5.2.07

Drogas y prohibición

En el fondo, existe una demanda cada vez más creciente de una sociedad que crece en su dependencia de las sustancias, unas sustancias adulteradas y, para más inri, prohibidas. En dos palabras: hay mercado. Si usted y yo nos limitáramos a masticar unas hojas de coca mientras vemos tranquilamente la televisión, si los opiáceos fueran administrados sólo para combatir nuestros dolores reales (no imaginarios) en la botica de la esquina, el gran negocio caería como un castillo de naipes y los señores de la guerra y de los pazos quedarían sin trabajo. ( Ramón Reboiras: Charlines y sopranos; El País, Galicia, 02-02-07, pp. 40 )

Como se toma la Coca-Cola, nos tomaríamos las infusiones de té, café, coca...

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