sin Qatar, la UE lo tendrá muy difícil para desengancharse de Moscú... la situación actual en Europa podría resolverse temporalmente pagando mucho más y a costa de dejar fuera a los países que no se pueden permitir esas tarifas, como Pakistán o Bangladesh que tienen decisiones más duras que tomar: ambos países pagan sus importaciones de comida y sus vencimientos de la deuda con dólares; dólares que deben conseguir vendiendo ropa. Para ello necesitan una electricidad que, con un gas caro, estará a precios disparatadamente altos... Por eso ellas cosen, más que nunca, más rápido, en las fábricas textiles. Tienen que cumplir con los plazos... En sus manos cada vez más torpes, su vista cansada y sus rodillas maltrechas reposa un trozo de la economía mundial

"En estos días de inquietud por la inflación, un hilo de preocupación une al hombre más rico de España con las trabajadores textiles de Pakistán y Bangladesh. Si la electricidad deja de funcionar, todos perderán dinero. Hay, claro está, pequeñas diferencias. El hombre más rico de España es el principal accionista de Inditex, uno de los gigantes del sector textil.
 A sus 86 años, el empresario gallego Amancio Ortega tiene un patrimonio de unos 60.000 millones de dólares.
 Parte de su fortuna la debe al cuarto de millón de mujeres repartidas en el sur de Asia que trabajan para su empresa. Sin embargo, pese a lo que podrían pensar ciertos izquierdistas, muchas de ellas no le odian. Como decía cierto aforismo, solo hay algo peor que estar explotado por el capital: no estarlo. Y estos son días de riesgo en los que ellas pueden perder el trabajo.

Tanto Bangladesh como Pakistán intentan adquirir gas natural licuado. Sus reservas de dólares bajan a medida que los precios de la energía suben. Muchos de sus ciudadanos ya están empezando a salir a las calles a protestar. Inditex, si se paraliza la producción, perderá mucho dinero. Puede que don Amancio, incluso, caiga unos cuantos puestos en la lista Forbes. Inditex ya ha acelerado la producción de cara a anticiparse a “problemas de suministro en los próximos seis meses”. Sin quererlo, unos y otros dependen de una subasta mundial por conseguir suministros de gas natural licuado. (...)

El compromiso de reducir la dependencia de Moscú antes de final de año ha tensionado a las cancillerías europeas, con Alemania a la cabeza: su industria, sin energía barata, perderá competitividad; y lo hará justo en el momento en que su principal comprador, China, empieza a tener problemas económicos. Alemania es la metáfora de un sistema frágil que ha debido cambiar en meses lo que no había hecho durante años (...)

Casi el 70% del gas que se consume en la UE viene a través de gasoductos, y el resto viene del gas natural licuado. Ante el peligro del cierre del grifo desde Moscú, Europa lleva meses intentando incrementar el volumen de gas natural licuado que compra desde el extranjero. (...)

El gas natural licuado, tal y como su nombre indica, se trata de gas transformado a un estado líquido. Para que el proceso tenga éxito, hacen falta tres actores: países vendedores, transporte y países compradores. Los países vendedores, para hacer que su gas llegue al barco, deben convertirlo en líquido gracias a plantas especializadas en completar este proceso. Los barcos lo transportarán hacia el país comprador, que dispondrá de plantas que conviertan el líquido en gas, de nuevo, antes de introducirlo en su sistema energético.

Todas las partes de la cadena son imprescindibles: si un país no dispone de la planta que convierte el gas en líquido, no podrá vender su gas. Si el país comprador no dispone de una instalación que haga el proceso contrario, no podrá comprarlo. Y Alemania, hoy, no tiene ninguna planta del segundo tipo. Los barcos se han convertido en los grandes protagonistas de la cadena: solamente hay 700 en todo el mundo que puedan hacer esta tarea y el 10% son propiedad de Nakilat, una empresa qatarí. Qatar, junto a Estados Unidos, tendrá un papel preponderante en la resolución de la crisis energética en Europa (...)

Pese al renovado entusiasmo europeo por el gas natural licuado, la cuestión a resolver es la logística: “Podemos esperar cuellos de botella este invierno, cuando empiece el frío en Europa y se usen más las calefacciones, no sólo por la falta de capacidad de transporte, sino también por la falta de terminales de importación de gas natural licuado”.
Los barcos: mirando a Qatar… y a Corea del Sur

La mitad de las reservas de gas mundiales se encuentran repartidas entre tres países, pero los dos primeros tienen relaciones tensas con Occidente. Rusia (23%) es el primero, Irán (17%) es el segundo. El tercero en discordia, Qatar, se ha convertido en el actor clave más allá de los Estados Unidos. Su gobierno suele permitir la entrada de las empresas occidentales en los sectores del petróleo y el gas locales, pero en 2021 también firmó contratos de exportación con las empresas estatales de Corea del Sur y Pakistán o con la china Guangdong Energy. Qatar, gracias a la empresa Nakilat, controla el 10% de los barcos que transportan gas natural licuado por todo el mundo. Sin ellos, sencillamente, no sería posible el transporte. Sin Qatar, la UE lo tendrá muy difícil para desengancharse de Moscú. (...)

Cada año, la GIIGNL publica el número de barcos y los contratos de exportación que se han firmado. En 2021 entraron en circulación 68 embarcaciones nuevas, y la mayoría de ellas se construyeron en Corea del Sur. Corea del Sur es, a su vez, uno de los grandes consumidores de gas natural licuado. Sin esa energía, probablemente Daewoo, Hyundai o Samsung no podrían construir los barcos con los que transportar el gas natural licuado. (...)

La competencia entre Europa y los países asiáticos será feroz, y el corto plazo podría comerse a las necesidades del largo plazo: ¿qué hacer si Europa necesita el gas este invierno si, a la vez, necesita que haya más barcos en el futuro para poder contar con más gas natural licuado? Qatar tiene la llave del gas, pero sin los barcos surcoreanos difícilmente podrá satisfacer a todos sus clientes.
 Con los precios del gas multiplicando por diez el nivel habitual, cabe preguntarse qué es necesario para que Europa vuelva a tener algún día los precios que tenía hace dos años: “Es posible una vuelta a los precios 'normales' cuando Europa se asegure los volúmenes suficientes de suministros alternativos de gas natural licuado. Sin embargo, es probable que se mantenga un sobrecoste hasta que la geopolítica se estabilice y Rusia vuelva a la comunidad internacional”, comenta Grigas.

(...) la situación actual en Europa podría resolverse temporalmente pagando mucho más y a costa de dejar fuera a los países que no se pueden permitir esas tarifas. Pakistán o Bangladesh tienen otras decisiones más duras que tomar: ambos países pagan sus importaciones de comida y sus vencimientos de la deuda con dólares; dólares que deben conseguir vendiendo ropa. Para ello necesitan una electricidad que, con un gas caro, estará a precios disparatadamente altos.

Por eso ellas cosen, más que nunca, más rápido, en las fábricas textiles. Tienen que cumplir con los plazos. Lo hacen por ellas, para comer, por sus hijos y su educación. Porque si no lo hicieran pasarían aún más hambre. Sobre sus hombros reposan muchas cosas: la deuda de sus países; los beneficios de las compañías occidentales, los dividendos de los accionistas de esas empresas; los ciudadanos occidentales, hartos de salarios bajos y malas noticias, cuyo consuelo es sentir que, como clientes, mandan por un ratito. En sus manos cada vez más torpes, su vista cansada y sus rodillas maltrechas reposa un trozo de la economía mundial."                 (Jaume Portell, El Salto, 26/09/22)

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