28.12.23

El tiempo corre y nadie detiene las agujas del reloj, ni los crímenes en Gaza... Los hechos son que en este instante dos millones de personas sufren falta de suministro de gas y electricidad, bloqueo de ayuda humanitaria, falta de agua potable y de alimentos, ataques indiscriminados, matanzas, hambre, enfermedades y desplazamiento forzado... Los hechos son que Estados Unidos sigue sin querer evitarlo. Y que Europa tampoco pasa de las palabras

 "El tiempo corre y nadie detiene las agujas del reloj, ni los crímenes en Gaza. La posición de EEUU constituye un obstáculo para la paz y un cheque en blanco para Israel, haga lo que haga. Nos enseña que debemos fijarnos en los hechos y no en las palabras, también a la hora de informar desde el periodismo: frente a las declaraciones de mandatarios presuntamente respetables, conviene añadir cuáles son sus acciones.

Los hechos son que en este instante dos millones de personas sufren falta de suministro de gas y electricidad, bloqueo de ayuda humanitaria, falta de agua potable y de alimentos, ataques indiscriminados, matanzas, hambre, enfermedades y desplazamiento forzado cada vez más hacia el sur. Los hechos son que Estados Unidos sigue sin querer evitarlo. Y que Europa tampoco pasa de las palabras.

La resolución aprobada este pasado viernes en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en relación a Israel y Gaza representa en sí misma el empeño de Washington en evitar un alto el fuego inmediato en la Franja. La amenaza de otro veto estadounidense estuvo sobrevolando durante días, hasta el punto de que la redacción final, aprobada tras varias negociaciones a puerta cerrada, es un texto diluido y descafeinado, sin petición de alto el fuego inmediato.

Estados Unidos estuvo toda la semana retrasando la votación –se pospuso hasta en siete ocasiones–, comprando tiempo a Israel y exigiendo cambios en el borrador en torno a una frase que finalmente ha quedado fuera: “La suspensión urgente de las hostilidades para permitir el acceso seguro y sin trabas de la ayuda humanitaria, y la adopción de medidas urgentes para un cese sostenible de las hostilidades”.

La redacción final aprobada solicita “medidas urgentes para permitir inmediatamente el acceso humanitario seguro y sin obstáculos, y también para crear las condiciones para un cese sostenible de las hostilidades”. No hay exigencia inmediata de alto el fuego y ni siquiera calendario, lo que puede permitir a Israel continuar bombardeando Gaza, aplicando su castigo colectivo contra la población civil y manteniendo el desplazamiento forzado de más de un millón y medio de personas.

Tampoco hay concreción con respecto a la ayuda que necesitan urgentemente los gazatíes. Se mencionan simplemente “medidas necesarias” y se establece el nombramiento de “un coordinador” para la distribución de la misma. Israel ha agradecido a EEUU su posición ante la ONU, en una semana en la que el primer ministro Netanyahu ha insistido en que “continuaremos la guerra hasta el final”.

El secretario general de la ONU, António Guterres, ha señalado, sobre la nueva resolución, que “se necesita mucho más de inmediato”. En la misma línea se ha expresado el director general de la Organización Mundial de la Salud, quien ha reiterado que “la exigencia más apremiante para la población de Gaza es un alto el fuego inmediato”.

Los vericuetos para impedir el alto el fuego

Con esta resolución Washington pretendía salvar su imagen y evitar otra foto de su embajador en la ONU con la mano levantada, vetando en soledad ante el mundo un alto el fuego. Con habilidad diplomática esta vez no ha necesitado levantar la mano, pero su veto se mantiene, aunque manifestado de modo diferente, a través de exigencias de cambio en el texto con las que el objetivo principal inicial ha quedado desplazado y sustituido por un texto vago y difuso. La resolución que ha salido adelante constituye en sí misma un nuevo veto estadounidense al alto el fuego en Gaza.

Washington vuelve a demostrar que tiene serias dificultades para oponerse a la matanza en Gaza, y de hecho actúa permitiendo que continúe. Dice pedir a Israel respeto a la ley internacional y el fin de ataques contra civiles, pero en la práctica envía un nuevo paquete de armas a Tel Aviv –14.000 proyectiles para tanques–, veta en dos ocasiones un alto el fuego en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y logra a la tercera que la resolución a aprobar ni siquiera contenga la petición de un alto el fuego inmediato. 

La seguridad de ningún país depende de masacrar a población civil, de forzar su desplazamiento o de limitar su acceso a comida y medicinas, pero en este asunto hay una gigantesca propaganda disfrazada de respetabilidad dispuesta a convencernos de lo contrario.

Desde el segundo veto estadounidense al alto el fuego del pasado 8 de diciembre hasta hoy han muerto al menos dos mil personas en Gaza, entre ellas los tres rehenes israelíes a manos del propio ejército israelí, varios doctores y periodistas, cientos de niños. Son muertes que podrían haberse evitado.(...)"                    ( Olga Rodríguez, eldiairo.es, 24/12/23)

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