10.4.23

La noticia generada por Ana Obregón nos ofrece la posibilidad de hacer un debate social de fondo, respondiendo a dos preguntas. ¿Son los deseos, derechos que se pueden exigir? ¿Queremos una sociedad en que se considere derecho todo aquello que se pueda adquirir en el mercado? Llama la atención la apelación al debate sereno, a contemplar la complejidad, cuando el asunto, vientres de alquiler, implica a las clases altas... Porque al final es de esto de lo que se trata: ricos imponiendo sus deseos a través de la coartada de la libertad... Lo que subyace en los vientres de alquiler es una idea tan sencilla como terrorífica: el dinero por encima incluso de los derechos humanos... Los deseos no constituyen derechos, menos cuando implican un menoscabo para los de los demás...No hay libertad cuando no hay capacidad de elección. ¿Cuántas hijas de millonarios alquilan su útero como maquinaria para producir los deseos de otros ricos? Exacto, ninguna... Eso es el neoliberalismo: vuestros derechos no importan frente a nuestra imposición de nuestros deseos mediante la fuerza del dinero... Una “gestación por sustitución”, que es como quieren algunos que llamemos a las mujeres pobres que tienen hijos para vendérselos a parejas ricas... Khloé Kardashian se compró un bebé, no es la primera de su familia que lo compra: la Kardashian jefa, Kim, ya se había hecho con dos. Igual estaban de oferta, quién sabe...

J.Coscu @jcoscu

La noticia generada por Ana Obregón nos ofrece la posibilidad de hacer un debate social de fondo, respondiendo a dos preguntas. ¿Son los deseos, derechos que se pueden exigir? ¿Queremos una sociedad en que se considere derecho todo aquello que se pueda adquirir en el mercado?

9:55 a. m. · 29 mar. 2023 19,8 mil Reproducciones

133Retweets 13 Citas 319 Me gusta 1 Elemento guardado


Daniel Bernabé @diasasaigonados

1. Llama la atención la apelación al debate sereno, a contemplar la complejidad, cuando el asunto, vientres de alquiler, implica a las clases altas. Cuando el tema supone un avance para la mayoría, una simple subida del SMI, no caben tantos matices, sí palabras apocalípticas.

2. Porque al final es de esto de lo que se trata: ricos imponiendo sus deseos a través de la coartada de la libertad. Lo que subyace en los vientres de alquiler es una idea tan sencilla como terrorífica: mercado über alles, el dinero por encima incluso de los derechos humanos.

3. Los deseos no constituyen derechos, menos cuando implican un menoscabo para los de los demás. Es ahí cuando el neoliberalismo más demente se enfrenta a la modernidad: vuestros derechos no importan frente a nuestra imposición de los deseos mediante la fuerza del dinero.

4. No hay libertad cuando no hay capacidad de elección. ¿Cuántas hijas de millonarios alquilan su útero como maquinaria para producir los deseos de los ricos? Exacto, ninguna. La única libertad expresada en los vientres de alquiler es la del dinero para torcer voluntades.

9:38 a. m. · 30 mar. 2023 68,4 mil Reproducciones

518Retweets 15 Citas 1.244 Me gusta 22 Elementos guardados

"La imagen es tierna: una madre sostiene en brazos a su bebé recién nacido en una cama de hospital. Ella se llama Khloé y está semiacostada. 

El crío, que se llama Bruno y aún tiene la carita roja por el sofoco que implica siempre abandonar el útero materno, duerme en su regazo.

Ella se apellida Kardashian y es la hermana nosecuántos del clan más sórdido y hortera de la televisión americana, algo meritorio siendo Estados Unidos uno de los países con más sordidez por metro cuadrado y con más horteras por habitante, así que el chiquillo, supongo, también se apellidará Kardashian. Él lleva un body de rayas azules y rojas y su mamá luce una sudadera blanca que se confunde con las sábanas del hospital.

 Cualquiera que se encuentre la foto sin saber su contexto, sobre todo si ese cualquiera es una mujer que ha parido, pensará que la muchacha va demasiado bien peinada y demasiado bien maquillada para haber dado a luz hace apenas unas horas. “Pero así son las famosas”, concluirá a renglón seguido, sin saber que el secreto de esas trenzas de las que no se escapa ni un abuelillo y de esos ojos ahumados es que al crío se lo ha parido otra. Una “gestante por sustitución”, que es como quieren algunos que llamemos a las mujeres pobres que tienen hijos para vendérselos a parejas ricas.

Khloé no es la primera de su familia que compra un bebé: la Kardashian jefa, Kim, ya se había hecho con dos. Igual estaban de oferta, quién sabe. “Es el mercado, amigo”. Mirando la foto pensaba en que es difícil identificar a Kim y a Khloé como a las malas de El cuento de la criada, la distopía de Margaret Atwood llevada a la pantalla por HBO. Y es difícil porque Atwood erró al imaginar que la explotación reproductiva de la mujer sería normalizada, ejecutada y abanderada por el fanatismo religioso, el tradicionalismo y la ultraortodoxia, cuando la realidad es que está llevándose a cabo y siendo defendida por el capitalismo y en nombre de las libertades que trae consigo.

Donde Atwood imaginó una sociedad de túnicas largas y cofias, de silencio y rezos que se apropiaba de los hijos de las pobres explotadas, ahora tenemos familias diversas como la de Khloé, que va a ser madre soltera y publica su última adquisición (un bebé) en Instagram. Donde Atwood hipotetizó una sociedad autoritaria y cerrada en la que los niños son arrancados de los brazos de su madre nada más nacer para ser entregados a otra familia ahora tenemos un mundo abierto en el que somos tan libres que podemos, incluso, comprar y vender libremente humanos.

 Donde Atwood imaginó El cuento de la criada ahora tenemos El cuento de la liberada, protagonizado por la madre soltera y emperifollada Kardashian y su desvergüenza al posar con un crío recién comprado como si lo acabase de parir. No es la única: en las redes sociales pueden encontrar no pocas fotos de parejas que compran bebés y se fotografían con pijamas de hospital. Hay una, incluso, de lo que parece un hombre (y digo parece porque en la foto no salen sus pronombres sentidos) ataviado con un camisón de parturienta y haciendo el “piel con piel” con su retoño recién nacido. Mirarlas es hacerse consciente de que llevamos tiempo viviendo en una distopía, pero bien distinta a la que describió Atwood. Una en la que al yugo se le llama libertad."              (Ana Iris Simón , El País, 24/09/22)

 

 “Los seres humanos no deben mercantilizarse”. Joaquim Bosch explica los problemas de comprar bebés.

 El magistrado Joaquim Bosch ha compartido en Twitter una serie de reflexiones acerca de los problemas legales que pueden surgir en torno a la compra de bebés. En sus tuits, el magistrado señala que estas prácticas pueden conllevar la elusión de la legislación española en materia de adopciones, lo que a su vez puede vulnerar el interés superior de los menores.

Una de las principales cuestiones que Bosch destaca es la diferencia de edad entre adoptante y adoptando. Según el Código Civil, la edad máxima de diferencia entre ambas partes no puede superar los 45 años. No obstante, en algunos casos de gestación por subrogación, se puede saltar esta norma, lo que podría poner en riesgo la protección de los menores y la idoneidad de los adoptantes.

Asimismo, el magistrado hace hincapié en que, en algunos casos, estas prácticas pueden llevar a la compra de menores, lo que está penado en España. No obstante, si la compra se realiza en otros países donde estas prácticas no están perseguidas, esta conducta se vuelve impune. De esta forma, la capacidad económica de los individuos puede afectar a la legalidad de estas prácticas.

Bosch concluye sus reflexiones subrayando que, aunque los deseos de las personas sobre su maternidad o paternidad pueden ser respetables, estos no pueden tener un carácter absoluto o ilimitado. La libertad individual debe tener límites en el momento en que empiezan los derechos de otras personas y su dignidad humana.

La compra de bebés es una práctica que, aunque no es nueva, ha ganado cierta visibilidad en los últimos años debido a la facilidad que ofrecen las nuevas tecnologías para su realización. Sin embargo, como ha señalado el magistrado Bosch, esta práctica puede tener consecuencias legales y éticas graves.

 Además, estas prácticas no solo vulneran la legislación española en materia de adopciones, sino que también pueden tener un impacto negativo en los países de origen de los menores, donde a menudo se encuentran en situaciones de vulnerabilidad y pobreza. La compra de bebés puede fomentar la explotación y el tráfico de menores, lo que va en contra de los derechos humanos y la dignidad de las personas.

En conclusión, la compra de bebés es una práctica que debe ser erradicada, tanto por su ilegalidad como por su falta de ética y respeto hacia los derechos humanos. Como sociedad, debemos velar por la protección de los menores y su interés superior, y no permitir que estos sean objeto de transacciones comerciales."                     (Contrainformación, 30/03/23)

No hay comentarios:

Publicar un comentario