10.8.23

El 'liberal' Espinosa de los Monteros... quien busca que el Estado sólo se dedique a los palos y las multas para mantener sus privilegios de clase, nunca podrá ser un moderado. Puede, eso sí, que en los tiempos que corren parezca presentable al lado de la tropa de antivacunas... Justo lo que siempre pretendió Espinosa que fuera Vox: un partido que, tuviera a quien tuviera dentro, pareciera al menos presentable... la extrema derecha, como ha hecho en otras partes de Europa, necesita atarse en corto para no espantar a los suyos y espolear a los contrarios. Y ahí es donde Espinosa ha salido derrotado... Abascal, Buxadé y Garriga ya no tienen quien les advierta cuando crean tener una idea brillante... Una de las características del iluminado es que cree tan profundamente en sus delirios que piensa que no necesita de planes porque cada paso que da está marcado por su destino (Daniel Bernabé)

 "Que Iván Espinosa de los Monteros abandone la dirección de Vox, sin ni siquiera recoger el acta de diputado, es un hecho de todo menos anecdótico.(...) 

Cuando uno debe abandonar el cargo siempre encuentra motivos de índole personal para hacerlo. Esa no es la clave. Tampoco las inquinas personales. Con puñaladas o sin ellas, con inconvenientes propios o sin ellos, cuando hay capacidad de maniobra el político hábil, Espinosa lo es, permanece. El problema viene cuando no sólo no vas a poder dirigir a tu partido por donde deseas, sino que tendrás que soportar cómo lo comandan otros, más torpes, y además te encontrarás en la obligación de justificarlos delante de las cámaras. Si hay estómago, reclama la puerta.

¿Qué ha pasado? En el plano corto que Vox se ha dejado diecinueve diputados en estas últimas generales. Algo grave pero no definitivo, sobre todo teniendo en cuenta el poder autonómico y municipal alcanzado el 28M. Si el atajo trumpista del PP hubiera funcionado, con la Moncloa asegurada, nadie hubiera señalado el descalabro. Al no hacerlo lo grave se ha vuelto dramático, sobre todo por la forma en que Vox llevó a cabo su campaña. Con algo de contención declarativa, a la hora de conformar ayuntamientos y comunidades, es posible que hoy Feijóo y Abascal estuvieran perfilando la investidura. Pero no. Tocó censurar a Buzz Lightyear. Tocó sacar la camisa azul mahón del armario.

Los análisis dibujan a Espinosa como la parte liberal de Vox y a Buxadé como la cabeza visible de su sector más integrista. En lo último no les falta razón. En lo primero habría que añadir que los liberales en España, probablemente en todo el mundo, no son hoy los defensores de la separación de poderes, los derechos fundamentales y la iniciativa personal, sino los abanderados del absolutismo de mercado. De la misma manera que Margaret Thatcher siempre tuvo en alta estima a Augusto Pinochet, Espinosa nunca tuvo ningún problema en contar entre las filas de su partido con fanáticos religiosos, conspiranoicos y franquistas. Lo importante no es lo que dices ser, sino lo que haces por serlo.

Quien busca reducir al Estado a la gestión de la seguridad y la justicia, es decir, quien busca que el Estado sólo se dedique a los palos y las multas para mantener sus privilegios de clase, nunca podrá ser un moderado. Puede, eso sí, que en los tiempos que corren parezca presentable al lado de la tropa de antivacunas. Justo lo que siempre pretendió Espinosa que fuera Vox: un partido que, tuviera a quien tuviera dentro, pareciera al menos presentable. No se trata del programa o la ideología, sino de que la extrema derecha, como así ha hecho en otras partes de Europa, necesita atarse en corto para no espantar a los suyos y espolear a los contrarios. Y ahí es donde Espinosa ha salido derrotado, en la pugna interna y en ni siquiera lograr que se asumieran responsabilidades por el 23J. 

 Abascal, Buxadé y Garriga, con la marcha de Espinosa, ya no tienen quien les advierta cuando crean tener una idea brillante, lo que a menudo en los ultras es sinónimo de escándalo e incomprensión general. Una de las características del iluminado es que cree tan profundamente en sus delirios que piensa que no necesita de planes porque cada paso que da está marcado por su destino. “Todo secta, pocos pero elegidos y obedientes”, describía Jiménez Losantos hace unos meses a Vox. Lo interesante es que el locutor y el antiguo portavoz, perteneciendo ambos presuntamente a la familia del liberalismo, fueron incapaces de encontrar nunca inercias comunes.

Quizá ese fue uno de los mayores errores de Espinosa, el pensarse ajeno a los medios tradicionales de la derecha. Pese a que a Abascal le hayan tenido entre algodones en algunas televisiones y radios que se pretenden respetables, Vox siempre ha jugueteado con una narrativa de la rebeldía que les ha impedido lograr una entente más firme con los grandes grupos de comunicación. Eso les ha dejado a expensas de los caprichos y la influencia de todo tipo de agitadores que o bien buscan su propio beneficio o bien tienen una agenda opaca. Con las grandes empresas de la información ya sabes a lo que atenerte, con las organizaciones secretas no.(...)"                  (Daniel Bernabé , Info Libre, 08/08/23)

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