4.6.25

La elección de jueces por votación popular que hubo en México el domingo pasado, es algo a lo que debemos prestar muchísima atención. Se trata de un inédito ejercicio de democratización y republicanismo popular... El ámbito judicial suele ser un feudo del poder permanente de las élites... y la democratización desde la perspectiva del republicanismo popular implica distribuir poder... tiene un componente moral que remite a que toda persona goza de las condiciones para participar de las cuestiones públicas... en cambio, bajo la racionalidad neoliberal los asuntos públicos se han privatizado, y el ciudadano medio no tiene ni idea de quiénes son los que realmente deciden y cómo lo hacen... lo que se hizo en México es extraordinario... ahora el ciudadano de a pie sabrá quiénes son y de dónde vienen sus jueces. A la vez que entenderá su voto como algo mucho más allá de votar cada cuatro años: tiene que ver con constituir un pueblo democrático y realmente igualitario (Elvin Calcaño)

Elvin Calcaño @elvin_calcano24

La elección de jueces por votación popular que hubo en México el domingo pasado es algo a lo que debemos prestar muchísima atención. Se trata de un inédito ejercicio de democratización y republicanismo popular. Lo explico en tres puntos: 

1. El ámbito judicial siempre ha sido usado por los sectores conservadores para gobernar sin tener que someterse al rigor del escrutinio popular. En todos nuestros países suele ser, junto a la institución legislativa de los senados, un feudo del poder permanente de las élites. Detrás de ello impera la concepción de república oligárquica del siglo XIV italiano. El poder como un asunto de los pocos que, por nacimiento y abolengo, tendrían la virtud. 

Conforme los procesos de universalización del voto avanzaban las élites buscaron feudos institucionales para garantizar sus privilegios. En ese marco es que el ámbito judicial se fue convirtiendo en el principal instrumento de reproducción de privilegios de clase de tales grupos. De ahí que haya causado tanto estupor, especialmente entre conspicuos conservadores mexicanos, el que la actual mayoría gobernante haya sometido a votación popular la elección de jueces. Lo ven como la pérdida de uno de sus últimos feudos desde donde mandar permanentemente. 

2. La política tiene, por un lado, un componente moral que remite a que toda persona goza de las condiciones para participar de las cuestiones públicas. Y, por otro lado, un componente técnico que atañe a que siempre serán pocos individuos los que tengan los conocimientos específicos para su gestión. Esto lo dijo Robert Dahl, un liberal estadounidense. Pero el liberalismo lo que históricamente hizo fue profundizar ese segundo carácter y limitar cada vez más el primero. 

De ahí las sociedades actuales donde el ciudadano medio no tiene ni idea de quiénes son los que realmente deciden y cómo lo hacen. Bajo la racionalidad neoliberal los asuntos públicos se han privatizado; no en el sentido de que se entreguen bienes colectivos a manos privados. Sino en el sentido de que se gestionan desde una lógica privada. Lo que pasó el domingo en México también implica sustraer, poco a poco, el Estado de esa lógica privatizante. 

3. La democratización desde la perspectiva del republicanismo popular implica distribuir poder. Y, al mismo tiempo, la constitución democrática de un pueblo en el sentido de formas de participación directa del ciudadano común en la toma de decisiones. Lo cual, asimismo, presupone un ciudadano formado/politizado y con ello dotado de las cualidades de la virtud cívica. No obstante, las sociedades actuales han configurado lo contrario: un ciudadano cada vez más ignorante, despolitizado y economicista. Por tanto, desprendido de toda virtud cívica. 

Concluyo: lo que se hizo en México es extraordinario. Implicó un ejercicio en tiempo real de democratización y republicanismo popular. Están politizando las masas a tal nivel que ahora el ciudadano de a pie sabrá quiénes son y de dónde vienen sus jueces. A la vez que entenderá su voto como algo mucho más allá de votar cada cuatro años: tiene que ver con constituir un pueblo democrático y realmente igualitario. Como progresista republicano solo puedo aplaudir lo que hicieron las hermanas y hermanos mexicanos. Aunque como siempre en política, supongo hubo errores y vacíos. Y habrá que ver en lo adelante si llega adonde debe este ejercicio democratizante.

9:46 p. m. · 3 jun. 2025 1.021 Visualizaciones

"El 1 de junio, millones de mexicanos fueron a las urnas para celebrar un día electoral histórico. 

Por primera vez en el país mesoamericano, los jueces fueron elegidos democráticamente. La elección fue posible después de una dura batalla del partido gobernante Morena, que aprobó su tan esperada Reforma Judicial el 11 de septiembre de 2024, cambiando así la Constitución.

Uno de los aspectos centrales de la reforma, promovida por el expresidente Andrés Manuel López Obrador, es que a partir de ahora, los jueces de todo tipo (incluidos los de los tribunales nacionales de justicia) serán elegidos por voto popular.

En total, se eligieron 2,681 jueces, incluyendo:

Nueve altos jueces de la Corte Suprema de Justicia
Dos altos jueces de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial
15 altos jueces de las cámaras regionales
Cinco jueces del Tribunal Disciplinario Judicial
464 jueces de circuito
386 jueces de distrito

Los candidatos no podían recibir fondos públicos y/o privados para llevar a cabo campañas electorales, en un esfuerzo por eliminar la influencia económica (legal o ilegal) en las elecciones.

Algunos opositores levantaron críticas el día de las elecciones, argumentando que la participación electoral fue muy baja (algo así como el 13% del padrón electoral). Sin embargo, varias personas cercanas a Morena afirman que la baja participación era esperada. Fue una elección de medio término, que generalmente tiene menos participación. Fue no partidista, lo que dificultó que los votantes se basaran en afiliaciones o señales de partido para entender los valores de un candidato. Y fue la primera elección de este tipo en el país, involucrando a miles de candidatos en un proceso que inevitablemente necesitará refinamiento en su implementación y logística.

La participación electoral estuvo a la par con las elecciones de jueces en otros países como Estados Unidos, Japón o Bolivia.

Además, cualquiera que intente equiparar el porcentaje de los votantes con la popularidad de Sheinbaum estaría cometiendo un claro error. Según varias encuestas, la aprobación del presidente es superior al 80%. Sin embargo, la participación del 13% en las elecciones atrajo suficiente atención como para que Sheinbaum saliera y dijera:

"Todo es perfectible, ayer fue la primera elección, se sacarán conclusiones para poder mejorar en 2027." Fue un gran ejercicio, y participaron muchas personas.”

Los nombres de los jueces que ocuparán los asientos del enorme complejo judicial de México aún no han sido anunciados. Sin embargo, algunos periodistas ya han afirmado que los jueces cercanos a Morena ganarán la mayoría de los asientos, especialmente dado que gran parte de la oposición llamó a la abstención en las elecciones.
"Fue un éxito", afirma el presidente

En un mensaje al país, la presidenta progresista de México, Claudia Sheinbaum, declaró que el proceso electoral fue un éxito absoluto: “Casi 13 millones de mexicanos salieron a ejercer –por primera vez en la historia– su derecho a decidir quiénes deberían ser los nuevos altos jueces, magistrados y jueces.” Hoy millones de mexicanos votaron libremente por los nuevos guardianes de la justicia.”

Además, Sheinbaum argumentó que el antiguo modelo judicial tenía fallas muy graves e incluso facilitaba la corrupción: “No debemos olvidar que el actual Poder Judicial, que algunos defienden, ha sido responsable de favorecer a miembros del crimen organizado y de permitir que los delincuentes de cuello blanco se lleven miles de millones de pesos”, dijo. También señaló el nepotismo rampante dentro del sistema, destacando que “la mitad de [los jueces del] Poder Judicial, como lo afirmó su propio presidente, obtuvieron sus puestos por nepotismo.”

Además, enfatizó que, a pesar de las críticas, la reforma no se trata de “consolidar” el control sobre el sistema de justicia mexicano, sino de democratizarlo:

"Si quisiéramos cambiar el Poder Judicial solo para controlarlo, ¿qué sentido tendría celebrar una elección universal?" dijo, destacando la legitimidad del voto popular." 

Pablo Meriguet , Peoples Dispach, 03/06/25, traducción Quillbot)

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