17.4.23

¿Por qué ha fracasado la "cumbre por la democracia" en los Estados Unidos de Biden? De unos 120 países invitados, solo 60 firmaron el documento final. Pese a su vocación de “evento histórico”, ha pasado sin pena ni gloria para nuestra población y esfera mediática occidental... Seguramente sea este el único artículo que el lector encuentre sobre la cumbre. Y encima, es para ponerla a parir. Para colmo, lo que sí se está siguiendo con gran interés desde la opinión pública occidental son los movimientos de China... Los líderes de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) celebran reuniones multitudinarias con otros tantos representantes de África o Asia. Estrechan sus manos, se abrazan y se prometen luchar por un orden internacional nuevo. Mientras, el “bloque de las democracias” se reúne por Zoom o por Skype, y envían impersonales mensajes pre-grabados... el bando de Biden transmite la misma decrepitud y falta de vigor que el propio Biden (Hasel-Paris)

 " Acaba de celebrarse en EEUU la segunda “Cumbre por la Democracia” (Summit for Democracy), un evento (o invento) del presidente Biden para reivindicar el liderazgo yanqui sobre las democracias mundiales. Según la administración del Partido Demócrata, la primera cumbre fue necesaria tras el desprestigio institucional que sufrió EEUU cuando los sectores trumpistas del Partido Republicano no reconocieron el último resultado electoral. Yo añadiría el desprestigio causado por los propios Demócratas cuando impugnaron también las elecciones previas a aquellas, inventándose una conspiración rusa para intervenir la democracia. Y desde entonces siguen buscando encarcelar al líder de la oposición por cualquier medio.

Pero, pese a su vocación de “evento histórico”, tanto la primera como la recién concluida segunda cumbre han pasado sin pena ni gloria para nuestra población y esfera mediática occidental. Seguramente sea este el único artículo que el lector encuentre sobre la cumbre. Y encima, es para ponerla a parir. Para colmo, lo que sí se está siguiendo con gran interés desde la opinión pública occidental son los movimientos de China, el gran rival de EEUU. Sus cónclaves del Partido Comunista, sus propuestas de paz en Ucrania y sus foros internacionales. Duro revés comunicativo para “el bloque de las democracias”.

Los líderes de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) celebran reuniones multitudinarias con otros tantos representantes de África o Asia. Estrechan sus manos, se abrazan y se prometen luchar por un orden internacional nuevo. Mientras, el “bloque de las democracias” se reúne por Zoom o por Skype (con la excusa del distanciamiento por protocolo covid) y envían impersonales mensajes pre-grabados. Por mucho que presuma de haber rejuvenecido y de fortalecerse en la lucha contra Vladimir Putin y Xi Jinping, el bando de Biden transmite la misma decrepitud y falta de vigor que el propio Biden. Veamos tres motivos.

1.- Un punto de partida falso

El tema de la cumbre no es realmente promover la democracia, sino dividir el mundo en dos y proclamar una nueva Guerra Fría: Washington y sus aliados contra el resto (concretamente, Moscú y Pekín). A cambio de la lealtad a EEUU, Biden concede a sus países aliados el título de “democráticos”, a la par que calumnia a sus enemigos con el título de “autoritarios”. Es la enésima reedición, ya bastante quemada, de un mecanismo propagandístico dualista y maniqueo. (...)

Tampoco tiene nada de particularmente democrático el conflicto internacional aquí planteado (bloque de EEUU contra bloque ruso-chino). En primer lugar, porque es una cruzada para la que no se ha consultado a las poblaciones occidentales, en buena medida contrarias a librar tal batalla hasta sus últimas consecuencias. En segundo lugar, porque dicho alineamiento (con sus sanciones de parte y sus “desacoplamientos” unilaterales) es una ruptura definitiva con cualquier esperanza de asamblea internacional mundial. Y en tercer lugar, porque este esquema crudamente geopolítico acaba produciendo un listado de asistentes que no siempre representan lo mejor de la democracia (como veremos en el siguiente punto). (...)

2.- Unos invitados poco democráticos

La lista de invitados ha sido convocada by finger, es decir, a dedo de Biden. De nuevo, ningún mecanismo democrático. Lo único que tienen en común los asistentes es ser aliados estratégicos de EEUU. Caben democracias de bajo nivel como las Filipinas: en la cumbre anterior estuvo Duterte (investigado por crímenes contra la humanidad) y en esta Ferdinand Marcos hijo (nostálgico de la brutal dictadura militar de su padre). O como el Perú, que se jodió con un intento de golpe de estado y una posterior represión con masacres de disidentes. Saben mucho de golpismo en EEUU, que han invitado como delegación venezolana y nicaragüense a elementos como Lesther Alemán, implicado en la intentona violenta de Nicaragua en 2018.

Caben también países apenas democráticos, pero interesantes para contener a Rusia o China: Moldavia, Georgia, Macedonia del Norte, Montenegro, el Nepal, las Fiji, Indonesia, Malasia, Nigeria o Kenia (cuyo presidente responde a las acusaciones de fraude electoral con represión policial a la oposición). Y bienvenidos sean países directamente considerados anti-democráticos: Angola, Níger, Irak o la República Democrática del Congo (que arrastra la crisis de refugiados menos mediática del siglo). Estos últimos son casos fallidos de “democracy-building” que EEUU no ha sabido ocultar. (...)

3.- Un objetivo fallido

              Como es habitual en este tipo de eventos, el propósito final es la aprobación de un documento conjunto que sea muestra de unidad de acción. El panfleto, en este caso, se trata de una cosa tan básica como intentar definir lo que es una democracia y cuáles han de ser sus objetivos. Pues bien, el fracaso ha sido estrepitoso. De unos 120 invitados, solo 60 llegan a firmar el documento. (...)

De entre los que han firmado, muchos lo han hecho solo parcialmente, dejándose algún párrafo sin rubricar. Polonia no firma el párrafo 1, que caracteriza la democracia como un régimen de “igualdad de género”. Armenia, India y México no firman el párrafo 3, que condena únicamente a Rusia por la guerra de Ucrania. India, Israel y Filipinas no firman el objetivo 4: someterse a la Corte Penal Internacional en cuestiones de genocidio y crímenes diversos. (...)

Eso sí, EEUU (el país que dirige la mayor red global de espionaje) se compromete a luchar contra la tecnología de espionaje… de los demás. Y firma también 690 millones de dólares para “promover la democracia”, casi casi casi llega a ser la centésima parte de lo que gastó el año pasado en la guerra en Ucrania.

Buenísimo todo. Con ustedes, señores, la Cumbre por la Democracia. Luego nos llamarán prochinos y prorrusos."                    (Hásel-Paris Álvarez  , Vox Populi, 16/04/23)

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