15.11.22

Estamos ante uno de los resultados electorales más extraños de la historia política moderna... entre la decepción de los republicanos y la desorientación de los demócratas... Los republicanos desperdiciaron una gran oportunidad. Pero los demócratas pueden haber desaprovechado la reacción de los votantes al extremismo repúblicano al carecer de un mensaje económico... más significativa para la izquierda fue la avalancha de triunfos de candidatos socialistas y progresistas... fueron aprobados varios referéndums que siguen indicando que los estadounidenses, incluso en los estados republicanos, apoyan las políticas de la izquierda... Esto causará dolores de cabeza en una dirección del GOP que tendrá que lidiar con la nivelación del extremismo de su minoría, y que paralizará sus planes poselectorales de atacar a los trabajadores organizados y recortar el gasto social... El hecho de que los republicanos hayan logrado fracasar tan estrepitosamente en un momento en que los votantes manifiestan un profundo malestar y bajo el gobierno de un presidente sumamente impopular del otro partido, puede ser un signo de lo marginal y mal vista que está en realidad, su retrógrada agenda social y su apego a la estúpida obsesión de Trump con el fraude electoral y cosas por el estilo... Si el partido demócrata fue capaz de capitalizar el extremismo del GOP hasta este punto bajo estas condiciones, no es difícil imaginar lo que podría haber logrado con un mensaje económico y conquistas reales sobre las que apoyarse

 "Mientras los resultados siguen definiéndose lentamente, podemos decir dos cosas sobre las elecciones de medio término de 2022. La primera es que los republicanos estuvieron muy por debajo de sus expectativas y dejaron pasar una posible victoria que habría sido un juego de niños dado el descontento de los votantes. La segunda es que estamos ante uno de los resultados electorales más extraños de la historia política moderna.

A fin de cuentas, no hubo ninguna oleada roja, por lo menos a nivel nacional. Los republicanos ganaron fácilmente en Florida —donde de la mano del gobernador Ron DeSantis, el partido tuvo su mejor desempeño en décadas en Miami-Dade, condado tradicionalmente azul— y en Nueva York, donde una combinación de factores hizo que los republicanos arrasaran en Long Island, donde aprovecharon el triunfo que habían obtenido el año pasado, y acaso terminaron con las expectativas de última hora de los demócratas de mantener su puesto en la Cámara.

¿Y en el resto del país? La cosa no anduvo tan bien.

El fracaso de los republicanos en varios distritos vulnerables de Virginia fue un presagio de lo que sucedería. También lo fue el rápido triunfo de la senadora Maggie Hassan en New Hampshire, donde las encuestas habían indicado que los resultados estarían mucho más parejos. Durante la noche, las ambiciones republicanas fueron reduciéndose cada vez más, y pasaron de un triunfo con menos margen del esperado en la Cámara y en el Senado hasta la pelea ajustada por la mayoría en una de las dos.

En el que probablemente haya sido el triunfo más sorpresivo de la noche —y definitivamente uno de los grandes cuentos de hadas de la historia reciente de los Estados Unidos— el vicegobernador de Pensilvania, John Fetterman, le arrebató una banca en el senado al presentador televisivo Dr. Oz a pesar de haber sufrido un infarto que casi termina con su vida en vísperas de las primarias de mayo. La ventaja de Fetterman sobre Oz se había evaporado en los últimos meses, y la mayoría de los analistas políticos lo daban por perdido después de que su participación en el debate sacara a luz la discapacidad temporal en el habla que le había dejado el ataque.

Fatterman, populista progresista conocido por su gran tamaño, su inclinación por los pantalones cortos y su discurso claro y directo, parece haber refutado el viejo relato centrista sobre el tipo de candidatos que tienen posibilidades de ganar en las áreas donde Trump es el favorito. Los demócratas tuvieron conquistas en todo el estado, lograron imponer a su gobernador y quedaron a una distancia sorprendentemente corta de acabar con el control republicano de la Casa del Estado. Recordemos que Fetterman había apoyado la candidatura presidencial de Sanders en 2016, y Sanders apoyó este año la candidatura de Fetterman al Senado. Por lo tanto, si sumamos la victoria de otro viejo aliado de Bernie Sanders, Peter Welch, en la banca del Senado de Vermont que liberó Patrick Leahy, el socialista independiente cuenta ahora con dos aliados clave en la cámara alta. (...)

Acaso más significativa para la izquierda fue la avalancha de triunfos de candidatos socialistas y progresistas respaldados por grupos clave que operan fuera del establishment, como el Partido de Familias Trabajadoras y Justice Democrats. Cuatro nuevos miembros del «escuadrón» entraron a la Cámara de Representantes de los Estados Unidos —Summer Lee en Pensilvania, Greg Casar en Texas, Delia Ramirez en Illinois y Maxwell Frost en Florida—, con lo que amplían la cantidad de miembros del bloque de izquierda a doce y emparejan la hazaña original del «escuadrón» de 2018, cuyas cuatro bancas fueron percibidas como una victoria histórica de una izquierda americana en fase de crecimiento.

Frost y Ramirez disputaron las elecciones embanderados con las políticas que respaldan los socialistas, como Medicare for All y el Green New Deal. A su vez, tanto Casar como Lee fueron miembros de Democratic Socialists of America (DSA), y Lee formó parte de la primera oleada de insurgentes socialistas que conquistaron cargos estatales en 2018. Sin embargo, los dos terminaron distanciándose en cierto sentido de la organización durante este ciclo electoral. En el caso de Casar el distanciamiento se explica por su desplazamiento hacia el centro en la cuestión de Israel y Palestina. Lee, por su parte, abandonó completamente la organización. Su campaña fue particularmente significativa, dado que disputó las elecciones en un estado púrpura, y que enfrentó, no solo uno, sino dos ataques financieros violentos de la AIPAC (American Israel Public Affairs Committee). Sin embargo, logró ganar las primarias con un margen estrecho y ahora afianzó su triunfo en las generales.

Mientras tanto, fueron aprobados varios referéndums que siguen indicando que, más allá de las fortunas de los candidatos individuales, los estadounidenses, incluso en los estados rojos, apoyan las políticas que promueve la izquierda. Dakota del Sur finalmente decidió ampliar Medicaid, Nebraska subió el salario mínimo a 15 dólares la hora, Illinois votó suprimir la ley antisindical del «derecho al trabajo», Nuevo México votó incrementar el financiamiento de la educación pública y California, Michigan y Vermont incorporaron el derecho al aborto en sus constituciones estatales. Los votantes de Kentucky y de Montana, por su parte, rechazaron los intentos de prohibir el aborto a nivel estatal.

 Así las cosas, los demócratas están sorprendentemente lejos de siquiera mantener su posición en el Senado, mientras que los republicanos esperan, como mucho, una escasa mayoría en la Cámara. Esto causará considerables dolores de cabeza en una dirección del GOP que tendrá que lidiar a la vez con la nivelación del extremismo de su minoría y con los progresistas, y paralizará sus planes poselectorales de atacar a los trabajadores organizados y recortar el gasto social. 

El hecho de que los republicanos hayan logrado fracasar tan estrepitosamente en un momento en que los votantes manifiestan un profundo malestar y bajo el gobierno de un presidente sumamente impopular del otro partido, puede ser un signo de lo marginal y mal vista que está en realidad su retrógrada agenda social y su apego a la estúpida obsesión de Trump con el fraude electoral y cosas por el estilo.

Pero también debería iniciar cierta búsqueda espiritual de parte de los demócratas, que no tardaron en definir la anticipada pérdida de la Cámara como una victoria. Si el partido fue capaz de capitalizar el extremismo del GOP hasta este punto bajo estas condiciones, no es difícil imaginar lo que podría haber logrado con un mensaje económico y conquistas reales sobre las que apoyarse."                 ( , JACOBINLAT, 11/11/22)

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