"Los israelíes están convencidos, desde hace más de medio siglo, de la legitimidad sagrada y mística de su Estado. Para ellos, la historia concreta sirve de apoyo a esa base mística. Los palestinos han experimentado el sufrimiento de ver sus tierras expropiadas, y también ellos han construido una mística de la nación igualmente sacralizada e intransigente. Frente a la idea israelí del "regreso" que pretende instaurar la identidad política de los judíos, oponen la del regreso de los refugiados palestinos que pretenden fundar la identidad nacional palestina. ¿Es posible una relación dialógica entre estas dos visiones, simétricase idénticas tanto en su presupuesto como en su formulación? Tal vez. Es incluso deseable. Pero es una equivocación pensar que ese diálogo podría servir hoy para algo que no sea alimentar el resentimiento mutuo, sobre todo porque la materialización política del reconocimiento (la existencia de un Estado palestino y el derecho intangible a la seguridad de Israel) no está establecida". ( Sami Nair: Israelíes y palestinos: una mirada al futuro, El País, Opinión, 02-02-07, pp. 17 )
"Israel debe representar la mejor oportunidad para la democracia palestina, y el Estado palestino debe ser la mejor garantía de la seguridad de Israel. No existe otro remedio"
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