"En el Reino Unido la crisis del coste de la vida no da señales de terminar. Los políticos se sorprendieron cuando la Oficina Nacional de Estadística informó la semana pasada de una inflación interanual del 10,4%. El ambiente se ensombreció cuando un análisis de la Resolution Foundation, un think tank de centro-izquierda, mostró que incluso los salarios nominales estaban estancados.
Ahora que el Reino Unido sufre la inflación más alta del mundo desarrollado -hasta febrero, la de la zona euro fue del 8,5%-, pocos pueden evitar la conclusión de que se ha convertido en un caso atípico en la crisis del coste de la vida. Las razones son claras: si hay muchos factores detrás del repunte de la inflación, cada uno de ellos se acentúa en Gran Bretaña.
Estanterías vacías
En primer lugar, el coste de los alimentos básicos se ha disparado. Según la ONS, los alimentos y las bebidas no alcohólicas son un 18% más caros que un año antes, el mayor aumento en 45 años. La escasez de verduras frescas, agravada por la interrupción del comercio con la Unión Europea desde el "Brexit", está dejando vacías las estanterías de los supermercados.
Además, está la crisis de los precios de la energía debida a los precios mundiales del petróleo y el gas. Esto se ha visto exacerbado por la decisión del Reino Unido de desregular la energía, cerrando las instalaciones de almacenamiento de gas, al tiempo que añade capa sobre capa de oportunidades de obtención de beneficios para los monopolios naturales engendrados por la privatización de British Gas en la década de 1980.
Otro factor es el carácter atomizado de la mano de obra actual. Mientras que la mayoría de los trabajadores de los servicios públicos británicos son empleados directos -y ven sus salarios reales fuertemente erosionados por la inflación-, hay 4,3 millones de trabajadores autónomos. Muchos desempeñan funciones vitales, como el mantenimiento de calderas de gas, la seguridad de las obras o el reparto de mercancías pesadas. La escasez de mano de obra cualificada, provocada en parte por la autoexclusión del Reino Unido de la libertad de circulación dentro de la UE, permite a las pequeñas y medianas empresas asociadas aumentar sus tarifas a tasas superiores a la inflación, aunque no se perciba una "presión salarial" entre los empleados.
Por último, está la especulación generalizada, fomentada también en Gran Bretaña por su economía altamente mercantilizada. Según un análisis del sindicato Unite, los beneficios de las empresas de transporte por carretera han aumentado un 149% de un año a otro, mientras que los márgenes de las seis refinerías de petróleo británicas se han triplicado en el mismo periodo.
Ola de Srike
La oleada de huelgas que ha desencadenado esta situación da una idea de la dureza con que está afectando a los trabajadores, tanto desde el punto de vista económico como psicológico. Maestros, profesores universitarios, enfermeros, médicos de hospital, ferroviarios y empleados de Amazon han protagonizado grandes huelgas bien organizadas, creando una solidaridad intersectorial que no se veía en la mano de obra británica desde la década de 1990.
Una encuesta de la organización 38 Degrees ofrece otra instantánea. El 41% de los británicos encuestados afirmó que la subida de precios había empeorado su salud mental, el 30% temía tener que recurrir a un banco de alimentos en el próximo año y el 35% -más de uno de cada tres- afirmó que no podía permitirse encender la calefacción de su casa cuando hacía frío. En los antiguos barrios industriales del norte de Inglaterra, el sur de Gales, Clydeside (Escocia) y el centro de Londres, las tasas eran mucho más elevadas.
Ni siquiera estas cifras pueden reflejar la magnitud del pánico y la desesperación de los jóvenes trabajadores. Se han endeudado hasta en 40.000 libras para obtener un título universitario. La inflación de los precios de los activos y, como consecuencia de las 11 subidas consecutivas de los tipos de interés del Banco de Inglaterra, el coste de los préstamos, les impiden acceder al mercado de la vivienda. Aunque existe una grave escasez de mano de obra cualificada con estudios universitarios, no tienen la capacidad de fijar precios para mantener sus salarios frente a la inflación, y toda la política gubernamental está diseñada para que las cosas sigan así.
Artículo 129 de la Constitución española: Los poderes públicos... establecerán los medios que faciliten el acceso de los trabajadores a la propiedad de los medios de producción - Implantar la democracia económica en España es constitucional
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