"(...) No está claro el destino que tendrán los votos de Bullrich de cara a la segunda vuelta. Bullrich y Milei tuvieron un enfrentamiento explícito, y a ratos muy personal, que habrá que ver cómo se salda. En sus discursos tras conocer los resultados, ambos hicieron hincapié en la necesidad de acabar con el kirchnerismo. Bullrich lo hizo obsesivamente durante toda la campaña, pero Milei, que venía focalizando en la casta (la clase política) y sus privilegios, ayer también hizo eje en terminar con el kirchnerismo.
Con los resultados a la vista, parece poco probable que este tono confrontativo pueda serle beneficioso. Por su lado, Massa, en su discurso, llamó a la calma, a la reflexión, y a la unidad nacional. En este sentido, habló de acuerdos y de alianzas con distintas fuerzas políticas (“de distintas ideologías”), se diferenció de quienes abrazan la libre portación de armas, la apertura indiscriminada de los mercados y defendió la industria nacional y la explotación de recursos naturales con valor agregado. También se refirió a sí mismo como el nuevo presidente. (...)
El peronismo no solo mostró su capacidad de recuperación, sino que dio vuelta al partido con unos resultados más que contundentes. Aunque, de acuerdo a la mayor parte de los sondeos, se especulaba con un escenario de segunda vuelta entre Milei y Massa, todo hacía prever que el primer lugar sería de Milei y no de Massa. (...)
Milei y su partido tuvieron probablemente la peor última semana de campaña. (...) estos últimos días tanto él como varios integrantes de su fuerza derraparon con ganas.
En
la misma semana, la candidata a diputada Lilia Lemoine anunció un
proyecto de ley “de renuncia de la paternidad” que les permitiría a los
hombres decidir si quieren, o no, hacerse cargo económicamente de sus
hijos; y Alberto Benegas Lynch, mentor ideológico de Milei, habló de
romper relaciones diplomáticas con el Vaticano y de privatizar el mar.
Por lo demás, Milei hizo un cierre de campaña en un estadio con un
despliegue y una performance digno de un rock star poseído, y en todo su esplendor.
Hace unos pocos días, el ultraderechista también planteó un escenario de desestabilización económica al proponer retirar plazos fijos en pesos de los bancos, y agitó un escenario de hiperinflación, que provocó una corrida cambiaria e hizo que el valor del dólar se disparara. El ambiente de incertidumbre y preocupación respecto al comportamiento de los mercados con los resultados de las elecciones era tal que el sábado, en las horas previas a la elección, mucha gente hizo largas colas en tiendas de electrodomésticos previendo fuertes subas de los precios como las que se sucedieron luego de las PASO. Aunque Massa aseguró que no existía una chance de devaluación como la ocurrida en la post PASO, en un escenario de tanta volatilidad, nadie parece estar seguro de nada, y las promesas de Milei de hacer volar todo por los aires, dinamitar el Banco Central y dolarizar la economía tampoco colaboran. Resulta difícil predecir el daño que este tipo de comportamientos pueden tener en el electorado, pero está claro que los ultraderechistas jugaron envalentonados por los resultados de las PASO y eso no los benefició.
De todas maneras, lo de Massa suena más como la consecuencia de la amenaza y el miedo que despierta Milei entre amplios sectores de la población que del entusiasmo que despierta la propuesta del candidato oficialista; y que la alegría demostrada por su triunfo responde más a la tranquilidad de saberse a salvo (al menos por un rato) de Milei que a las esperanzas depositadas en su figura. Aun así, no se puede perder de vista que Massa es un jugador de toda la cancha (valga la metáfora futbolera), y que, aunque tomó medidas urgentes y desesperadas de último momento, fue el más propositivo, de los tres candidatos que contaban con chances de ganar, a lo largo de toda la campaña. (...)
Le jugaba en contra haber formado parte de esta (fracasada) gestión de gobierno (y ser el ministro de Economía), pero a su favor, el poder tomar algunas decisiones de impacto inmediato como la quita del IVA a los productos de la canasta básica, y los operativos en las cuevas de venta de dólares ilegales que le permitieron planchar el valor de esta moneda, algo que en una economía bimonetaria como la argentina permite tener un mayor control sobre los precios de casi todas las cosas.
Probablemente, también le juegue a favor cierta garantía de gobernabilidad y de institucionalidad, aunque todavía resta jugar la mitad del partido en lo que queda de aquí al 19 de noviembre. Esta primera vuelta se vivió casi como una victoria, la micro militancia —convencer uno por uno—, el voto de las mujeres que votan menos a Milei que los varones y el miedo a perder los acuerdos más básicos post dictadura, hicieron lo suyo. Estaban (y están) en juego políticas históricas, y muy preciadas por amplios sectores de la población argentina, como la salud y la educación públicas y gratuitas, o las políticas de derechos humanos. Entre los acuerdos más básicos que se pusieron en cuestionamiento de las PASO hasta aquí, como nunca antes en el período postdictadura, están el terrorismo de Estado y los 30.000 desaparecidos, un consenso que hasta ahora parecía intocable.
Pero por más tranquilizador que resulten los resultados, este cimbronazo
vino a decir que no se puede dar nada por sentado y que hay muchas
cuestiones que no pueden ser pasadas por alto. Entre ellas, y de las más
importantes, es que no se puede gobernar solo en base a derechos
sociales. Otra cosa que deja en claro este proceso eleccionario de
Argentina es que la realidad no puede seguir siendo medida con la misma
lógica, y las mismas variables, de otras épocas; y que este resultado
tampoco puede ser visto como una victoria definitiva. Cualquiera que se
deje llevar por un exceso de entusiasmo, o que peque de triunfalista,
tiene todas las de perder. El electorado viene dando señales claras de
que no quiere lo mismo de siempre, y de que el hartazgo es total, y que
eso es lo único definitivo. Nadie tiene garantías de gobernabilidad con
una crisis económica como la que se vive, pero, así y todo, tampoco se
está para cualquier clase de experimentos. " (Cecilia Vázquez, El Salto, 23/10/23)
"(...) El triunfo de Massa, pese al descontento para con el gobierno de Alberto Fernández, fue en parte gracias a una buena performance del peronismo en la Provincia de Buenos Aires (...)
Muchas y muchos ciudadanos que no habían votado en las PASO el elecciones internas-, decidieron usar su voto para decirle no al negacionismo,a la violencia, a Milei y su grotesca motosierra podando la educación, la cultura, el trabajo y la dignidad.
En realidad, Massa fue el único que “vendió” esperanza. Las campañas de Milei y Bullrich -que apenas logró el voto de 23% de los ciudadanos-, se han centrado en el exterminio del kirchnerismo. Una vez conocidos los resultados, la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner declaró a la prensa, incluyendo críticas al presidente Alberto Fernández y remarcando que su gobierno fue el de 2015. (...)
Previendo un fracaso, Javier Milei y los candidatos de La libertad
Avanza agitaron la idea de un posible fraude, aunque sin pruebas.
Lanzaron un sitio web oficial y pusieron un mail del espacio para
asentar reclamos. La Cámara Nacional Electoral informó a la población
que las faltas o delitos deben ser denunciados en los canales oficiales y
de forma presencial.(...)
Lo que ¿vendrá?
Más allá de quien gobierne, seguirá reinando la confusión en la economía, a pesar de que en los últimos días el equipo económico anestesió el precio del dólar paralelo a puro operativo policial, desmantelando “cuevas” que lucran con las operaciones clandestinas de divisas.
Es probable que en la tranquilidad circunstancial haya incidido el anuncio de la activación del segundo tramo del “swap” con China por 6.500 millones de dólares, lo que despeja el panorama de necesidad de dólares hasta diciembre, lo cual incluye los pagos comprometidos con el Fondo Monetario Internacional.
Se espera que estos resultados lleven calma a los mercados, tras la campaña mediática de las últimas semanas.Se espera que Massa y el equipo económico prepare un dispositivo para dialogar con la oposición y tratar de ordenar la transición.
Pero este lunes lo que no cambiará es un nivel de pobreza que afecta a más del 40 % de la población, los salarios devaluados por el efecto de la inflación y una transferencia de 100 mil millones de dólares desde los trabajadores al gran capital durante los dos últimos dos gobiernos.
En el próximo gobierno se teme que vendrán nuevas devaluaciones, más
ajuste del gasto público, una tortuosa negociación con el FMI y otra
tortuosa reestructuración de la deuda con los lobos de Wall Street. Pero
todavía hayq ue navegar con esta administración hasta el 10 de
diciembre." (Rubén Armendariz, estrategia.la, 22/10/23)
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