AntonioMaestre @AntonioMaestre
En Madrid no es posible pedir cita en atención primaria. Pero tampoco es posible ir a una urgencia ambulatoria porque están cerradas. Solo queda ir a una urgencia hospitalario o sacarte un seguro privado. Es el plan intencionado de desmantelamiento de la sanidad de Ayuso.
5:00 p. m. · 4 nov. 2022
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"Luz roja encendida: el 92% de los médicos de familia de Madrid han sufrido o sufren agotamiento emocional.
Un estudio del Colegio de Médicos y los datos del Servicio Madrileño de Salud coinciden en el diagnóstico. Los casos más graves de sanitarios llegados a consulta de valoración han aumentado un 400%
Los datos de la salud mental de los médicos de familia madrileños son transparentes. Casi el 92% de los facultativos indican haber sufrido o sufrir agotamiento emocional, el 86% el síndrome de despersonalización (cuando se empieza a notar menos empatía por los compañeros y los pacientes) y el 73% una baja realización personal. Esos números hablan del conocido burnout o desgaste profesional y los acaba de publicar el Observatorio de Salud Mental del Colegio de Médicos de Madrid (Icomem), tras realizar una encuesta a los médicos de atención primaria y urgencias extrahospitalarias.
No es un dato cualquiera. Es la radiografía de la salud mental de los doctores con los que cuenta la Comunidad de Madrid para ocupar los puestos de los centros sanitarios 24 horas, después poner en marcha un nuevo plan el 27 de octubre por el que el sindicato de médicos Amyts ha convocado una huelga indefinida que comenzará el próximo lunes. Y la razón por la que muchas de las bajas de los sanitarios se han disparado en la última semana, cuando de un día para otro han tenido que cambiar de horario, de centro y pasar de estar ya sobrepasados a quedarse solos atendiendo a los ciudadanos, cuando antes lo hacían en equipo.
“Perdona, igual me pongo a llorar mientras hablamos”, se excusa Gemma Tena, de 50 años, antigua médica de atención primaria en el centro de salud de Entrevías, en Madrid capital, y hasta la semana pasada en el Servicio de Atención Rural (SAR) de Mejorada del Campo. Ella está de baja desde hace unos días y diagnosticada con burnout desde 2019. Toma pastillas y sufre ansiedad. Y va a ser una de las doctoras investigadas “una a una” por el 57% de “las bajas sobrevenidas” que el Gobierno regional denuncia como parte de un boicot. Consigue no llorar mientras habla. Aunque le cuesta.
Ángel Luis Rodríguez, responsable de salud mental del sindicato Amyts y miembro del Observatorio de Salud Mental del Icomem, desgrana unos datos que hablan por sí solos. La situación es preocupante. “Vienen como consecuencia de unas condiciones laborales extenuantes, con una atención de absoluta sobrecarga de los médicos, que atienden entre 50 y 60 pacientes al día, en lugar de los 20-25 que recomiendan todos los organismos internacionales, y del efecto dominó que provoca las bajas de unos sobre otros, puesto que la sobrecarga inicial se incrementa cuando tienes que cubrir al compañero que no ha ido a trabajar”, explica el doctor.
Lo llamativo, argumenta, es que los números siguen encendiendo la luz roja que ya se encendieron con la anterior encuesta, publicada en enero pasado, con unos números similares y que recogía el sentir de los médicos tras el pico de la pandemia. “No han mejorado nada y eso es lo llamativo”, aduce. “Se esperaba que fueran bajando y se mantienen igual de alto. Es muy preocupante”. (...)
“Casi irreversibles”
Rodríguez, además, explica que esos datos muestran en realidad la punta del iceberg. “Los sanitarios que llegan ahí ya son los que peor están”, analiza, “porque son profesionales que suelen tener integrado que su función es la de cuidar, no la de recibir cuidados”. Es más, muchos prefieren acudir a consultas apartadas, donde no puedan cruzarse con ningún compañero y sufrir el estigma derivado de ser incapaz de realizar su profesión. Eso provoca que los que llegan ahí “sean casos casi irreversibles”. Los datos, de hecho, revelan que el 20% de los profesionales diagnosticados con burnout ya han elaborado un plan para dejar la profesión médica, el 14% tienen algún tipo de adicción y el 87% toma psicofármacos para ir a trabajar.
Eso le pasó a la doctora Tena cuando estaba en su consulta de atención primaria, en Entrevías. Atendía a 50 pacientes al día, se tomaba antes de empezar su jornada laboral un lexatín y le costaba dormir por las noches, temerosa de cometer un error médico grave. Denunció la situación, también acudió al Defensor del Pueblo (que atendió su requerimiento y pidió información a la Consejería de Sanidad) y finalmente fue trasladada en 2019 al SAR de Mejorada del Campo, que le animó a realizar un máster en urgencias y a realizar un trabajo diferente, a cambio de comprometerse a cubrir los horarios que nadie quería, como las noches, los fines de semana y los festivos. “Más o menos lo estaba llevando bien porque allí se funcionaba como un reloj, en equipo. Pero ahora que ha cambiado todo de nuevo y me dejan sola otra vez para atender a 60, 70, 80 pacientes en un día, y se me ha caído el mundo a los pies. Es inhumano”, lamenta la doctora.
“Me he planteado muchas veces dejar la profesión. Esto te destroza la vida. Es como trabajar en las trincheras. No les importa cómo estés ni qué trabajo hagas. Solo quieren que se encienda la luz y si te pegan, te insultan y acabas de los nervios da igual”. La prueba, dice, es que solo dos de los 12 residentes que han pasado en los últimos dos años por el SAR de Mejorada han decidido continuar en la atención primaria. Y cada vez quedan menos: “El resto o se ha puesto a repetir el MIR [la prueba de los Médicos Internos Residentes] para probar con otra especialidad o se han ido fuera”. (Berta Ferrero , Juan José Mateo, El País, 04/11/22)
"Dimite en bloque la dirección responsable de los centros de salud del sudeste de Madrid por el caos generado en las urgencias extrahospitalarias.
Las otras seis direcciones asistenciales se plantean también desde hace días dejar el cargo por los problemas en el funcionamiento del servicio. Este jueves también renunció la gerente adjunta de Atención Primaria
La organización sanitaria de la atención primaria se desmorona como un castillo de naipes. A la huelga de los médicos convocada por el sindicato Amyts para el lunes, los 78 centros sanitarios 24 horas que llevan una semana reabiertos sin médicos, enfermeros o celadores (o ninguno de ellos) y el caos provocado por un plan en el que la mayoría de los sanitarios no cree ―porque consiste en abrir los mismos centros que antes de la pandemia, pero con la mitad de los profesionales― se suma ahora una cascada de dimisiones en la gerencia de Atención Primaria.
La noche del jueves, todos los miembros de la dirección asistencial sudeste de Madrid (hay siete: norte, noroeste, este, sudeste, sur, oeste y centro) han dimitido en bloque ante el desastre de la reapertura de las urgencias extrahospitalarias, que afecta a los trabajadores de los antiguos 40 Servicios de Atención Rural (SAR), que ahora tienen que ocupar también los puestos de los antiguos 37 Servicios de Urgencias de Atención Primaria (SUAP), cerrados durante la pandemia, y todos los de los centros de salud.
Se trata del director médico, la directora de enfermería y los seis responsables de los centros de salud del sudeste que, en definitiva, son los que responden ante los directores de los centros de salud de esta zona, que abarca los municipios del sudeste de la comunidad, alrededor del eje de la carretera Nacional III, el Corredor del Henares y de los distritos de la capital de Moratalaz, Retiro, Puente de Vallecas, Villa de Vallecas y Vicálvaro. Están completamente superados por la situación provocada desde el 27 de octubre, cuando arrancó el nuevo plan.
La
dimisión fue inscrita en bloque por registro. En el resto de direcciones
asistenciales llevan días planteándose hacer lo mismo, según fuentes de
la Consejería. Escudero ha conseguido este jueves, en una reunión de
urgencia, frenar al menos durante unos días la cascada de renuncias con
la promesa de que van a intentar “mejorar el plan actual”. La sensación
interna es de que el plan marcha producto de la improvisación.
El hecho de que la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, haya culpado a los sanitarios que están de baja
de un supuesto boicot ha terminado de encender la llama de un ambiente
que lleva tiempo caldeado en Atención Primaria. Es más, este jueves
también se conoció que dejaba el cargo de forma voluntaria la gerente
adjunta de Asistencia Sanitaria de Atención Primaria, Nuria Fernández de
Cano. Según ha podido saber EL PAÍS, Fernández de Cano argumentó que su
decisión era “irrevocable” ante la “imposibilidad de seguir ejecutando
las instrucciones que se reciben por parte de la gerencia” de Atención
Primaria. (...)" (Berta Ferrero , Juan José Mateo , El País, 04/11/22)
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